Burbujas chinas
China volvió a ser noticia en las últimas semanas aunque, en general, la cobertura local sobre lo que pase en ese país es limitada. Se debería estar atento a lo que pase con el segundo destino de las exportaciones uruguayas. Es que si se incluyen las exportaciones de soja que salen de la zona franca de Nueva Palmira y la de pulpa de celulosa del exclave de Botnia, China es, con luz, el segundo mercado para Uruguay por detrás de Brasil.
Beijing enfrentó la crisis financiera con la convicción que el país no puede moderar su crecimiento si quiere seguir mejorando la calidad de vida de una población que cada vez emigra más a las ciudades y evitar las tensiones sociales. El gobierno entró a la crisis en buena posición y por ello impuso un programa de estímulos de casi US$ 600.000 millones. En diciembre se dio la primera suba interanual de exportaciones con China desplazando a Alemania del primer lugar en cuanto a ventas externas. Sin embargo, la administración china empezó a dar muestras de querer evitar la consolidación de burbujas en algunos mercados –el de crédito al consumo y el inmobiliario- endureciendo su política monetaria. No fueron ajustes bruscos ya que solamente se subieron algunas tasas de títulos públicos y se elevó el encaje a los bancos. Algunos analistas advirtieron que esta medida no serán las últimas en un intento del gobierno de evitar un recalentamiento de la economía. Eso produjo, a su vez, el temor a que se modere la demanda de materias primas –como la soja- lo que afectó negativamente a esos mercados.
En el gobierno uruguayo se sigue sin alarma lo que pasa en China. En la Cancillería creen que si bien China debe evitar una expansión muy acelerado de la economía, tampoco se debería esperar un enfriamiento de la misma. La lógica es simple: “ellos saben que no pueden sacar el pie del acelerador muy rápido porque deben seguir con tasas de crecimiento altas”. Los analistas locales que han advertido sobre la posibilidad que la próxima crisis salga de los países emergentes como China, no lo ven como algo de corto plazo. Los referentes del gobierno uruguayo creen que lo hecho por Beijing son medidas de manual para evitar la creación de burbujas y esperan que ese mercado se consolidará como un gran demandante de los productos que exporta Uruguay. No solamente de los tradicionales como lana o soja sino de otros rubros en franca expansión como la carne vacuna. En 2009 China se ubicó por primera vez dentro de la lista de los 10 principales importadores de carne uruguaya.
También hay un interés creciente en las inversiones que pueden venir desde el gigante asiático y que ya se ven en el mercado automotor local con la marca Chery. También han existido sondeos en materia de infraestructura, energía y agricultura.
Que el próximo canciller sea el hasta ahora embajador en China puede ayudar. Es de suponer que la mega feria que se realizará en mayo en Shangai convoque a una fuerte delegación privada y oficial, priorizando recursos por hacerse notar en medio de una multitud de competidores más grandes. Porque, si como dijo un funcionario, lo que le vendemos de alimentos a China, “les cabe en una muela”, apostemos a que les quepa en dos.