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La delincuencia y su violencia contra un pueblo indefenso…

21/9/2009

Mientras que el gobierno, los candidatos del FA y de la oposición solo piensan en el poder, a los ciudadanos de a pie, nos resulta imposible pensar en salir a la calle con la tranquilidad de que regresaremos a nuestra casa sanos y salvos. Ya no hay forma de ocultar que cada día la violencia esta más cerca de todos nosotros. 

¿Señores gobernantes, cual es ahora el pretexto para que se siga incrementando de forma constante el número de asaltos y robos con violencia?, ¿Qué están esperando para hacer algo?, ¿Cuál es el límite que la delincuencia debe superar para que realmente hagan algo para frenarlos?. 

Mientras los políticos siguen sacándose los ojos por su pedacito de poder, a los ciudadanos la delincuencia nos esta cocinando en aceite hirviendo, todos los días hay casos de asaltos y robos con violencia, personas de todas las edades están siendo victimas de un grupo de desalmados que no son frenados por nadie. 

Mientras las autoridades se niegan a declararse incompetentes o a tomar con valor las riendas de esta terrible situación, los delincuentes cada día tienen más valor para retar a las autoridades y mojarles la oreja, una y otra vez. 

Parece como si las autoridades evitaran presionar en aquellas zonas donde se esconden la gran mayoría de los delincuentes, ¿Qué les preocupa?, ¿tienen miedo de los delincuentes? ¿O tienen más miedo de perder votos de los que se benefician y que viven en el entorno de los delincuentes?. 

Señores gobernantes y autoridades ¿de que lado están?, ¿del lado del pueblo trabajador o de los que prefieren vivir sin trabajar o de lo ajeno?, ¿hasta cuando van a seguir dejando que el pueblo trabajador este en manos de un grupo de asesinos y brutos descerebrados?. ¿Tienen claro cual es su función y responsabilidad?, porque la verdad, hasta el momento, solo han demostrado lo contrario, parece que no tienen idea alguna de cual es su obligación frente al pueblo. 

Si las víctimas de los delincuentes fueran los gobernantes, no me quejaría, pero por desgracia solo el pueblo esta sufriendo las consecuencias de tanta incapacidad. Y algo que no podemos olvidar por encima de nuestras preferencias partidarias e ideológicas, es que la mayoría somos pueblo en riesgo. 

Los ciudadanos estamos solos y a nadie parece importarle las bajas que se sufren todo el tiempo, parece que no es importante para la autoridad que mueran personas  trabajadoras y honestas, parece no importar que todos los días alguien salga gravemente herido por las acciones de los delincuentes. 

La delincuencia en lugar de reducirse, se incrementa, se vuelve más audaz y violenta, tomando cada día más y más fuerza, los hechos demuestran que no hay límites para los delincuentes y que todavía estamos en camino de conocer en carne propia, hasta donde estos desalmados podrán atreverse a llegar. 

Hoy salimos a trabajar y no sabemos si regresamos vivos a la casa, nos pueden agarrar en cualquier lado, sea en la oficina, en la calle, en el auto, la moto, el negocio, el ómnibus, donde sea estamos en peligro y las autoridades siguen fingiendo que no pasa nada. 

¿Quién tiene más derecho?, ¿un menor delincuente que amenaza la vida de un trabajador o el ciudadano que esta detrás de un mostrador ganándose el pan de cada día?, ¿es la drogadicción, la pobreza y la minoría de edad, suficiente pretexto para tener derecho a matar a gente inocente?. ¿Cuándo van a dejar la politiquería barata y van a legislar para meter a la cárcel a todos los menores que usen la violencia para cometer sus fechorías?. 

Es fácil fingir demencia desde el altar del poder, un lugar tan lejano a la realidad, que les permite el lujo de vivir con total tranquilidad y disfrutar de un espacio libre del peligro que debe enfrentar el ciudadano común y corriente en las calles. 

Yo puedo entender y respetar a todas las preferencias políticas e ideológicas, pero es inconcebible que el pueblo, ese pueblo que es el mismo que esta sufriendo de forma directa e indirecta los golpes que la delincuencia da impunemente, siga apoyando a un gobierno de ineptos, que no han podido implementar una sola acción que sirva para frenar a la delincuencia. 

En octubre hay una oportunidad de cambiar esta situación, la única esperanza que nos queda, es que al momento de votar, la lógica supere al amiguismo y al clientelismo político.

