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Corrupciòn e hipocresìa, malas costumbres de los poderosos.

1/10/2009

Las acusaciones de corrupción, tráfico de influencias y abuso del poder por parte de personajes relacionados al partido en el poder y a las mismas autoridades, son asunto común todos los días.

Se hablaba de honradez, cortar manos, evitar los actos de tráfico de influencias y eliminar las corruptelas, todas estas malas costumbres supuestamente exclusivas a los partidos tradicionales, pero la realidad es que nos gobiernan seres humanos y algunos son muy débiles, tanto, que fácilmente se mordieron la lengua y comenzaron a enriquecerse a costa del pueblo, haciendo justamente eso que tanto criticaban y que decían deplorar.

Hoy nos roban a cara descubierta los delincuentes que hay sueltos por la calles y también nos roban algunos de nuestros propios gobernantes, vía sus amigos, parientes y amantes.

¿Todavía pretenden seguir en su pose de dueños de la honestidad total?, es increíble que sigan aferrados a supuestos actos de abusos de gobiernos anteriores, haciendo honor al dicho que dice “ven la basurita en el ojo ajeno, pero se niegan a ver la viga en su propio ojo”.

Creo en la justicia social, en un mejor reparto de la riqueza y en que no se puede repartir lo que no se genera, además también creo que el FA no es la opción de gobierno que lograra mejorar la calidad de vida de los menos favorecidos y del ciudadano de a pie.

Lo que si es seguro, es que muchos de estos pobres gobernantes, serán ricos ex gobernantes en solo unos meses más y que de seguir el FA en el poder, solamente seguiremos viendo el robo descarado del dinero que tanto nos cuesta reunir vía impuestos.

No se puede entender porque un porcentaje tan alto de ciudadanos se niega a querer ver la realidad, que no quieran quitarse la venda de los ojos y que insistan en apoyar un modelo de gobierno, que no es cuestionable por la teoría, es cuestionable por las personas que prometen implementarlo.

Por desgracia la ambición y la oportunidad de hacerse ricos, esta siendo más fuerte que los valores que algún día fueron bandera del FA. ¿Los votantes seguirán pagando por los Mercedes Benz, BMW y Audis de sus políticos preferidos?, ¿votaran para que sigan acaparando riqueza, en lugar de trabajar por el pueblo y para el pueblo?.

Algunos no son más que políticos de quinta, que no merecen el apoyo de la gente, personajes que no han hecho el mínimo mérito para merecer la vida que se están dando a costa del pueblo. No estudiaron más, no trabajaron más, no saben más y no han hecho más que muchos de nosotros, ¿Por qué seguir votándolos…?.

Maciel, Casinos, etc. etc. etc., ¿Algùn dìa se terminarà la oscuridad?…

10/8/2009

 

Durante décadas los candidatos y políticos del FA se concentraron en mantener una dura crítica en contra de los gobernantes de los partidos tradicionales. Una de las principales líneas, fue señalar una supuesta falta de honestidad para gobernar.

 

Venderse como el partido político dueño de la honestidad absoluta y de una total transparencia, fueron durante años dos de las cartas más fuertes del FA, quien se encargo de presentar estas cualidades como dos de las principales diferencias con los partidos tradicionales.

 

El FA trabajo durante años en explotarlas al máximo y la estrategia funciono. El pueblo, después de años de mala publicidad contra los partidos tradicionales, estaba muy receptivo al mensaje enviado, ya que existía una necesidad colectiva de un cambio y de poder confiar en un nuevo grupo de políticos.

 

Pero hoy que son gobierno activo, la duda del pueblo es cada vez mayor y parece que en realidad estos valores no pasaron de ser un simple eslogan de campaña.

 

Seguramente durante gobiernos anteriores existieron casos de personas que realizaron actividades ilegales, fraudes, tráfico de influencias y actos de corrupción.

 

Con la llegada del FA al poder, se suponía que se terminarían los malos manejos y los tratos en lo oscurito. Pero todo parece indicar que hoy no es diferente y que estamos sumergidos en las mismas dudas y en los mismos malos manejos, que en el pasado  eran señalados por el FA.

 

Hoy aunque el FA insista en negar que a su interior hay humanos normales, muy a pesar de los intentos de defensa y después de esgrimir argumentos muy confusos o creíbles, esta quedando claro que la transparencia no es una cualidad indiscutible del presente gobierno.

 

También esta en tela de juicio la honestidad por encima de todo y de todos, la cual parece que solo quedo en palabras. En varias ocasiones han surgido dudas sobre el accionar de algunas personas y áreas gubernamentales, en donde las relaciones en lo oscurito con empresas y particulares, se perciben como comunes.

 

De demostrarse que han existido malos manejos por parte de personas pertenecientes al actual gobierno, quedaría claro que el gobierno, poco o nada ha hecho para evitar los casos de corrupción, tráfico de influencias, manipulación del gasto público, gastos injustificados, abuso del poder, etc.,

 

Analizando la situación actual, se puede llegar a la simple conclusión de que es muy fácil ser honesto cuando no se tiene al alcance nada valioso, pero al momento de tener poder en las manos o el acceso a la chequera del estado, las cosas pueden cambiar y algunas personas quizás pierden el piso y son olvidados los valores que se presumía tener.

 

¿Pero qué significa esto?, algo fácil de entender, lejos del poder y del dinero todos son honestos, pero cuando el poder esta al alcance de las manos, en ese momento es cuando los seres humanos se dividen en los que son honestos bajo toda circunstancia y los que son honestos mientras no tengan enfrente una buena oportunidad para dejar de serlo.

 

El FA esta formado por seres humanos comunes y corrientes, igual que los demás partidos tradicionales, personas honestas frente a todo y personas a quienes se les ponen a temblar las rodillas cuando empiezan a tener contacto con plata grande o con oportunidades para dejar de ser pobres.

 

Todas las personas son de carne y hueso, la diferencia esta en los valores y los valores no son activo exclusivo de ningún partido político, son activos de las personas bien criadas, en pobreza o en riqueza, son activos de las personas bien aprendidas, no de las bien enseñadas.

 

No nos extrañemos si son débiles, faltos de moral y de honestidad como los mismos personajes que ellos señalaron durante años, algunos de los exhibidos serán culpables, quizás algunos solo sean victimas de una mal entendido, pero al final, son personas promedio, no son superhéroes, no son dueños de una mina de honestidad, tampoco tienen una cuenta de ahorro de decencia ilimitada, son humanos, simples y corrientes, como el resto de nosotros.

 

El que se crió bajo ciertos valores morales y de respeto a la propiedad ajena, se seguirá comportando de esa manera aunque le pongan una mesa tapada de dólares, aunque se le ofrezca una coima del tamaño que sea, pero el que nació y se crió lejos de los buenos valores que caracterizan a la mayoría de la sociedad, seguramente no necesita que se le pongan muchos pesos cerca de su ámbito de poder, para que saquen las uñas y demuestran que son igual de ratas que los que llenan las cárceles del país.

