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Contagiados por el tener

Miércoles, 16 de Mayo de 2012

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Mi nuevo vecino vino a preguntarme algo, y en breve y rápida presentación me mencionó que había vivido en la rambla de Montevideo mirando el mar durante varios años, pero que debido al frío y viento se estaba mudando.

Así, al pasar y en pocas palabras, pasó aviso de quién era. Mi sensación es haber escuchado “mirá que estoy acá, pero no te creas, tengo plata, soy importante”. Es más, creo que en unos años llegaré a jurar que me dijo eso, tanto por su lenguaje corporal, verbal, como por la forma en que lo veo estacionar su auto.

Un tipo correcto, formal, y si lo tuviera que describir diría que es tal cual Net Flanders (el vecino de Homero Simpson). En lo físico y también en actitud.

Los asesinos de un trabajador de una pizzería en Montevideo, después de su barbarie, fueron a un shopping a comprarse ropas y calzados caros. Una vida a cambio de unas horas de shopping.

Soy grosero, pero no puedo dejar de ver las similitudes. Estamos capturados por una sociedad de consumo (pavada de descubrimiento). Y mientras no encaremos estos temas, no trabajemos la diferencia entre “ser” y “tener”, una y otra vez vamos a asistir a estas monstruosidades. Y Flanders seguirá necesitando señalar -al pasar y en cada ocasión- que tenía un departamento en la rambla y que por opción se mudó.

@2012 Gustavo Nisivoccia

 

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Clima organizacional: Cuando la queja da jaque…

Martes, 8 de Mayo de 2012

En toda organización (o familia) contamos con algún o alguna “quejumbrosa o quejumbroso”, como Calamardo, el personaje de Bob Esponja.

Como todas las personas, pueden vivir situaciones que darían para quejarse, ¿quién no se queja alguna vez?… Pero los casos que más nos desconciertan son aquellos en que la actitud de la persona es de queja permanente. Esto es, les vaya bien o mal, estén sanos o enfermos, tengan trabajo o no, en todos los casos, el común denominador es la queja.

A veces hasta lo sentimos como un verdadero deporte nacional, y quizás por ello no nos llame la atención.  Lo cierto es que los quejosos están entre nosotros, y por lo pronto no piensan replegarse.

¿Qué es una queja?
Deberíamos ponernos de acuerdo en el concepto. Me voy a referir a la queja del quejoso, como la expresión de una cierta insatisfacción o desacuerdo, dirigido a alguien concreto o no.
Queja: 1. Expresión de dolor, pena o sentimiento. 2.Resentimiento, desazón. 3. Querella, acusación ante el juez.

Un tema importante con la queja, es a quien se dirige y cuál es la posición que adopta la persona que la hace.

La dificultad y cansancio que nos plantea el quejoso es cuando el contenido de la queja no está dirigido a nadie formalmente (lamento, manipulación), cuando no se plantea en tiempo y forma y por lo tanto no se puede actuar (reproche, resentimiento), cuando no se asume responsabilidad en el planteo o solución (infantilismo, manipulación). También el contenido de la queja merece atención, cuando evidencia posturas rígidas y “deber ser” que se plantean como verdades.

Falta de dirección
La queja al aire, a todos, o a nadie en particular, es una típica manipulación en que “se dice, sin decir”. En su envoltorio de lamento, comunica públicamente su pesar, sin asumir los costos de generar una conversación productiva al respecto, formas de ayuda, etc. En su forma de manipulación, se tira como un anzuelo para ver si alguien actúa, aunque no existe la responsabilidad de haber formulado un pedido. No obliga a agradecer, ni a involucrarse con las acciones del “salvador”.

Fuera de tiempo
Las quejas o reproches sobre situaciones pasadas son más bien la expresión de un descontento o inclusive una agresión encubierta, ya que simplemente evidencian la disconformidad, no existiendo mayor margen para actuar. Le servirá de poco saber cuán ofendida se sintió la Secretaria el año pasado cuando usted contrató a una becaria…
La única posibilidad es lograr acuerdos hacia el futuro, aunque lo importante es que la persona acepte su responsabilidad (en la comunicación de los hechos, tomar acción, etc.).