Es de esperar que el pueblo logre para su propio bien, entender que la seguridad pública es una materia que no se puede dejar para después y que tampoco sirve vivir con el pretexto de que la culpa es de los partidos tradicionales, especialmente porque nunca en la historia moderna del país, la inseguridad llego a los niveles actuales. 

Ya es hora de dejar atrás el pretexto de que la delincuencia deriva de la falta de abundancia, la pobreza jamás ha sido y será la madre de tanta maldad. La actual inseguridad tiene una madre y un padre, si todos se quitan la venda de los ojos, les debe quedar claro que se llaman Impunidad y Frente Amplio

¿Porque el FA no quiere debatir con la oposiciòn?, ¿a que le tiene miedo?

18/8/2009

 

Los comentarios del candidato a la presidencia, solo pueden dejarnos un mensaje, clara preocupaciòn de que quede en evidencia la falta de capacidad para superar con ideas y propuestas propias, a las propuestas que están haciendo los candidatos de la oposición.

 

Los debates no se hacen en equipo señor, se hacen individuos contra individuos, propuestas e ideas vs. propuestas e ideas. Los debates son duras pruebas donde los candidatos a nivel individual, se ven obligados a presentar sus cartas más fuertes. Ademàs es el ùnico lugar para obtener por mérito propio, la aceptación o el rechazo de la ciudadanía.

 

Los que no tienen nada que ocultar, siempre estarán abiertos al debate, los que tienen pobres propuestas, o miedo de mostrar una realidad que se ocultó tras la neblina de la desinformación o del marketing, evidentemente tiemblan frente al debate.

 

Un candidato que tiene confianza en sus capacidades personales, en sus ideas y propuestas de gobierno, nunca tendrá problema de debatir con los demás candidatos de forma personal y directa, sin pretextos o complejos.

 

Si un candidato confía en lo que ofrece al electorado, el debate es el mejor canal para llegar a muchos ciudadanos a la vez. Quien tiene propuestas adecuadas, no tiene miedo de que el pueblo lo escuche y menos de enfrentar las críticas de los demás candidatos.

 

En un debate ganan las ideas, las propuestas, las soluciones y los ciudadanos. Pero también pierden las mentiras, las propuestas sin bases y lógica, las incoherencias y las incapacidades para gobernar. No hay vendas en los ojos de un ciudadano, que soporten la fuerza de un debate justo en igualdad de condiciones.

 

El debate es un mecanismo donde las mentiras salen más fácilmente a la luz, donde se conocen las capacidades de los candidatos en tiempo real, donde no hay posibilidad de borrar y grabar hasta que el mensaje salga bien, como es el caso de un comercial.

 

Un debate no se realiza en territorio propio, como es el caso de las presentaciones frente a los fanáticos seguidores del partido, donde todos aplauden sin pensar o cuestionar lo que el candidato dice. Pero si se realizan en territorio imparcial, en donde los candidatos ahora si corren el riesgo de ser criticados o de no poder defender sus propias propuestas por falta de argumentos válidos.

 

Los debates entre candidatos tienen un gran valor para la ciudadanía, es la forma más adecuada para comparar las propuestas de los partidos políticos. De forma separada es muy fácil que un candidato haga promesas imposibles de cumplir o que critique de forma injusta a la oposición, pero en un frente a frente, es claro que la verdad tiene una mayor oportunidad de florecer.

 

Como individuos no tenemos la posibilidad de acceder a mucha de la información real de lo que pasó, pasa y puede pasar en el gobierno nacional, por eso los debates son interesantes, porque a la luz de los números reales, que normalmente desconocemos los simples mortales, se pueden acabar muchos argumentos que manipularon a la opinión pública durante años.

 

Los debates no se tratan de un beneficio mediático para el que tenga más cancha política, se tratan de eventos mediáticos que permiten que la población pueda escuchar a sus candidatos y comparar sus propuestas, con las ofrecidas por la oposición.

 

Un debate es la oportunidad de ver a los candidatos presentar todos los argumentos de porque sus propuestas son la mejor opción para los ciudadanos, es el momento en que los candidatos hacen su más férrea defensa de sus ideales y de las razones de porque son la mejor opción para gobernar.

 

El debate permite diluir la niebla de la desinformación y que salgan a la luz los grandes pendientes que tienen los políticos con los ciudadanos y sus propuestas para achicar esta brecha durante los próximos cinco años de gobierno.

