Enero 9th, 2013
Sentir el dolor, atravesar por el dolor.
En una sociedad que nos invita al consumo placentero, al disfrute de la vida si la acompañamos de la correcta dosis de refrescos, dulces o algún otro bien; donde todo se quiere resolver “ahora”, de forma fácil e inmediata; en un mundo así, el o la coach parecen destinados a tener que sanar heridas rápidamente para que la vida del cliente tome un giro “positivo”.
Tomar contacto con el dolor y su mensaje, parece algo olvidado, despreciado, minimizado.
Sin embargo, no tomar contacto con el dolor, nos impide aprender. Vivir en la fantasía, pasar rapidito por el disconfort, son todos trucos donde finalmente no aprendemos nada. La vida color de rosa…
Norberto Levy nos habla sobre la sabiduría de las emociones, y cómo todas ellas existen justamente para algo: para advertirnos, para permitirnos actuar, crecer, aprender.
Por su parte, Francisco Sánchez, gestaltista destacado, nos advierte sobre esta situación, que creo de gran valor para el coach:
“Por ejemplo, un cliente acaba de ser despedido de su empleo. En ese momento pretende entender qué ha pasado, en qué se ha equivocado, qué ha hecho malo oqué abusos han estado cometiendo con él sin que se haya percatado hasta ahora. Pues no, señor. Ahora no.
…
Luego, cuando se encuentre en una situación un poco más estable desde el punto de vista laboral y/o económico, ya revisaremos lo que haga falta revisar en ese momento”.
Y destaca:
“Cuando el dolor aprieta y parece que sólo hay dolor, es momento de vivirlo, de transitarlo, de respirarlo, de compartirlo, y no de otra cosa. Intentar comprender, resolver el conflicto entre culpabilizarse o culpabilizar, etc. no lleva a nada en momentos así, por más fuerte que sea el impulso a ello”.
Como la escena de American Beauty que les dejo posteada, en que Annette Bening se autoprograma positivamente para vender una casa, hecho que no sucederá y que luego de esta escena llorará amargamente, cuando comprende que todas estas triquiñuelas propias de las enseñanzas de un coach recién avenido a ayudador, no dan resultado, que su vida es un desastre, por más que haga ejercicios para ser positiva.
Lamentablemente, la escena ha sido mutilada a favor de este estilo de coaching superficial y banal, omitiendo la escena de dolor que le sigue, y es utilizada como un “ejemplo” de programación positiva (por eso la mutilación), yendo exactamente en contra de lo que la película desea mostrar.
Pues no, no hay soluciones mágicas: atravesar el dolor, es parte del camino.
@2012 – Gustavo Nisivoccia
- Norberto Levy, La sabiduría de las emociones (2 tomos). Ediciones Debolsillo.
- Franciso Sánchez, Terapia gestalt: una guía de trabajo. Rigden Institut
- American Beauty (1999), dirigida por Sam Mendes, con Kevin Spacy y Annette Bening, ganadora de cinco Oscars, incluido Mejor película (1999).

“Quitando palos de la rueda…” estuvo en Atlántida, de la mano de Margarita Fernández, activa miembro de la Comisión Fomento y en el marco de los festejos de los cien años del balneario. Durante la reunión, compartimos conceptos del libro, la gestalt y la vida con vecinos del balneario de Canelones.