Falta de responsabilidad
Cuando la queja proyecta sobre los demás las responsabilidades y hábilmente ubica a la persona en el rol de “víctima”. Siempre tenga en cuenta, que la proyección denota la incapacidad de asumir responsabilidad y esconde probablemente una gran desconfianza y sentimiento de vulnerabilidad. Más frágil la persona, más barreras interpondrá. En este tipo de casos, tenga en cuenta generar confianza, y tenga mucha paciencia pues el cambio es a largo plazo.

Posturas rígidas
Los introyectos, o “deber ser” que la persona ha asumido en su vida y sin cuestionar, se encuentran muchas veces tras las quejas. Dado que estas creencias no se cuestionan, quien se queja desde esta posición suena moralista, y no da lugar al debate, sino que exije se aplique de la misma forma. Difícilmente pueda trabajarse una queja de este tipo.

Las trampas de la queja
Lo que hace molesto al quejoso, no es solamente su queja, sino los juegos que ésta involucra, o mejor aún, la forma en que busca destinatarios…
La queja tiene muchas veces la particularidad de esconder reproche o acusación a alguien conviertiéndose en un arma de consecuencias importantes.

(La Secretaria al Jefe) Hay que cambiar este PC, ¿no vé que está cada vez más lento?
(La Secretaria cerca del Jefe) Acá  nadie se da cuenta que el PC está tan lento!!!???

La queja sin destinatario puede en realidad esconder un juego psicológico.
Imaginemos un diálogo con un taximetrista:
(Taximetrista) Uuuh!! qué calor que hace, no hay quien aguante!!
(Turista en tono conciliador) Pero es lo mejor para una buena temporada, no?
(Taximetrista) Ahh!! Si, claro…  pero para el que trabaja es horrible, esto no es como estar debajo de la sombrilla…

El turista tragó el anzuelo del “juego” y recibió la estocada.
Estos juegos son pasatiempos que en realidad conforman a quien los juega, sosteniendo su posición en la vida. Aplicados cotidianamente, una y otra vez, la persona obtiene la confirmación de su lugar, sea cual fuera. Quien cae en el juego, recibe el gusto amargo de haber sido embaucado.

El grupo quejoso
Cuando la queja se instala a nivel grupal, debemos leerlo como un fenómeno del grupo, más que de las personas.
¿Al servicio de qué está la queja en el grupo?  ¿Qué nos dice?
Como todo fenómeno grupal, la lectura del grupo quejoso hay que centrarla en los resultados que produce, la satisfacción que pueda dar a sus miembros.

En algunos grupos, está al servicio de la pertenencia. Es una queja compartida y va repartiéndose entre los miembros en distintas ocasiones. Puede expresar una posición de “niño” frente al “papá” empresa.  Es importante trabajar para que el grupo asuma sus responsabilidades, genere confianza en sus propias capacidades y posibilidades.

En otros casos, la queja puede estar al servicio de la evitación. En estos casos, la queja aborta proyectos, cambia el tema en discusiones, etc.
Es una forma de expresar incomodidad con el presente, temor al futuro.
Apoyar a los grupos a avanzar, a tener logros, a finalizar cosas, son formas de superar esto. También puede existir falta de información sobre el futuro.

La queja puesta al servicio de la agresión, es una herramienta de defensa. Comprender qué se defiende puede dar luz sobre las acciones a tomar. ¿Es falta de reconocimiento? ¿Necesidad de ser tenido en cuenta?

Nostros y la queja
Por último, las quejas importan en la medida que a nosotros nos produzca algo. ¿Cómo es para usted la queja?
Como tantos otros temas que trabajamos en este espacio, para que un quejoso se desarrolle y crezca, se necesita un ambiente propicio, por lo menos otra persona que tome el desafío de solucionar el problema, de prestarle oído, de engancharse.

En este sentido, quienes tienen vocación de servicio, actitud de “rescate”, sentimiento de “culpa” frente a otros, o necesidad de tener gente dependiendo de ellos son las víctimas ideales para el quejoso. La queja existe en función de alguien que la escuche.

Si se conecta con el lado omnipotente de cada uno, el que todo lo puede, la queja puede producir un sentimiento de estar siendo desafiados o la culpa de no haber podido solucionar o responder su planteo.
Si se conecta con la necesidad de servir, agradar o proteger, la queja nos va a mover a aceptarla e involucrarnos y nos puede afectar si no es posible resolverla o si no obtenemos reconocimiento.
Si la sentimos como algo personal, podemos contactarnos con la agresión a nosotros mismos.
Es importante saber desde dónde recibimos las quejas para poder manejarlas, no asumiendo como una responsabilidad todo lo que se proyecte sobre nosotros, sabiendo aceptar cuando no se puede o dar un paso al costado.

Cuando la queja nos da jaque, es una señal de que es necesario actuar.

@2006 – 2009.
Adaptado de la columna “Recursos humanos al aire”, programa Mercadomística, FM 95.1 – Punta del Este


¿Desea trabajar estos temas en forma personalizada, aplicados a su situación u organización?
gnisivoccia en gmail


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La presencia del Coach

Lunes, 7 de Mayo de 2012

 

 

Tomo de Edwin Nevis (autor que ha llevado la práctica de la gestalt al mundo del coaching y las organizaciones), el concepto “presencia”. La presencia es “la vivencia de los valores de tal manera que en en el propio “ser y estar”,” el coach enseña al cliente estos conceptos importantes “(1).

Un coach entrenado hará que estas habilidades se integren y conviertan en naturales en su interacción con los clientes y por ello cada coach tiene la posibilidad de desarrollar su esencia en un estilo único.

La presencia denota una buena integración entre conocimientos y comportamientos. Cuanto más coherente y convincente es la persona, más rica es su presencia.

Digo lo anterior, porque en los ejercicios que practico con mis alumnos, uno bien interesante es comenzar a prestar atención a la presencia individual. ¿Qué genero en el otro? ¿Cuáles mis fortalezas, cuáles mi debilidades? Todos recibimos algún tipo de retroalimentación sobre nuestra forma de ser y estar en el mundo. Sin embargo, no siempre estamos conscientes de dicha forma y pocas veces la pulimos, la trabajamos, la desarrollamos.

Somos nuestra propia herramienta y por ello merece toda nuestra atención desarrollar y consolidar un estilo propio.

Yoga, deporte, y no sólo habilidades conceptuales. Amabilidad, sensibilidad, cultura y no únicamente técnica… etc.

El coaching, admite la integración de innumerables técnicas y destrezas al servicio de acompañar al otro.

Lamentablemente, en coaching, varias veces me he sorprendido con tamañas incoherencias: coaches fríos, distantes; o atrevidos, irrespetuosos;  autosuficientes y hasta sin escrúpulos… ¡Caramba! Qué poca integración… qué pobreza espiritual…

 El coaching trasciende la mera técnica. Vivir el coaching es también, crecer uno mismo, tomar de la propia medicina. Téngalo en cuenta, la persona que ud. ve, que ud. trata, ella misma tiene que resultarle buena compañía de camino.

@2010 | Gustavo Nisivoccia

1: Edwin Nevis, citado por Herb Stevenson en: OD PRACTITIONER, VOL. 37 , NO. 4 ( 2005)

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Gestalt aplicado a organizaciones

Lunes, 7 de Mayo de 2012

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Gestalt! by Gustavo, una página con visitantes de todo el mundo, la única página en español, dedicada a recursos humanos, coaching y desarrollo organizacional, desde una mirada gestáltica.

Bienvenidos!

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“Quitando palos…” se toma un café Torrado

Lunes, 7 de Mayo de 2012

En Café Torrado, el programa de Fernando Torrado en AM810 El Espectador, el sábado 10 de setiembre de 2011.

Una charla entre amigos…

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El “nuevo uruguayo” tiene quien le escriba!

Domingo, 6 de Mayo de 2012

Hay un columnista en Búsqueda que se empeña en escribir …  a favor del dinero.

Le da algún giro, pero en definitiva, lo que trata de expresar es que el dinero es bueno, y viva los que tienen dinero. Qué curioso.

El señor ha escrito cosas que desconocen siglos de pensamiento humanista. Claro, el nuevo uruguayo quizás tenga dinero, pero posiblemente no ha sido instruido y no quiere ir más por la vida sin mostrarlo. ¿Será eso?

Entonces, esta persona afirma cosas como que “tener más, es SER  mas”. A la pucha.

No me queda claro dónde entra en su cuadriculatura el tema de los principios, los valores, y hasta de la suerte. Hay gente que tiene más y es mucho menos. Ni siquiera hablo de un narcotraficante, de un contrabandista, ni un ladrón de bancos. Hablo de un empresario que chicanea a sus obreros, que evade de alguna forma más o menos elegante al fisco y que busca disminuir su manutención a sus hijos, ahora que están con una -ex.

Tampoco sé dónde entran las personas que se han esforzado y todo lo han perdido. Por cambios en la economía, por apostar aún cuando lo cómodo era no hacerlo. Visionarios, líderes con todas las letras, seres que cada día trabajan y ponen tezón y amor en lo que hacen. Independientemente del resultado monetario. Esas son las personas que rescato en lo personal, esas son las personas que trato de imitar. Y si fuera a escribir didácticamente a favor de algo, escribiría para que los uruguayos valoremos más a los que ponen amor y tezón en su actividad, cualquiera que esta sea.

Y debo ser muy rústico, pero si estas personas ostentan una gran 4×4 aunque no trabajan en el campo, más bien tiendo a pensar que necesitan viagra y que -pobres- deben demostrarle algo diferente a los demás, más que a tomarlos como un modelo a imitar. Y que tener más, no necesariamente es ser más.

@2012 – Gustavo Nisivoccia

La columna de Búsqueda se ha publicado en estas semanas, y el tipo en cuestión me resulta un boludo.

Saludos.

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Trabajo en equipo: el sabio y el tonto

Domingo, 6 de Mayo de 2012

Casciaro y Sousa estudiaron y publicaron en la Harvard Business Review(1) la elección que preferirían hacer las personas en un ambiente organizacional al armar un equipo de trabajo, puestos en la disyuntiva de optar por personal que había sido clasificado de acuerdo a dos variables: simpatía en el trato con sus compañeros y habilidad para desempeñar la tarea.
Se puede armar una matriz con cuatro cuadrantes según tengan alta o baja cada una de las variables. Esto da las siguientes posibilidades:
1. Habilidad y simpatía altos (“Estrella adorable”)
2. Habilidad bajo y simpatía alta (“Tonto adorable”)
3. Habilidad alto, simpatía baja (“Competente insoportable”)
4. Habilidad y simpatía bajos (“Incompetente insoportable”)
 
La mayor parte de las personas encuestadas prefirieron incorporar a alguien con ambas variables altas a su equipo (“Estrella adorable”). Sin embargo, puestos en la disyuntiva de que no exista este tipo de perfil, las personas eligieron en mayor proporción que preferían a alguien sin las competencias adecuadas, aunque simpático.

 

  • O sea, se relegó a tercer plano a alguien que sabe, aunque no mantiene vínculos interpersonales adecuados.

Parecería obvio, de alguna forma: preferimos a alguien que tenga las capacidades de sintonizar , y después se verá cómo da una mano, antes que personas que tienen la capacidad y que su forma de interactuar pueda ser un problema, que terminemos relegándolos y por lo tanto, no nos den una mano.

  • Se prefirió al “tonto” frente al “sabio”, si no tiene las competencias interpersonales adecuadas.

Obvio y todo, igualmente el currículum todavía pesa mucho en las organizaciones, y un mal resultado en el psicotécnico tiende a ser minimizado si el currículum es “pesado”.

Cuando “pensamos” tendemos a hacer algo diferente a lo que intuitivamente respondemos que haríamos.

Y ahí tenemos un gran tema.
La razón involucra muchas veces mandatos aprendidos, costumbres y todos los “deber ser” que hemos recogido en la vida. Entonces, nos resulta tan difícil hacer caso omiso, aunque el “olfato” diga otra cosa. (En Gestalt, hablamos de “introyectos”).

Intuición y razón, sentimiento y argumento, pueden irse reconciliando.
Es cuestión de conocernos más. Sólo de esa forma podemos ir desandando el camino de los “deber ser” que no nos resulten adecuados a las situaciones actuales.

Abandonar el camino conocido por otro abierto al descubrimiento es un proceso que conlleva alegría y frustración y que probablemente requiera de mucha valentía y muchas veces, apoyo.

Y qué lindo camino puede ser.

El coaching es una herramienta útil para ir modelando y logrando apoyo para consolidar nuevas formas más flexibles de actuar.

Apóyese. Vale la pena.

@2009 Gustavo Nisivoccia

Gnisivoccia en gmail
Apoyo a procesos personales y laborales. Absoluta reserva.

(1) Tiziana Casciaro y Miguel Sousa Lobo, “Competentes insoportables, tontos adorables y la formación de redes sociales” ,Junio 2005, Harvard Business Review.

 

 

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

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Liderazgo: El mito del héroe moderno

Sábado, 5 de Mayo de 2012
 

Existe abundante literatura organizacional sobre el éxito en los negocios y también es abundante la literatura en donde los “exitosos” cuentan la forma en que uno debería comportarse, actuar o pensar para poder ser igualmente “exitoso”. Esta literatura refuerza de gran forma la idea en que la gerencia, el management, el liderazgo, son tareas para unos pocos, donde a partir de ciertas características e impulsos individuales se puede lograr el tan ansiado “éxito”.

Un ángulo de reflexión podría estar basado en el tema del propio “éxito”, qué significa, que viene a querer decir y cuál es el costo que implica. En este caso prefiero ver otro aspecto. El tema de lo individual o grupal. En efecto, la literatura pone especial énfasis en las características de la persona exitosa, en las cosas que hay que hacer. Casi todos los libros parten de la cara en primerísimo primer plano del “exitoso”… llámese Trump, Welch, etc.

Y si bien cada uno de nosotros tiene un camino posible, una nota a entonar única y personalísima, me pregunto cuánto pesan “los demás” en este éxito. Dice Alejandro Spangenberg(1) “no debemos confundir el camino de la individuación con el del individualismo.”

“El primero nos conduce hacia los otros, hacia el encuentro genuino y auténtico con el tú que me refleja en la común  y maravillosa aventura de vivir.
El segundo nos aleja, nos aliena de los demás, esconde en la manipulación del desencuentro, el miedo y la necesidad de controlar.

En el primero encontramos el camino hacia la horizontalidad y la humildad, en el segundo la verticalidad y la soberbia.
Ser uno mismo es descubrir que todos somos uno y sin embargo cada uno expresa la unidad en su forma particular.
Como las notas de una sinfonía, que carecen de sentido en forma aislada, y sólo encuentran su verdadera identidad y sentido en relación a las otras.
Por tanto, ser uno mismo es encontrar qué nota soy, qué lugar ocupo dentro de la fabulosa sinfonría universal y entonces humildemente cantar mi canción.

Si entendemos esto, tal vez dejemos de juzgar a los que no lo entienden así, porque al fin y al cabo una sinfonía también está hecha de silencios, sin los cuales no podrían percibirse los sonidos.”

Siempre comienzo mis clases de gerencia relatando la imagen de los soldados estilo “Robocop”, armados con toda la tecnología para la guerra, y luego a pesar de todo, los ataúdes embanderados que vuelven en silencio al hogar. Es que no existen los super-héroes. Mueren, por más tecnología que tengan, aunque la tele nos muestre otra cosa.

Esta imagen creo que es contundente para desterrar cualquier ilusión: no es “solos contra el mundo”. No. No sólo no podemos, tampoco es contra. Es “juntos con” muchísima gente.

Entonces, revaloricemos las redes personales, lo grupal. Atrás del ejecutivo “exitoso” está toda una cantidad de gente que ha colaborado de alguna forma. Con su acción o inacción. Colaborando o haciéndose a un lado. Dejando. Permitiendo.

¿Cuál es mi red?
Pasemos revista a nuestras redes personales. Podríamos tomar diversos criterios, todos arbitrarios. Elijo un enfoque con tres tipos de redes.

  • Orientadas a la tarea, aquella red de personas que hacen que las pequeñas cosas cotidianas se puedan lograr. No tienen porqué ser relaciones de largo aliento, ni profundas. Son las que me permiten que todo ruede bien en lo laboral. 
  • La red profesional, la que nos da soporte en el consejo específico de lo técnico-laboral, en la recomendación de soluciones complejas, en la elección de caminos, en el consejo.
  • La social o de amigos o familia, los que comparten los momentos de ocio, de alegría, de dolor, las que dan soporte durante años. En las buenas y en las malas.

Una red nutritiva en términos de soporte personal es variada, tiene miembros en sus tres áreas y alguna clase de interacción entre ellos, formando una verdadera “malla”.

Y cada día, somos lo que somos, también gracias a todos ellos. ¿Los puede ver? ¡Reconózcalos! ¡Agradezca que ahí están!
Héroes… no creo que haga falta tanto. Solitarios: nunca.

@2009 Gustavo Nisivoccia

 


 

Apoyo en procesos personales laborales. Absoluta reserva. Gnisivoccia en gmail.


1-, Alejandro Spangenberg, “Gestalt, mitos y trascendencia”, Ed. RocaViva, 1998.

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Los bordes de la caja en coaching

Sábado, 5 de Mayo de 2012

Una imagen que me parece poderosa para utilizar en coaching, es la referida a la “caja” en que cada uno de nosotros habita. Más o menos amplia -no importa el tamaño- todos hemos construido un cierto espacio de comodidad, que nos protege del mundo externo.

Ese espacio de comodidad es donde actuamos cómodamente, basados en nuestra visión del mundo, de cómo es la vida, de lo que se espera de nosotros y de lo que esperamos de los demás. Este espacio está rodeado por un borde, constituído por nuestras explicaciones, excusas, miedos, suposiciones, mandatos aprendidos y demás.

El coaching es una actividad con la que podemos apoyar a alguien que ha encontrado el borde de su caja, que ha tomado contacto con cierta incomodidad, a transitar fuera de esa caja, y construir alguna nueva zona de comodidad más amplia.

Esto tiene algunas implicancias para la actividad del coach. Me referiré a algunas:

  • Por una parte, a no “comprar” las historias como verdades, sino como parte de la visión y explicaciones de su mundo que tiene quien solicita ayuda. Cada explicación, justificación o temor, nos habla de un borde de esa caja, y por lo tanto es nuestra escucha atenta una herramienta poderosa para identificarlos y luego trabajar con ellos.
  • Otro aspecto no menor, tiene que ver con la comprensión de lo que significa para quien consulta salir de dicha caja. Si sus bordes están construidos con creencias, temores y justificaciones, atravesar esa pared es un movimiento no excento de ambigüedad y temor: “quiero y no quiero”. No comprender este aspecto implica que no comprenderemos los avances y retrocesos de la persona durante el proceso, y hasta la posibilidad de huir cuando esté muy cerca de lograrlo.
  • Y por último, explica porqué no alcanza con la comprensión, con el razonamiento. Todos podemos llegar a comprender nuestra situación e incomodidad y los beneficios de un cambio, y sin embargo no ser capaces de dar un paso concreto o persistir en el camino del cambio.

Creo que la metáfora de la caja es poderosa e ilustrativa, simple de mencionar, algo más complejo de asimilar en la práctica. Por eso vale la pena insistir y reflexionar una y otra vez sobre estos temas.

@2011 Gustavo Nisivoccia

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Libro: Gestalt aplicado a organizaciones

Sábado, 5 de Mayo de 2012

Próximamente!

Publicación de aplicación de la gestalt al mundo

organizacional.

Lanzamiento mayo 2011, 180 pág.

 

 

 

Contenido resumido

  • El “ayudador” en la organización
  • Organizaciones
  • La estructura organizativa
  • Las organizaciones como sistemas vivos
  • Procesos al interior de  la organización
  • La rueda y los palos
  • Trabajar con la organización

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