 

No suframos, no defendamos lo indefendible, simplemente hay que estar concientes de que el valor agregado de honestidad a prueba de balas y la total transparencia, no esta en el FA, puede que la oposición tenga esta situación presente y trabaje en reunir un equipo que nos pueda dar confianza, pero la realidad es que más que un gobierno perfecto, reconozco que a lo que podemos aspirar es a un gobierno que le controle las manos a los más posibles, tanto dentro, como fuera del gobierno.

 

La honestidad no le pertenece a una ideología, a un partido político, a un sector social o una religión, es una cualidad que a pesar de ser accesible para cualquiera, no todos tienen el valor de vivir bajo su control.

 

Al final la conclusión es que hoy podemos comprobar que no son actos exclusivos de un partido político, se trata de situaciones de personas, simplemente de personas que están demasiado cerca del poder y del dinero, donde la afiliación política no tiene nada que ver.

 

Podemos creer en una persona y votar por ella, pero es difícil de saber quienes rodearan en primera, segunda y tercera línea al nuevo presidente, y ahí es donde existe la corrupción y donde se mete la mano en la lata.

 

Solo un presidente realmente comprometido con la legalidad por encima de todo, será capaz de aceptar que tiene un problema interno, quitar del gobierno a quien sea necesario, aunque esto implique romper cualquier compromiso político, enfrentar a cualquier corriente hacia dentro del partido o a cualquier poder externo.

 

Los antecedentes me muestran un FA negado a reconocer errores y por eso me resulta difícil creer que este partido tenga la capacidad de rectificar sobre la marcha y aceptar cualquier señalamiento o de reconocer que a su interior también existen seres humanos que pueden incurrir en acciones no muy claras.

 

Por eso es difícil pensar en que los actos de mal gobierno terminaron con el FA o que terminaran algún día con el FA. Yo creo que solo un gobierno que desde su campaña este abierto a comprometerse a presentar la información económica y de gestión del gobierno, para su libre revisión por cualquier ciudadano, es un nuevo gobierno en el que se podrá confiar, siempre y cuando la información demuestre que se están haciendo las cosas bien.  

Retemos a los candidatos a comprometerse con la transparencia y a presentar cuentas al pueblo, para que los trapitos tengan que desaparecer o salir todo el tiempo al sol. Porque la verdad, es que el resto son puras palabras vacías, que se las lleva el viento, al son de los pesos y los centavos…

¿El capital es importante para el paìs?…

30/7/2009

 

¿Cómo se logra que un país camine?, con plata, estrategìa de paìs, un gobierno capaz de gestionar los planes de desarrollo y mucho trabajo. ¿La plata de donde sale?, la que realmente vale, viene del exterior: exportaciones, turismo, remesas, inversión extranjera directa y préstamos de organismos internacionales o de países que nos pueden prestar, (aunque los intereses sean peor que los del FMI multiplicados por tres, ¿cuanto tendrá que pagar Argentina por los préstamos de Chávez?).

 

El dinero no es un bien ilimitado, no funciona poner a la imprenta a trabajar, el dinero  debe de llegar del exterior de alguna manera, solo así se puede contar con los fondos para que se mueva la economía interna y para adquirir del exterior todos los productos y servicios que son básicos para el país y la sociedad en general.

 

Si no tenemos suficientes fondos disponibles, es imposible comprar: petróleo y derivados, medicamentos, tecnología, equipos médicos, maquinaria, autos, camiones, motos, repuestos, libros, equipos de laboratorio, materiales para la industria e insumos para sectores tan diversos, como son el agro, la industria textil o el mismo gobierno.

 

No se puede vivir en el siglo 21 sin dinero para adquirir lo que necesitamos del exterior. Es imposible mantener un camino de progreso y de avance, si perdemos el acceso a los bienes y servicios que son base fundamental para la modernización constante del país.

 

Por eso es importante exportar al máximo y la inversión extranjera directa, no se trata de doblarse frente a los poderosos capitalistas del mundo, se trata simplemente de hacer viable al país. Es la única forma de que la población tenga un mínimo de calidad de vida, de obtener las tecnologías requeridas para impulsar la competitividad del país, que las oportunidades de nuestros jóvenes sean comparables a las que tienen jóvenes de otras latitudes y de garantizar una atención medica que aproveche los descubrimientos que se hacen a nivel mundial.

 

Cuando se dice que estamos insertos en el mundo globalizado y se trata de transmitir a la población la importancia de participar activamente en esta gran sociedad global, no es con el objetivo de convencer a nadie de que debemos volvernos colonia de alguna potencia capitalista, la realidad es que no hay otra manera de sobrevivir, de lo contrario corremos el riesgo de regresar poco a poco a la edad de piedra.

 

Hasta algunos de los países más cerrados al mundo exterior, han entendido que necesitan del comercio internacional, del turismo y de la inversión para sobrevivir. Saben que es el ùnico camino viable para ofrecer a sus ciudadanos mejores niveles de vida. Por eso se vuelve un grave problema para la economìa, cuando un país deja que las ideologías políticas, se vuelvan la principal barrera para el avance de los cambios económicos, que son básicos para lograr unas cuentas nacionales sanas y positivas.

 

Se pierde demasiado tiempo en ver si alguien se beneficia más que otros, cuando los puntos de vital atención, son aquellos que permiten lograr que la mayoría se beneficie y los que debe impulsar de forma constante el gobierno, para que no falten los medios para atender a los grupos más vulnerables. No es muy inteligente preferir estar todos mal, en lugar de agotar todas las opciones legales, comerciales y estratégicas, para abrir puertas de oportunidad que beneficien cada vez a un mayor número de personas.

 

Quizás nunca se logre que todos vivan de la misma manera, pero si es posible de que todos vivamos con un mínimo de confort. Hay que aprender a vivir sin preocuparse cuanto tiene el vecino y a disfrutar lo que uno tiene. También hay que entender que el camino para mejorar, es capacitarse de forma permanente, trabajar más y mejor, ya que no hay otra manera sustentable de crecer económicamente a nivel personal.

 

La única ideología valida, debería ser la de que todos tengamos igualdad de oportunidades y que se legisle para lograr más y mejores trabajos. La política siempre sale sobrando, solo las iniciativas adecuadas generan las oportunidades. La política típicamente divide, lo que significa un grave problema ahora que más que nunca, se necesita un gran acuerdo nacional para impulsar el crecimiento del país.

 

Si decimos no a la inversión extranjera, si no impulsamos el comercio exterior con todas nuestras fuerzas y si perdemos el foco para lograr un turismo extranjero que venga todo el año a gastar más, corremos el gran peligro de vernos obligados a pedir prestado o dejar de avanzar como país y como sociedad. Si no llegan al país más recursos de los que gastamos en nuestras compras al exterior, un día no tendremos luz, nafta o medicamentos para nuestros hijos.

 

El problema no es el dinero, o que algunos tengan más que otros, el único problema real, es que no tengamos oportunidades de trabajo para obtener nuestros ingresos de forma honesta.

 

Un estado fallido es Haití. En el pasado los políticos haitianos se equivocaron, probablemente pensaban que se podía vivir del aire y que la plata se daba en los árboles. Hoy vemos un país que no tiene ningún recurso natural estratégico, no hay industria exportadora, no existe infraestructura hotelera, no hay agricultura o ganadería, a nadie le interesa Haití para invertir y tampoco tiene productos que ofrecer a la comunidad internacional. Por eso hoy el país entero esta a expensas de la limosna internacional.

 

Claro que si Haití tuviera recursos naturales estratégicos, hoy se podría llamar Venezuela, Nigeria, Irán, Cuba, Rusia o como quisieran, pero sin ellos, no hay futuro posible. Finalmente la plata tiene que salir de algún lado, de lo contrario un país puede estar en agrios problemas.

 

La lección es que a la larga o a la corta, sin capital no puede haber agricultura, ganadería, forestación, industria, energía suficiente, salud, vivienda, modernidad, comida suficiente, etc. Mientras en Haití se mueren de hambre, el mundo sigue para adelante sin ellos, es injusto e inhumano, pero es tan crudo, como real.

 

Hay que tener respeto por el dueño del dinero, al que no hay que respetar es al usurero o al que explota a su personal, al que no reconoce el trabajo de su fuerza laboral o al que no invierte en la capacitación de sus trabajadores. Es importante entender que estos problemas son independientes del capital, estos son problemas de personas, con nombre y apellido, donde el dinero en si mismo tiene poco que ver.

 

También hay que tener miedo de los políticos que dicen que no necesitamos del capital, que podemos vivir sin que entre al país dinero fresco cada nuevo año, que los riquillos son todos malos, que mañana llenamos el país de cooperativas y así todos tendremos trabajo digno (vean como le fue a Rusia con esta historia) y que el país no necesita a los empresarios, tampoco a su creatividad, menos a su capacidad de gestión, sus contactos o su plata. Cuidado con estas historias de terror, sobran ejemplos de suicidios de este tipo.

 

Hay que tener miedo de las personas que suponen y que están convencidas que en el país hay suficiente dinero para vivir todos muy bien. Si mañana se repartiera la plata de todos, en partes iguales para cada persona que habita el país, ¿Cuánto creen que le toca a cada uno?, lo peor de la historia, ¿Cuánto creen que podrían vivir con él?, les puedo asegurar que el país no aguanta más de un año sin recibir dinero fresco de algún lado.

 

No hay forma de sobrevivir como sociedad por mucho tiempo sin generar más plata de la que hoy circula en el país, incluyendo la que esta escondida en alguna caja fuerte, de zapatos o frasco de mermelada. Dependemos demasiado de la importación de productos que son básicos para nuestra vida y que no todos los podemos comprar en China, Irán, Brasil, Cuba, Bolivia o Venezuela.

 

Para algunos puede llegar a sonar emotivo escuchar el discurso de algunos personajes cuando presumen no estar alineados a las grandes potencias capitalistas, pero la realidad es que están mucho más alineados y dependientes de los países capitalistas, de lo que nosotros mismos estamos. No podemos seguir comprando historias que el que las cuenta, es el último en cumplirlas.

 

Hay que hacer del Uruguay un país creíble, con futuro, un lugar donde invertir y gastar, un país con trabajo y oportunidades para todos. Solo así algún día el hambre quedará atrás, de otra manera será imposible lograrlo. Sin recursos naturales estratégicos, el dinero nunca caerá del cielo, siempre tendremos que trabajar para obtenerlo, y el que no quiera trabajar, que no se queje si no le tocan tantas comodidades como quisiera

Crisis de ideas… problemas sin solución…

23/7/2009

Crisis de ideas… problemas sin solución… 

Cuando observamos lo que acontece en el día a día, la sensación es que Uruguay se resquebraja a una velocidad cada vez mayor y no se ve que se implementen acciones concretas que eviten que el país se salga de control.

Hoy solo importa la carrera por el poder, las elecciones de octubre son el único objetivo, pero los problemas no quieren esperar, estos siguen afectando el día a día de los uruguayos. Los problemas no desaparecen, aunque nuestros gobernantes solo mueven aquellos hilos que les permita sumar votos.

Solo basta ver el continuo aumento de la inseguridad, un sistema educativo que avergonzaría a Varela por ineficiente e incapaz de preparar a cada nueva generación para una vida productiva, un sistema de salud al borde del colapso y que no entiende la real problemática de la Gripe A (H1N1), unas fuerzas armadas muertas de hambre por razones que no son entendibles, sindicatos elevados al nivel de dioses, un incremento de empleados públicos que no facilita la reorganización y la eficiencia del estado y aumentos de sueldos en el sector público muy por encima de los que percibe el sector privado.

La crisis mundial finalmente nos alcanzó, el gobierno sigue en una nube y faltan apoyos serios para impulsar el mercado interno. La triste verdad es que mientras no se acepte la realidad y se haga un uso más intensivo del cerebro por parte del gobierno, seguiremos viendo un rápido deterioro de las variables económicas del país, donde las soluciones pendientes de implementar para frenar el desempleo, cada día son más urgentes.

Un sector privado con pocos apoyos e incentivos para invertir en estos momentos de crisis, preocupados en sobrevivir ante una importante baja en sus ingresos, con un grave problema energético sin solución, que nos puede llevar en el corto plazo a un colapso a nivel económico y social.

También se percibe un incipiente pero cada vez más visible incremento de la impunidad, situación que favorece un mayor número de eventos violentos, como las violaciones y muertes que se han registrado en los últimos tiempos, situación sin precedentes en el país.

Planes sociales sin sentido, que fomentan la vagancia y que ayudan poco o nada a la integración de los menos favorecidos a una vida productiva. Planes concentrados en dar limosna permanente, en lugar de ofrecer alternativas para el trabajo digno.

De un “País productivo” solo hay un slogan, la realidad es que hay poca estrategia para impulsar medidas que sean base para un mayor crecimiento económico, faltan incentivos a nacionales y extranjeros para que se acelere la generación de empleos bien pagados.

Hay una crisis de ideas en el sector gobierno en general, hay miedo al cambio, cotos de poder que no quieren ser cedidos para el bien comunitario, intereses de todo tipo, faltan ideas y compromiso, visión de país a futuro, falta un gobierno de avanzada que nos guíe hacia un plan nacional de desarrollo sustentable y económicamente viable.

A los gobernantes uruguayos en los últimos 40 años les ha faltado brillantez, les ha faltado espíritu de lucha por ser grandes, no ven al país como un grande, siempre los hizo feliz estar a la sombra de nuestros vecinos más cercanos. Les cuesta trabajo levantar la vista y ver más lejos, les cuesta quitarse la carga que llevamos desde hace décadas de vivir a la sombra de países a los cuales no tenemos nada que envidiarle.

Se argumenta el tamaño del país, el tamaño es mayor o similar al de muchas economías sobresalientes que ofrecen mayor calidad de vida a sus ciudadanos, esto no es pretexto.

