Viernes, Agosto 10th, 2012...10:20 am

Integrar o separar

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Apuntes desde Bolivia

Días pasados, estando en Bolivia, el presidente Evo Morales visitó sorpresivamente al goberandor de Santa Cruz, Ruben Costas, acordando apoyos estatales a proyectos de infraestructura en la región, dando pasos en un camino de diálogo con la oposición, que aún se vive con desconfianza desde Santa Cruz.

La historia de desencuentros entre el occidente y el oriente boliviano son viejas y ha llegado a tener momentos de violencia importantes. La “nación camba” como hablan en la zona de Santa Cruz, expresa una identificación regional teñida por aspectos culturales, y también fuertemente político – económicos.

Así las cosas, la integración de un Estado Plurinacional y el efectivo ejercicio de las autonomías locales o regionales expone a este país latinoamericano a complejas tensiones entre la integración y la diferenciación, algo que también se ha observado en otras partes del mundo y se expresa en las tensiones entre lo global y lo local.

En lo organizacional, esto no es diferente. Fusiones y adquisiciones, empresas globalizadas, cooperativas, toda organización compleja expresa en su seno las tensiones a las que me refería.

En 2008, Carrocerías Irizar decide alejarse del grupo cooperativo Mondragón, al que estaba unida. Según fuentes de la empresa carrocera, la razón principal del abandono de Mondragón ha sido que “nuestro modelo de gestión es propio y diferente, basado en un estilo de relación en el que todas las personas del proyecto están dotadas de capacidad de decisión”, evidenciando una crítica velada al modelo de gestión imperante en Mondragón, sentido como lento, costoso y burocrático.

Desde Mondragón, el abandono fue criticado como una decisión poco solidaria, donde la exitosa empresa -que había recibido importante ayuda económica en épocas malas- ahora abandonaba el paraguas corporativo, cuando era su turno de colaborar con otros.

Lo cierto entonces, es que los procesos de integración y separación están siempre en juego y que desde lo organizacional es importante reconocer y anticipar, siendo la ruptura o separación la expresión final de viejas tensiones.

Generar culturas donde prevalezca el respeto y la consideración a las particularidades y diferencias de los demás como algo positivo, donde puedan expresarse las tensiones y donde buscar soluciones conjuntas sea una posibilidad, son todas medidas a favor de la integración.

Integrar no es anular las diferencias, sino reconocerlas y considerarlas. Integrar es permitir que haya un cauce claro por donde fluyan las diferentes corrientes, sabiendo que existen límites y reglas de juego basadas en el respeto, la consideración de las partes, la idea de un bien superior y comun que los incluye a todos.

Por eso, desde la construcción de las formas de trabajo, desde cómo se procesan los conflictos y las comunicaciones, desde las políticas de gestión y de personal, tenemos espacios para ir construyendo mecanismos para administrar estas tensiones. No es avasallando, no es negando, no es silenciando las diferencias que vamos a lograr la unidad. No es tampoco con mezquindad y pensando únicamente en el corto plazo.

Y tampoco nada nos garantiza que no ha de darse una fractura. Sin embargo, el trabajo duro y constante en construir culturas de inclusión siempre nos van a permitir manejar -incluso las rutpuras- de mucho mejor forma.

Mi mayor respeto a los bolivianos, que transitan con toda su pasión el camino hacia una sociedad mejor y ojalá el presidente Morales y el gobernador Costas logren avanzar en la construcción de caminos de confianza mutua. Lo sucedido el otro día, parece un buen indicio.

@2010 – Gustavo Nisivoccia

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