 

Cuando un político tiene miedo de debatir, es porque invariablemente tiene algo que ocultar, sean ineficiencias pasadas, incapacidad personal, desconocimiento de las realidades del país, falta de propuestas propias, falta de ideas, miedo a no poder rebatir las mejores propuestas de la oposición.

 

El debate por cuadruplicado es una confirmación màs, de que el FA tomo la decisión más equivocada de su historia, al elegir al candidato más querido, en lugar de elegir al más capaz.  

 

Otros paìses quizàs puedan tener el presidente que sea, pero nosotros no podemos darnos ese lujo, necesitamos al màs capaz. Señores del FA ¿Cómo esperan que nos traten en el exterior si ustedes ganan?, ¿se olvidaron que no tenemos petróleo y gas?, sin abundantes depósitos de petróleo y gas, no tenemos forma de imponer condiciones a nadie. 

 

Por eso necesitamos a un presidente capaz, que tenga objetivos claros de como gobernar al Uruguay. No se puede gobernar a un país en cooperativa, eso es inviable, por eso el FA tuvo más fallas que aciertos con el gobierno actual, porque al presidente pocas veces lo dejaron gobernar.

Octubre 2009, serà una fecha difìcil de olvidar para el partido oficial…

8/7/2009

Las internas tuvieron sorpresas para todos, el partido oficial todavía no sale de su asombro, jamás les pasò por la mente tener menos votos que uno de los partidos de la oposición. Si se mantienen los mismos números para octubre, para mantenerse en el poder tendrán que ganar en segunda vuelta. 

 

Si en octubre compitieran Vázquez contra Lacalle, las elecciones serían  de resultado reservado, algo muy difícil de prever, pero con la formula actual del frente amplio, el partido oficial parece tener los días contados en el poder. 

 

En la formula del frente hay más dudas que certezas y más diferencias que coincidencias. Una fórmula muy forzada, una combinación de ideas que no se dio de forma natural, se dio por necesidad, más que por convicción.

 

La izquierda va a las próximas elecciones con una formula débil, sin mística, unida frente a las cámaras de televisión y dividida por visiones irreconciliables del deber ser de un Uruguay gobernado por la izquierda. 

 

La formula del frente no tiene fuerza, no es una formula creíble, y menos después de tantas vueltas y negociaciones en lo oscurito, misteriosos acuerdos, reparto de posiciones de poder, muestras de ambición desmedida y políticos más preocupados por evitar quedar fuera del poder, que por las necesidades del pueblo. 

 

Mujica fue muy claro hace unos días hablando por televisión con un periodista, (sus comentarios exactos fueron publicados por el diario el país hace unos días atrás), el dijo sin pena ni gloria, que la maquinaria del frente amplio no se movió en las internas porque no estaban en juego las bancadas, que las internas solo fueron un trámite burocrático, que cuando estén en juego las bancadas, en ese momento el frente saldrá a las calles con todo. 

 

¿Que mensaje nos dejan estos comentarios?, ¿que al FA solo le interesa pelear por los espacios de poder?, ¿qué solo le interesa no perder los privilegios obtenidos y seguir viviendo de los impuestos del pueblo?. ¿No era importante debatir las ideas con el pueblo?, ¿la maquinaria del partido no tiene el objetivo de llevar a todos los rincones del país las ideas de cada precandidato, de cómo piensa conducir al país?. 

 

¿Ya no era importante escuchar la opinión del pueblo?, ¿no existiò la necesidad moral de ser incluyentes con el pueblo y mover al partido para escuchar las voces de la gente?, ¿el pueblo no merece que las estructuras del partido dejen la comodidad de sus oficinas y recorran el país de punta a punta?, ¿ya no es importante escuchar al pueblo para el FA?, ¿o el FA ya gobierna en función de lo que cree, y no de lo que el pueblo reclama?.

 

¿Las internas solamente fueron un tràmite socialmente irrelevante?, ¿las internas para el FA ya no son parte del proceso de presentar y defender ideas, así como las posiciones diferentes que existen dentro del frente?, ¿no se trataba de presentar a los uruguayos sus propuestas de un país mejor, de acuerdo a cada precandidato del frente?, ¿o la idea es que votemos con los ojos cerrados y así perpetuarlos en el poder, muy a pesar de que no cumplan con las expectativas del pueblo?. 

 

La conclusión es de fácil acceso, “mientras no este en juego el puesto de nadie, la maquinaria del frente no se moverá”. 