Para ser grandes hay que empezar a visualizar al país de forma diferente y eso tiene que iniciar en los planes gubernamentales, si tenemos planes mediocres no podemos esperar resultados brillantes, hay excepciones, pero no son suficientes para que impacten en el rumbo que sigue el país.

Faltó estrategia de país, y siguen faltando ideas en las propuestas de los candidatos de la izquierda, no se ve como piensan lograr encauzar al país en un camino que lleve a resolver de fondo los problemas más urgentes:

• Inseguridad,
• Salud,
• Vivienda,
• Alimentación básica, especial énfasis en la infancia,
• Un sistema educativo que facilite la inserción laboral y la especialización,
• Mayor apoyo a la investigación y el desarrollo,
• Incentivos a privados para la generación de empleos,
• Un plan nacional de desarrollo energético,
• Reducción del peso estatal para liberar recursos para obras de infraestructura,
• Un sistema penitenciario eficiente y con la capacidad de albergar a todos los delincuentes para que cumplan el 100% de su castigo y facilite su proceso de readaptación,
• Clínicas especializadas en drogadicción,
• Clínicas especializadas en control natal,
• Centros a nivel barrio para la enseñanza de oficios y bellas artes,
• Modernización de las fuerzas policiales y Armadas,
• Modernización del poder judicial y mayor seguridad jurídica,
• Inversión en infraestructura estratégica,
• Plan para mayor participación ciudadana en la supervisión de planes sociales,
• Planes sociales integradores que faciliten la inserción laboral y el inicio de micro negocios (capacitación técnica y micro créditos para pequeños emprendimientos),
• Apoyos sociales con obligaciones claras para los beneficiarios (trabajo de tiempo parcial),
• Etc., etc., etc.,…

Como ciudadanos tampoco podemos quedarnos al margen de los cambios que requiere el país, Uruguay es sensacional en muchos aspectos, con un potencial impresionante, pero si queremos que nuestro país cumpla con nuestras expectativas, debemos aportar con nuestro diario actuar.

Somos parte fundamental del futuro del país, no podemos operar de forma independiente y pretender que nuestros actos no impacten al resto de la sociedad.

El país solo no se mueve, solo no cambia, solo no mejora, solo no apoya a los que menos tienen, el país es su gente, el resto son solo paisajes bonitos similares a los que hay en muchas partes del mundo.

La gente es la que hace la diferencia, para bien o para mal, la gente es la que gobierna, la gente es la que tira la basura en la calle o la que roba o la que hace respetar la ley. El país que soñamos, somos nosotros mismos, solo si aportamos lo que nos toca a cada quien, el país puede ser mejor, potencial no falta.

Lo que necesitamos es un nuevo gobierno con suficiente voluntad política, mayor creatividad, ideas, ideas e ideas, dejar de lado la conveniencia de los pocos e impulsar las medidas que nos lleven a lograr el beneficio de todos.

Que se diferencie de los últimos gobiernos, que se especializaron en matarle los sueños y la esperanza a la gente, porque de esa forma no hay manera de construir nada.

Los emigrantes uruguayos se van del país porque no pueden visualizar un país mejor, porque un Uruguay pujante, en crecimiento y con oportunidades para todos, suena a una utopía, a un imposible.

El día que se gobierne y se actué en la forma correcta, la sensación de utopía va a desaparecer y en ese momento los uruguayos dejarán de salir del país y todos podremos vivir con más esperanza y bienestar.

En Octubre tenemos la oportunidad de elegir un nuevo grupo de políticos, quienes nos gobernaran por varios años hacia el futuro. De lo que decidamos la mayoría ese día, dependerá nuestro porvenir. No podemos darnos el lujo de equivocarnos o de no participar, hay que afinar bien el tiro, porque solo tenemos una oportunidad.

Si queremos un mejor gobierno, algo tiene que cambiar, y nosotros somos los únicos que podemos generar ese cambio.

Es increíble que el 95% de este artículo lo escribí y publique por primera vez hace más de un año (03-Junio-2008) y que hoy todo sigue igual o peor que en aquellas fechas. No entiendo como este gobierno puede convencer a alguien de que trabajó y esta trabajando bien, peor aún, es increíble que exista gente que pueda estar convencida, de que el dúo dinámico pueda gobernar de forma aceptable a este país.

 

 

 

 

 

 

Hay que votar con inmensa alegría, solo así se puede cambiar el destino de un país.

18/6/2009

 

No puedo entender a los gobernantes que todavía pretenden creerse que son los únicos capaces de definir lo que su pueblo necesita para vivir mejor. Del país e ideología que sean, todos son iguales.

 

Son personas que insultan la inteligencia de la mayoría de la población, al pretender guiar los destinos de un país, como si este solo estuviera conformado por personas sin iniciativa, sin deseos de superación y sin educación.

 

Se dan el lujo de presentarse a la sociedad como los únicos capacitados para guiar a su país hacia un mejor futuro. Sus pretensiones son egoístas e impredecibles y solo son satisfechas por la total sumisión de la sociedad y por la posibilidad de mantenerse en el poder de forma vitalicia.

 

A pesar de lo poco creíble que es su discurso, ya que difícilmente tienen un sustento técnico, es evidente que logran calar profundo en la necesidad de guía que tienen algunas personas, y así logran reunir seguidores convencidos de que son la solución para su país.

 

Algunos de estos políticos y gobernantes, hasta se están dando el lujo de pretender venderle a sus propias sociedades y al mundo, que han creado un estilo de gobierno, superior a todo lo conocido.

 

Hay otros que se dedican a presionar a la ciudadanía, amenazando con eliminar los apoyos sociales otorgados por el estado, no escatiman esfuerzos para aplastar a los medios, atacan con todo a la oposición, encarcelan a quienes piensan diferente y reprimen a la sociedad, matando toda aspiración a vivir en libertad.

 

Seguro que muchos van a decir que el pueblo los voto y si están en el poder es porque las mayorías así lo quisieron, que sumaron tantos millones de votos o que lograron tal o cual porcentaje de apoyo de los votantes.

 

Lo triste es que la realidad no es esa, si hacemos un análisis muy superficial de los números, la realidad es que en el mundo existen gobernantes que solo cuentan con el apoyo de un bajo porcentaje de los ciudadanos.

 

Los gobernantes que más insisten en realizar en sus países cambios radicales, son los que casualmente cuentan con el menor apoyo del total de ciudadanos habilitados para votar.

 

Si sacamos número fríos, la democracia tal como hoy se conoce, ha llevado a muchos gobernantes al poder, por la vía de la indiferencia ciudadana, más que por la vía de un gran apoyo de la sociedad.

 

En unas elecciones muy concurridas, en el país que sea, votan entre un 60% y 70% del total de electores habilitados para votar, en algunos casos (y no son pocos), no llegan siquiera al 50% o apenas superan este porcentaje.

 

Si tomamos una cifra conservadora, podemos considerar que entre un 30% y 45% de los electores totales deciden mantenerse al margen y no hacer uso de su derecho de elegir a sus gobernantes.

 

Cuando un candidato obtiene más de 50% de los votos en primera vuelta, se puede considerar muy afortunado, pero lo que nadie pone sobre la mesa, es que solamente votaron entre 5 y 7 personas de cada diez habilitadas y por esa razón este candidato solamente tiene el apoyo del 25% al 35% del total de la población adulta, con derecho al voto.

 

Entonces tenemos a un ser humano que se siente casi Dios, pero que tiene el apoyo de solamente 2.5 a 3.5 personas de cada diez con derecho a votar. ¿Esto lo habilita a imponer un plan de gobierno que no es apoyado por entre el 65 y el 75% de las personas adultas que viven en el país?.

 

Es claro que las leyes electorales lo hacen ganador, pero más que por un mérito real, sucede por la desilusión y el fastidio que tienen un gran porcentaje de ciudadanos.

 

La democracia requiere evolucionar, no puede seguir por el camino actual, es lógico que sea imperfecta, pero debe haber alguna forma de revitalizarla y lograr que en cada contienda electoral, exista un mayor interés de toda la sociedad.

 

La desesperanza de los ciudadanos nos esta llevando a ser gobernados por políticos que tienen una importante maquinaria política, más que por sus propuestas de gobierno. Somos rehenes de grupos políticos que no les importa cambiar el status quo, porque cuanto menos voten, ellos más fácil ganan, el voto duro los lleva al poder, el lavado cerebral a sus seguidores viejos y nuevos, les garantizan el poder no importando su capacidad para gobernar.

 

Estos ganadores, que simplemente ganan porque los números así lo dicen, son quienes definen cambios radicales (¿basados en…?), toman medidas extremas (¿para beneficio de …?, deciden cual es la calidad de vida que merece su pueblo ¿según el estándar de …?, y definen el destino de todo un país apoyados con un mínimo real de votos.

 

En Uruguay no es diferente, los que ganan, ganan con el apoyo de muy pocos ciudadanos. Tenemos un poder legislativo que solo representa a una parte de los uruguayos. Muchas personas están decepcionadas de la política y de los políticos, buenas razones seguro no les falta para tomar la  decisión de no participar en las contiendas electorales.

 

Pero en esta ocasión estamos frente a unas elecciones diferentes, no podemos ser indiferentes al momento histórico que se vivirá este año. Hay que participar, se debe dejar escuchar la voz de las grandes y reales mayorías, hay que participar en la principal fiesta cívica del país, ser indiferentes no ayuda a construir un mejor país.

 

¿Qué pasaría si en las próximas presidenciales votarán al menos el 90% de los uruguayos habilitados para votar?, ¿Qué gobierno tendríamos?, si el partido ganador lo hiciera en segunda vuelta, muy probablemente tendríamos al presidente que llegaría al poder con el mayor número de votos de la historia del país.

 

Ese presidente realmente sería el presidente de la mayoría de los uruguayos. Si respetara las expectativas de quienes lo votaron y trabajara para avanzar con sus políticas de gobierno, de acuerdo a las mismas, seguramente mantendría el apoyo de los ciudadanos hasta el último día de su gobierno. 

La credibilidad sigue por los suelos, pero hay apuestas con posibilidad de no decepcionarnos. Si no participamos por la razón que sea, luego se no va a meter el viejo de la bolsa por la puerta que estamos dejando abierta, así que más vale salir a votar, que seguir viendo los toros desde la barrera

Ideas no tan nuevas, para viejos problemas sin resolver… parte I

11/6/2009

 

 

No se puede lograr que una sociedad avance, si las autoridades no entienden cuales son las bases de los viejos y nuevos problemas que vive el país. No se puede llegar a nuevos lugares, caminando en círculos o transitando por los mismos caminos de siempre.

 

Los principales problemas del país están bien a la vista, algunos son complejos de resolver, pero ninguno tiene una razón oculta a los ojos de las autoridades o de la ciudadanía. Y lo irónico es que a pesar de que son muy visibles, los gobiernos de turno nunca realizan los cambios de fondo necesarios para su solución.

 

Es imposible resolver problemas que se agravan con los años y que se hacen más complejos e involucran a nuevos actores, sin una voluntad política renovada, con un alto compromiso con la ciudadanía e impulsando profundos cambios en las instituciones.

 

Es vital y urgente romper con los viejos paradigmas e impulsar nuevas visiones, estrategias, planes y acciones que estén a la altura de las circunstancias, si se quiere lograr frenar y resolver los principales problemas que aquejan al país.

 

La Inseguridad, uno de los problemas clave:

 

La inseguridad es quizás el principal problema que aqueja a la ciudadanía, el que más quita el sueño, el que impide caminar por las calles con tranquilidad, el que afecta el libre flujo de bienes y servicios, el que mayor impacto tiene en la calidad de vida de los ciudadanos y el que nos hace percibir con mayor claridad la falta de acciones del actual gobierno.

 

Al tema inseguridad se le deben de relacionar varios temas, los cuales no solo están íntimamente ligados con la inseguridad, son la base fundamental de todo el sistema criminal, así como también lo son las principales deficiencias de las autoridades y sus instituciones.

 

Tráfico de Drogas.

Libre circulación y comercialización de bienes robados. Tráfico al exterior de bienes robados.

Tráfico de armas.

Contrabando.

Padres que no se responsabilizan de la educación de los hijos.

Desintegración familiar, abuso de drogas y alcohol a nivel familiar.

Faltan centros de apoyo especializado para padres con hijos drogadictos y/o delincuentes.

Delincuencia juvenil.

Drogadicción.

Cárceles inoperantes.

Carencia de centros de rehabilitación (unos para drogadicción y otros para delincuencia juvenil).

No existe un sistema de reincorporación social para delincuentes.

Policía desmotivada, insuficiente, mal equipada, mal pagada y poco capacitada.

Desprestigio de las fuerzas policiales.

Corrupción.

Revanchismo y falta de apoyo a la policía.

Ministerio del Interior anticuado, procedimientos obsoletos.

El Ministerio no necesita una cabeza política, es imprescindible que sea comandada por un técnico policial con experiencia y compromiso.

Marco jurídico inadecuado para los tiempos actuales.

Marco jurídico que protege equivocadamente al victimario.

 

Estas son las situaciones básicas que rodean y soportan el alto índice de inseguridad que vive el país actualmente. Lo interesante de este tema, es que los problemas están tan ligados entre si, que al implementar las soluciones de forma integral, se puede garantizar mayores avances y logros en la disminución de la inseguridad.

 

Ajustes en las fuerzas policiales:

 

El Ministerio requiere un especialista como cabeza, no un político. Se requiere alguien que entienda el problema y que pueda exigir con conocimiento de causa que se hagan las cosas bien.

 

Redefinir la policía a nivel nacional, a nivel seccional, a nivel direcciones nacionales y jefaturas departamentales. Se debe cambiar el paradigma actual de seguridad pública, de combate a la delincuencia, al narcotráfico y de la protección del ciudadano.

 

Creación de un sistema nacional de reporte de robos, con el objetivo de que cualquier elemento policial tenga acceso a la información de último momento, sobre cualquier hecho delictivo o cualquier bien robado, sea una bicicleta, un auto o una vaca.

 

Facilitar la forma en que un ciudadano realiza una denuncia. Se debe dividir en dos pasos, el primero, el que dispara la acción policial, debe ser con el mínimo de perdida de tiempo. Lo importante no es llenar un formulario y perder tiempo valioso, lo que urge es que la policía entre en acción lo antes posible.

 

Ya en una segunda fase, se puede facilitar que la denuncia se complete vía Internet o en  forma telefónica. También se puede enviar un policía al domicilio del denunciante, o se invita a que este  acuda a una oficina o módulo especial, para que complete la denuncia con mayor tranquilad.

 

Incorporar un triple sistema de vigilancia, vía patrullas pertenecientes a la seccional, sistemas de video vigilancias en las principales avenidas y patrullas pertenecientes a un grupo sin limites jurisdiccionales (un radio patrulla mejorado, tecnificado y aumentado). Control de la delincuencia por Saturación por Zonas.

 

También se deben integrar grupos de patrullaje en motos y a pie, independientes a la seccional y que formaran parte de cuerpos especiales que realizaran operativos por zonas, bajo la supervisión directa de una Dirección Especial de Seguridad. Más calle y menos tiempo en oficina.

 

Instalación de un sistema de video vigilancia de alta tecnología en las principales áreas turísticas del país, con el objetivo de tener un estricto control de la seguridad del turismo extranjero y nacional.

 

Instalación de un sistema de video vigilancia en las escuelas y liceos con situaciones de violencia, venta de drogas o delincuencia, con el objetivo de que sean monitoreados desde una central independiente al resto del sistema de vigilancia remota.

 

Implementación de un sistema de participación ciudadana, un programa que puede llamarse “Mi Vecino me vigila”. Facilitar que los vecinos puedan reportar cualquier situación fuera de lo normal, o una boca de venta de drogas, robos en el barrio, etc. Con el compromiso de las autoridades de tener una pronta respuesta y así ganarse la confianza del ciudadano.

 

Formación en el exterior de un número mayor de especialistas en criminalística, en la incorporación de nuevas tecnologías, en narcotráfico, en delincuencia organizada y en terrorismo.

 

Contratación y capacitación de nuevos elementos policiales.

 

Los cursos para los nuevos agentes deben tener una duración de al menos 6 meses de capacitación intensiva de alto nivel. Reducir el tiempo de la carrera de oficiales y crear una escuela para capacitar un cuerpo de grado intermedio, que en máximo un año puedan estar listos para realizar labores en campo, con un alto grado de especialización, con el objetivo de enfrentar al crimen organizado con personal mejor capacitado y de mayor nivel educativo.

 

Menos paso redoblado (marchar) con un palo en la mano y más capacitación que sirva para enfrentar a los delincuentes en las calles, más calidad en la enseñanza del uso de armas de fuego, más tiro al blanco, aprendizaje de defensa personal, capacitación en toma de rehenes, asaltos a bancos, etc.

 

Depuración de las fuerzas policiales, realizar pruebas de lealtad (como se implementan en otros países), pruebas sobre el uso de drogas y abuso en el consumo de alcohol.

 

Recapacitar a los elementos que se consideren aptos para continuar en servicio.

 

Mejorar equipamientos, mejora de sueldos e implementar sistemas de premios y bonos por buen desempeño y cumplimiento del deber.

 

Mejorar el sistema de pago a viudas y apoyo a los hijos de aquellos policías muertos en cumplimiento del deber.

 

Un marco legal nuevo, moderno y de fácil operación, sin burocracias innecesarias:

 

Urge modificar el marco legal que permite que los delincuentes salgan libres sin pagar por los daños hechos a la sociedad, así como modernizar el sistema de penas, legislando sobre la incorporación de agravantes, como por ejemplo lo que se presentan a continuación:

 

Penas como adultos para menores reincidentes, menores armados y menores que hieran con arma blanca o de fuego a sus victimas.

 

Penas ejemplares a las autoridades coludidas y a las corruptas.

 

Castigos como cómplices y autores intelectuales, para aquellos padres que encubran o promuevan la delincuencia entre sus hijos menores de edad.

 

Penas más duras para compradores y revendedores de bienes robados.

 

Penas más duras para hechos delictivos con uso de violencia y armas de fuego.

 

Cadena perpetua para quien amenace con un arma a un niño, bebe, personas de la tercera edad y mujeres embarazadas.

 

Cadena perpetua en caso de secuestros, también en los casos de asesinatos cometidos durante hechos delictivos.

 

Penas más duras a quien venda drogas a menos de 1 Km. de centros de estudio y centros deportivos. También a quien venda drogas a menores de edad.

 

Cadena perpetua a quien asesine a un policía y pena con agravante para el caso de heridas de gravedad.

 

Penas más duras para violadores y para quien asalte con violencia a personas de la tercera edad. También para los policías que participen en actos delictivos o protejan a criminales.

 

Penas ejemplares para cualquier tipo de delincuente reincidente, sin atenuantes.

 

Eliminar las penas atenuadas, que son socialmente irresponsables, aunque suenen políticamente correctas para algunos políticos.

 

El que roba paga, si es primera y no hubo uso de arma de fuego y violencia, se analiza y entra en un proceso de capacitación y rehabilitación, no importa la edad que tenga.

 

Si es reincidente (o si uso arma de fuego o violencia, ya no importa si es primera vez), paga 100% de condena como adulto.

 

También pasa por proceso de capacitación, trabajo y rehabilitación. El uso de droga no debe ser atenuante, debe ser lo contrario, un grave agravante más.

 

Los padres deben ser responsables de la educación de sus hijos, si no pueden y no solicitan formalmente el apoyo del estado, entonces pueden ser considerados cómplices de sus hijos. Si se encuentra que los padres utilizan para beneficio propio, objetos robados, deben ser enjuiciados (hay que analizar caso por caso, pero con mano dura).

 

Hay más consideraciones, pero estás son las que sobresalen más.

 

Creación de centros de rehabilitación diferentes para cada caso en particular:

 

Drogadictos (no delincuentes).

 

Drogadictos delincuentes.

 

Drogadictos delincuentes juveniles.

 

Delincuentes juveniles primera vez (es el momento de trabajar en recuperarlos, no esperar a que reincidan).

 

Delincuentes adultos primera vez (es también el momento de invertir esfuerzo en recuperarlos).

 

Delincuentes juveniles reincidentes (sistema más estricto, instalación tipo cárcel común, con áreas de deporte, capacitación, trabajo y estudio).

 

Centros para apoyo a padres con hijos drogadictos y/o delincuentes. No se pueden dejar solos a los padres que desean ver a sus hijos por el buen camino, pero que no tienen los medios, la fuerza o la edad para lograrlo.

 

Nuevas instalaciones carcelarias de acuerdo a la reincidencia y al nivel de peligrosidad:

 

Delincuentes adultos reincidentes (cárcel, con áreas de trabajo, capacitación y estudio).

 

Delincuentes peligrosos -no importa edad-, cárcel especial para delincuentes de alta peligrosidad, solo cuenta con áreas de trabajos forzados, (no están de vacaciones y deben pagar por lo que hicieron cada día de su condena. Trabajo 6 días por semana, 10 horas diarias).

 

Las penas se deben de cumplir al 100%, solo de esta forma pueden ser ejemplo para aquellos que tienen la tentación de recurrir al delito como forma de vida.

 

Si un delincuente ve que al entrar en la cárcel, tiene que trabajar 10 horas diarias para pagar a la sociedad por el daño realizado, al termino de su condena, cuando vuelva a ser libre y deba elegir entre trabajar por un sueldo de forma honesta o robar y correr el riesgo de volver a terminar en la cárcel, (donde también deberá trabajar, pero solamente por su comida diaria), es seguro que muchos decidirán ser libres y trabajar por un sueldo de forma honesta.

 

Si las cárceles no alcanzan, hay que construir más, si no son seguras, hay que hacerlas mejores y si queremos menos delincuentes, hay que hacer trabajar a todos los delincuentes que hoy están en las cárceles del país, solo el trabajo y la capacitación en un oficio honrado, pueden disuadirlos de seguir delinquiendo.

 

Se debe crear un sistema nacional de rehabilitación que tenga el objetivo de capacitar a los delincuentes durante su estadía en prisión, darles apoyo psicológico, control para evitar el consumo de drogas y atención médica.

 

Terminada la condena, se le debe colocar en un trabajo de gobierno temporal, deberá visitar (quincenal) durante los primeros 6 meses a especialistas que le brindarán apoyo psicológico, y se le realizarán análisis para detectar consumo de drogas. A partir de los siguientes 6 meses la visita será mensual y los últimos 6 meses las visitas serán bimestrales.

 

La idea es no dejarlos solos y apoyarlos de cerca para evitar que vuelvan a cometer algún delito y/o recaídas en el uso de drogas. Luego de los 18 meses las visitas pueden ser voluntarias, con el objetivo de recibir nueva capacitación, consultas con psicólogos y doctores, todo de forma gratuita.

 

Fin primera parte:

 

Con lo presentado hasta este punto, se puede lograr un mejor combate a la delincuencia, un mejor trabajo en la rehabilitación de los delincuentes juveniles, separar a los delincuentes no violentos, de los realmente peligrosos.

 

Evitar que se junten los peores delincuentes con aquellos que recién empiezan, pero sin llegar al extremo de que porque son primerizos o son menores de edad los dejo ir. No podemos seguir perdiendo la oportunidad de darles una lección e introducirlos en un proceso que permita que se integren de forma productiva a la sociedad.

 

Los delincuentes primerizos de hoy, sin el apoyo y seguimiento adecuado, serán los asesinos, narcotraficantes y violadores del mañana.

 

Los jóvenes sin dirección, sin un objetivo claro en la vida, sin esperanza de lograr una vida mejor, y con la mala influencia diaria de vivir con sus pares en ambientes disfuncionales, solo tienen un camino, seguir el ejemplo de aquellos individuos que en su medio, son considerados los más fuertes y los lideres.

 

Estos vacíos de autoridad paterna, materna, educacional y estatal, son llenados por los reclutadores de jóvenes para el crimen organizado, o por los líderes de las bandas dedicadas al robo y asalto, que asolan muchos barrios del país.

 

También es fundamental lograr un cambio de paradigma, ofrecer apoyo psicológico a delincuentes y drogadictos, apoyo para su formación, apoyo para salir de la delincuencia a través de un trabajo honrado (temporal del gobierno), seguimiento constante y responsable de su evolución, apoyo médico, así como un hombro sincero, adonde recurrir para encontrar consuelo frente a las adversidades de la vida.

 

Todo en su justa medida, sin blanduras, evitando el perdón injustificado y garantizando que se pague las consecuencias de lo que se hizo mal.

 

Penas más justas, para delitos de mayor impacto social, justicia para las victimas de un robo o para aquellos que fueron asesinados durante un hecho delictivo. Una policía mejor preparada, más motivada, modernizada y un jefe máximo de las fuerzas policiales, que sepa como exigir a sus subalternos, para que estos cumplan con un desempeño ejemplar.

 

Mayor castigo a los que se benefician de los robos, presión sobre los padres irresponsables que disfrutan de los beneficios que sus hijos les ofrecen como resultado de los robos que realizan. Si los padres no responden por sus hijos o no tienen la capacidad para educarlos y controlarlos adecuadamente, lo que finalmente los conduce al total abandono, el estado estará listo para hacerse cargo de ellos y darles un futuro mejor.

 

La sociedad se debe hacer cargo de aquellos jóvenes que son abandonados a su propia suerte, de aquellos que carecen de una autoridad paterna o materna lo suficientemente firme para que la respeten y de aquellos que son abusados y explotados por su propia familia.

 

Se podrá lograr un mayor control de las calles, de los lugares públicos, conseguir que el turismo este más protegido, impulsar una nueva relación entre las autoridades y la ciudadanía, quien podrá estar más integrada con las fuerzas públicas y ser mucho más participativa.

 

Seguimos en el próximo…

 

 

 

 

¿Porque escribo…?, porque es difícil permanecer callado frente a tanta indiferencia y apatía gubernamental…

4/6/2009

 

No soy periodista, no es mi fuerte escribir, hay muchos que seguro escriben más lindo y colorido que yo. Solo trato de decir lo que siento, escribo lo que veo, señalo más lo malo que lo bueno, y esto es lógico, porque lo malo sobresale por lo abundante y porque por desgracia lo bueno es muy poco y normalmente solo beneficia a los alineados con el gobierno.

 

Escribo sobre la inexplicable incapacidad de algunos integrantes del actual gobierno y porque sobresalen por la falta de resultados. Por su falta de humildad para reconocer la pobreza de sus decisiones y acciones, así como por el constante agravamiento de aquellos problemas que son responsabilidad de su cartera. (Hoy es el gobierno actual, ayer fueron los anteriores y mañana solo Dios sabe que nos espera).

 

Soy una persona normal que nació en Uruguay hace unos cuantos años atrás, siento un enorme orgullo por ser uruguayo y un dolor enorme al ver como el cerrazón mental de algunos de nuestros políticos y gobernantes, impide que el país prospere bajo un esquema de igualdad y sin miedo a la palabra riqueza y a una mayor generación de la misma.

 

Añoro un Uruguay de todos y para todos, sin victimas, sin victimarios y sin falsas victimas que esperan vivir del trabajo de los demás, un país donde se premie el esfuerzo y las ganas de superación, que se penalice el abuso de autoridad, donde el desarrollo de un ciudadano sea bajo igualdad de condiciones, sin importar clase social, religión u preferencias de cualquier tipo.

 

Actualmente cuesta mucho encontrar un sincero respeto por la diversidad de ideas e ideologías, respeto a la propiedad ajena, respeto al esfuerzo del que quiere prosperar e ir por más, faltan espacios para el desarrollo de los jóvenes y se sigue favoreciendo al que tiene contactos, por sobre el ciudadano común.

 

Algunos dicen que las críticas que se hacen aquí sobre problemas reales, tienen oscuras razones políticas. Se dice que hay exageración al presentar las situaciones que hoy vivimos los uruguayos. Hay un dicho popular para estos comentarios: “NO HAY MÁS CIEGO QUE EL QUE NO QUIERE VER”

 

Es triste ver la cerrazón y la falta de objetividad frente a los hechos que ocurren todos los días. Es injusto tratar a los que no estamos de acuerdo con lo que pasa en el país, como hijos de la oposición. Es muy ingenuo tratar de minimizar las situaciones que pasan todos los días y que son reales. No hay forma de ocultar la realidad a los ojos de la ciudadanía que este dispuesta a ver sin pasiones y con objetividad lo que esta pasando en el país.

 

Seguramente dejaría de escribir el día que:

 

Existiera seguridad en las calles del país, si las cárceles estuvieran llenas y sirvieran para rehabilitar a los delincuentes, si las drogas no fueran un problema terrible, si los jóvenes tuvieran quien lo ayudara a salir de la drogadicción, si el tráfico y consumo de drogas estuviera bajo control y en descenso, si los infractores menores de edad estuvieran bajo un programa de rehabilitación, reinserción escolar y/o laboral…

 

Si el gobierno impulsara el desarrollo y la capacitación de los ciudadanos menos favorecidos para que estos lograran superarse y mejorar su calidad de vida mediante su esfuerzo y trabajo, si los jubilados tuvieran la oportunidad de vivir decentemente, si las calles estuvieran limpias, si el sector público diera un servicio de primera, si los baches estuvieran arreglados, si el alumbrado público estuviera al 100%…

 

Si el sistema educativo formara jóvenes bien capacitados para integrarse a la vida laboral sin problemas, si existiera un gobierno activo y trabajando en preparar una nueva generación de deportistas, con base en el sector educativo público y privado, si el sistema de salud pensara en los enfermos y los paros por mayores sueldos fueran la excepción, en lugar de ser la regla…

 

Si los impuestos cobrados se vieran reflejados en mayores y mejores obras públicas, si los sueldos públicos estuvieran alineados a los sueldos que reciben los empleados privados, (sueldos iguales para personas con iguales conocimientos y responsabilidades, no importando si es empleado público o privado)…

 

Si el gobierno gestionara planes que realmente permitieran la modernización de la matriz energética del país, abaratando el costo de la energía y combustibles, otorgando facilidades que permitieran mayor libertad para la generación de electricidad y la producción de combustibles alternos a nivel domestico, sin egoísmos y dejando de lado sus propios oscuros intereses (UTE y Ancap)…

 

Si existiera un plan de desarrollo agropecuario, que impulsara un país enfocado en los principales mercados de los próximos 50 años (Asia, Oriente medio, Oceanía y África). Si se impulsará la llegada de nuevas y abundantes inversiones en el sector servicios y de alta tecnología. Si se desarrollara una red carretera y portuaria que nos diera ventajas competitivas con respecto a nuestros vecinos…

 

Si el gobierno tuviera una visión y un plan país para los próximos 25 a 30 años, un plan país incluyente, enfocado en la generación de riqueza, que facilite la modernización del estado, sus instituciones y el país en general, que impulse la generación de mejores empleos, que facilite que los jóvenes puedan emprender nuevos proyectos, el desarrollo de tecnología nacional, de biodesarrollos, etc.… 

 

Si el tránsito fuera ordenado y controlado con el objetivo de reducir al mínimo los accidentes fatales y los choques de autos que terminan con terribles consecuencias…

 

Si el gobierno luchara frontalmente contra el crimen de forma contundente, con resultados visibles y medibles. Si se aplicaran controles para reducir la corrupción y la infiltración de  los grupos policiales por las mafias del crimen organizado. Si se penalizara con un mínimo de 10 a 15 años de carcel a los involucrados en la compra-venta de bienes robados. Si se aplicaran estrategias para luchar contra el tráfico al exterior de todo tipo de productos robados, (metales, autos, joyas, metales preciosos, etc.)… 

 

Si existiera un plan nacional de lucha contra la drogas, su tráfico, su distribución y su consumo, poniendo enfasis en la rehabilitación y en la prevención en los centros de estudios con campañas contra el consumo…

 

Si se promoviera el derecho a la vida, a una educación de calidad, a una vivienda digna, a un retiro digno, se premiara a quien trabaja y lucha por generar trabajo y oportunidades para otros ciudadanos, la creatividad, la investigación, el arte, el deporte, la honestidad, la vida sana, la familia, la propiedad privada, el derecho a tener, la seguridad pública, la salud pública, los proyectos productivos, el turismo, un Uruguay natural real, la búsqueda de nuevos mercados para nuestros productos y servicios, dejar de ser el patio trasero del MERCOSUR, etc. etc. etc….

 

Si la Policía y el Ejército tuvieran el lugar que se merecen, castigando a quienes cometieron crímenes en el pasado, pero respetando la dignidad del resto de los efectivos. Si los sueldos pagados fueran acordes con el riesgo de vida que corren y se los capacitara y equipara adecuadamente para enfrentar a la delincuencia común y a la organizada…

 

Si los buenos maestros y profesores del sector educativo público tuvieran un sueldo adecuado al costo de vida y de acuerdo al alto nivel de responsabilidad que tienen al ser los responsables de la educación de miles de niños y jóvenes…

 

Si los políticos negociaran y buscaran lo mejor para todos los uruguayos, sin favores especiales para un sector de la sociedad, en detrimento de otro sector de la ciudadanía. Políticos que realmente representen los intereses de todos los sectores de la sociedad que los voto. Que la prioridad de los políticos deje de ser perpetuarse en el poder (hoy día no todos son así)…

 

Si el país hoy fuera algo parecido a lo que aquí menciono (seguro hay muchos puntos más que agregar) y si el gobierno estuviera trabajando fuerte en lograr reducir los problemas que hoy vivimos, seguro yo no tendría más remedio que escribir sobre lo buena que es la leche de cabra para los que tienen alergia a la proteína de la leche de vaca o sobre alguna teoría del porque desaparecieron los dinosaurios del planeta.

 

Pero como nuestros nunca bien ponderados gobernantes y políticos, jamás dejarán de asombrarme con su incapacidad para resolver los problemas del ciudadano promedio, lo más probable es que siga escribiendo toda mi vida (o al menos mientras El País me permita escribir sin cobrarme), sobre los errores y desatinos que se seguirán cometiendo en los años por venir.

 

Para los que dicen no estar de acuerdo con estas críticas al gobieno, entonces diganme …¿donde están las medidas para resolver estos problemas?, y lo siento mucho pero no aplica el verso de que la culpa la tienen los de antes, ¿donde están los cambios?, ