Domingo, Junio 17th, 2012...12:41 pm
Lo lúdico en coaching

Hace ya mucho tiempo que “lo lúdico” se ha incorporado en los procesos de enseñanza aprendizaje, en la capacitación organizacional, y también en el coaching. Ejercicios y dinámicas de todo tipo se pueden realizar para a partir de ellos generar nuevos “darse cuenta”, extraer aprendizajes, rescatar habilidades, etc. Muchas veces sin la necesidad de marcos teóricos de referencia, las actividades que incluyen el aprendizaje con el juego, permiten a los participantes zambullirse en la actividad, para a partir de ella descubrir nuevas cosas.
Este tipo de metodologías tienen grandes ventajas en muchas situaciones, y con muchos tipos de población objetivo, facilitando una aproximación desde lo vivencial, donde se entremezcla no sólo la capacidad de abstracción, sino también las emociones, las actitudes, lo corporal, lo grupal.
Siempre voy a recordar mis primeras clases en cursos de seguro de paro, cuando intentaba llegar a los temas de la administración desde la teoría, tal cual había recibido en mis aulas de Facultad y las caras de sopor de mis alumnos. Y de la diferencia que percibía en los participantes cuando salían del módulo anterior que dictaba Patricia Rosso, producto de su mágica utlización de los recursos lúdicos… Esos fueron mis primeros pasos en el descubrimiento de otras formas de trabajar…
Todo esto de bueno que digo sobre lo lúdico, lo participativo y la creatividad, también tiene su contra-cara: no debe ser una distracción de los objetivos medulares, del “para qué” de lo que hacemos. De lo contrario, se convierte en una alegre estafa.
Digo esto, porque reiteradamente estoy viendo que en el coaching se utilizan experiencias que “sensibilizan” y en todo caso colaboran con el “darse cuenta” de los participantes respecto a ciertos temas, pero que no agregan al aprender coaching. Y son cosas diferentes.
Una cosa es sensibilizarme respecto a esto o aquello; al impacto del rencor -por ejemplo- Otra cosa totalmente diferente, es trabajar el rencor personal como parte de un proceso de coaching. Y otra aún más distinta es aprender a trabajar con el rencor del otro en coaching.
El coaching se aprende … practicándolo! Y no hay dinámica que sustituya la práctica, el feedback del observador, el consejo del docente. Son horas y horas de práctica, de trabajo consigo mismo, para poder conocer la técnica.
Valoro a mis maestros y maestras en este proceso de años de formación, donde no sólo “me di cuenta” de mis asuntos, sino que los trabajé conmigo y con otros, bajo la mirada atenta del docente, en la supervisión con los maestros, en el compartir opiniones con colegas, y en el tomar de mi propia medicina: viviendo el proceso yo mismo.
@2010 Gustavo Nisivoccia
Alejandro Spangenberg, Jackie Lowe Stevenson, Herb Stevenson, Teresa Genesin, Mabel Hopenhaym, Olga Artagaveytia, Mariaselva Echagüe, Patricia Rosso, Solange Dutrenit, son sólo algunos de los nombres de los tantos maestros, maestras y colegas con los cuales he aprendido.
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