 

Solo cuando el país este en proceso de elegir por voto popular a nuestros nuevos gobernantes, en ese momento y para no perder espacios de poder, es cuando de acuerdo a las palabras de Mujica, el FA saldrà a la calle a ganar los votos de la ciudadanía.  

 

Esta mentalidad del FA de hoy, debe preocupar a sus simpatizantes. Las ideas ya no valen la pena debatirlas, la maquinaria política ya no es el medio para que el pueblo conozca las ideas, los planes y las estrategias de quien aspira gobernar al país desde la izquierda, solo sirve para defender espacios en el poder legislativo, privilegios obtenidos y buscar nuevos espacios si es posible. El pueblo sigue siendo de piedra y que siga esperando por un gobierno para ellos.

 

La bùsqueda de eliminar el hambre de los más vulnerables, no es más que un cliché que el partido oficial cree que suena bien en  la boca de los políticos de izquierda. En la realidad y en los hechos, el partido oficial no ha sido capaz de resolver y eliminar a la pobreza extrema.

 

Desde la semana pasada todo es posible y todo se va a valer. Escuchar al pueblo es cada vez menos relevante, las encuestas y el marketing hoy estàn primero, que recorrer el paìs para escuchar al pueblo. 

 

La ciudadanía no debe dejarse confundir y sorprender, ya que es muy previsible que vuelvan a proliferar los golpeadores verbales, con el objetivo de hacerle los mandados a sus patrones, mientras que por otro lado, los candidatos jurarán que ellos si están haciendo una campaña de nivel. 

 

El frente perdió el norte, no tiene un guía espiritual que una al partido bajo un objetivo más puro y elevado, que simplemente pelear el poder por el poder. Astori ya no confía en que ganen, por eso se quiere asegurar un espacio en el senado y seguir viviendo de la política.  

 

Es más importante mantenerse en el poder, que ceder por el bien del partido. Su intransigencia también demostrò que la formula Mujica – Astori, son el agua y el aceite, imposible de que se integren por un bien mayor, cada quien tiene sus propios objetivos y ambiciones personales.

 

Si el FA esperaba mandar otro mensaje a la ciudadanía, creo que se equivocaron rotundamente y tambièn creo que ya es tarde para cambiar el mensaje que todos hemos recibido.  No hay duda que la soberbia, el exceso de confianza y la incapacidad para corregir el rumbo sobre la marcha, les esta empujando al abismo y a posiblemente perder el gobierno.

 

Los uruguayos tendrán en octubre la oportunidad de influir profundamente en el futuro del país, y simplificando la realidad, cada votante tendrá que elegir entre:
 
Un candidato de la oposición con experiencia para gobernar, que viene reforzado con un segundo de abordo de alto nivel, con quien conforman una formula sólida y armónica, contra un candidato oficial que es solo un político simpático y buena onda, que no pudo con un simple ministerio y que viene acompañado de un segundo de abordo, que desde ahora ya esta preocupado con que se les hunda el barco y eso que todavía no salieron a alta mar.   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Votar es fundamental, pero… ¿a quién?…

30/3/2009

 

Durante años muchos uruguayos esperamos que la izquierda llegara al poder, convencidos de que era el único camino para lograr una mayor justicia social, igualdad de oportunidades, crecimiento económico y modernidad.

 

Hoy, casi al término de este primer gobierno de izquierda, es difícil tratar de hacer una lista de medidas impulsadas por este gobierno y el partido en el poder,  que hayan tenido un efecto positivo en la calidad de vida de los ciudadanos. No hay mucho que mostrar.

 

No veo el Uruguay que se suponía nacería a partir de los sueños de miles de votantes, que fueron a las urnas con la esperanza de que ahora si llegaría el cambio esperado por años.

 

¿Dónde quedo la idea sobre una izquierda moderna, capaz de quitarnos de encima tantos años de estancamiento?, simplemente nunca llego.

 

Los ideales que siempre abrazamos, nos llevaron desde un inicio a estar de acuerdo en solidarizarnos con lo que menos tienen y aceptamos la urgencia existente en mejorar las posibilidades de éxito de los menos favorecidos.

 

Pero la realidad es que los altos incrementos en los impuestos que hemos tenido que pagar estos últimos años, solo han servido en su mayoría, para beneficiar los sueldos de empleados públicos y políticos, además de generar un gigantesco grupo de parásitos.

 

Tuvimos un gobierno gris, rehén de las minorías dentro del frente y que por una perdida de liderazgo y dirección, termina haciendo muy poco de lo que se esperaba.

 

Los ideales de justicia, de una sociedad más equitativa, de mayor prosperidad, de modernización, de creación de bases para un sólido crecimiento, quedo en el discurso.

 

Unos pocos sujetos con ideales retrógrados, se dieron el lujo de frenar iniciativas que eran estratégicas y que hubieran permitido un mayor crecimiento del país, lo que hubiera beneficiado a todos los sectores de la sociedad.

 

Viendo como unos pocos miles de votos fueron capaces de jalar más que muchas yuntas de bueyes (cientos de miles de votos), debemos preguntarnos si estamos dispuestos a correr el riesgo de que unos poquitos, puedan llegar a imponer sus ideales desde el sillón presidencial.

 

Ahora la frase de “los de antes eran peores”, ya no me sirve de consuelo, porque me queda una seria duda de que sea una realidad. Una frase más realista quizás sea “todos son iguales” o “solo hay malos y peores”. Aunque muy en el fondo, estoy convencido de que hay excepciones en todos los partidos.

 

Hoy el electorado esta dividido: los que siempre han votado a los partidos tradicionales, los que votan (y votarán) al frente amplio y los que no saben que es peor: volver a votar a los partidos tradicionales o correr el riesgo de llevar a la extrema izquierda al poder.

 

Estamos frente a una situación muy complicada, el FA de hoy, no es el mismo que gano en las elecciones pasadas, ahora estamos frente a un partido completamente desdibujado, donde los extremistas son pocos, pero pesan demasiado, donde lo más importante ya no es el pueblo, lo importante ahora es solamente seguir aferrados al poder.

 

No olvidemos la realidad incuestionable, de que las diversas fracciones de cada partido político (unos más, otros menos), han estado sumamente concentradas en negociar en lo oscurito, repartiendo posiciones de privilegio y haciendo sus movimientos estratégicos y políticos. Donde la única prioridad para algunas de estas fracciones, es preservar sus intereses de grupo y el de sus dirigentes, por sobre todo lo demás.

 

Con el objetivo de sobrevivir, estas fracciones políticas no apostarán al mejor candidato para el pueblo y el país, sino que apoyaran incondicionalmente al que le permita seguir ordeñando la vaca del poder.

 

Los altos ideales del pasado, aquellos que nos hacían gritar por libertad, trabajo y justicia social, son ahora utilizados como una simple escalera que lleva al poder. Se manipula el sentir del pueblo, como una forma de obtener una posición desde donde imponer sus ideas extremas y retrógradas, lejos de lo que se merece este país y su pueblo.

 

El resultado de las internas será un claro parte aguas para algunos ciudadanos, ya que deberán cuestionarse seriamente si es valido votar por el partido de siempre, aunque su  candidato a presidente no llene sus expectativas, no comparta sus ideales de país o no tenga la capacidad y conocimientos para gobernar.

 

No entender esta probabilidad y votar con lo ojos cerrados, solo nos puede llevar a colocar en el poder a la persona equivocada. Popularidad no es igual a capacidad, decir lo que algunos quieren escuchar, no es igual a verdad, ganar las internas de un partido, no es igual a ser el mejor candidato.

 

Esta situación es una probabilidad real, es seguro que miles de ciudadanos se verán obligados a enfrentarse a la necesidad de romper ciertos paradigmas que traen en la cabeza. Solo de esta forma podrán reconsiderar cambiar su posición y voto, con el objetivo de realizar un voto razonado, del cual no arrepentirse en el futuro.

 

No se puede aceptar votar a un partido que no cuenta con un candidato creíble, solo porque es nuestro partido de siempre, por amor a la camiseta o porque los de antes fueron malos.

 

Una pregunta clave que deben hacerse los simpatizantes del FA, es si nuestro país será mejor cuando se mueva más a la izquierda. ¿Más a la izquierda, realmente es mejor para los uruguayos?, cuidado, porque quizás estamos al borde del precipicio y muchos no se han dado cuenta.

 

Compararnos con otros gobiernos de izquierda es un sano ejercicio, querer parecernos a Brasil o Chile, es una opción, pero eso implica políticas que la izquierda no ha sido capaz de votar en el pasado reciente, entonces: ¿Cómo un país se puede volver más liberal para implementar políticas al estilo Lula, acercándose tanto al extremo izquierdo?.

 

Este tipo de situaciones son las que nos deben de preocupar, ¿el candidato que vamos a votar, al menos tiene idea de donde estamos parados y hacia donde debemos avanzar?, no es una pregunta poco importante, nos va el futuro a todos.

 

Hay muchas preguntas que hacerse en los próximos meses, es imposible tomar una decisión sin considerar todas las variables, no podemos esperar un mejor país, un mejor futuro, un mejor trabajo, jubilación o negocio prospero, sin valorar a detalle las opciones.

 

¿Entre los candidatos actuales a presidente de la república, hay alguno con el tamaño de estadista que se necesita para gobernar este país?.

 

¿Al votar por nuestros colores de siempre, estamos realmente decidiendo por el mejor candidato?, ¿realmente nuestro partido tiene el candidato que el país necesita?.

 

¿Podemos creer que los partidos tradicionales hayan tenido tiempo para analizar sus errores y estar dispuestos a gobernar mejor?, ¿ya es momento dar nuestro apoyo a la oposición con el objetivo de buscar la alternancia?, ¿votaremos  por costumbre o votaremos al candidato que nos ayude a salir de la crisis, no importando el partido?.

 

¿Realmente la izquierda ha sido mejor gobierno que los partidos tradicionales? ¿Podemos hacer una lista de al menos 5 problemas que hoy afectan a la ciudadanía en general y que un candidato más cargado a la extrema izquierda solucionaría de raíz si llega al gobierno?

 

¿Estamos dispuestos a votar para que una minoría gobierne al país, aunque nuestros ideales no estén siendo considerados para gobernar? , ¿No es mejor dar nuestro voto a alguien que tenga un plan de gobierno más cercano a nuestros ideales, aunque pertenezca a otro partido?.

 

¿Realmente el país necesita un gobierno más a la izquierda?, ¿te beneficia un gobierno más a la izquierda?, ¿estas conciente lo que implicará para tu futuro y el de tu familia si gana el candidato que esperas votar?

 

El candidato que gane las elecciones, debe ver la generación de riqueza como el camino para mejorar la vida de todos los ciudadanos y que entienda que no se puede repartir lo que no se tiene.

 

No nadamos en petróleo y gas, tampoco tenemos cobre, plata, oro, diamantes u cualquier otro bien que nos pueda otorgar riqueza aparente y de forma permanente. Somos un país de trabajadores, empleados, profesionistas, técnicos, ganaderos, agricultores, prestadores de servicios, pequeños y medianos empresarios, vivimos de la plata que nos llega de fuera del país, de la credibilidad que tiene el país en el exterior. Si gana el candidato equivocado, corremos el riesgo de que se frene el flujo de divisas que llegan del exterior, fundamental para funcionar como un país normal.

 

No es lo mismo ser Chávez parado sobre unas de las mayores reservas de petróleo del mundo, que ser presidente de Uruguay.

 

No vendemos nada que sea imprescindible para nadie, no nos olvidemos de este punto…, este es exactamente el punto que hace la diferencia con cualquier otro país que insiste en retar el actual orden mundial.

 

Nosotros no podemos ser los rebeldes del barrio, no tenemos como, y tampoco con que. Simplemente con que nuestro futuro presidente abra la boca y diga una pequeña incoherencia, al otro día, no nos presta un peso nadie, se termina las inversiones extranjeras en el país y vamos a entender en poco tiempo el tamaño de nuestro error.

 

No es tarea fácil gobernar, no sirve sentirse iluminado, poderoso o dueño de la verdad, no se trata solo de hablar mucho, de decir lo que queremos escuchar y de prometer a lo bruto.

 

Si es importante la franqueza, pero no es suficiente, esta no sirve de nada sin ideas y soluciones, sin una alta dosis de compromiso, disciplina, capacidad de gestión y conocimiento.

 

El ideal es que dios nos bendiga con un gobierno humanista, con una clara vocación de servicio al pueblo, con la visión de un país más eficiente, productivo, prospero y con el objetivo de crear las bases legales para construir un mejor futuro.

 

Quizás estemos pidiendo demasiado, puede que esa sea la principal causa de nuestras recurrentes decepciones, pero si llegamos a la conclusión de que no hay un candidato que nos ofrezca esto, probablemente lo más acertado sea dar el voto al candidato que nos acerque lo más posible a nuestros ideales y a nuestro sueño de vida.  

Y si no nos acerca, al menos que no nos aleje más.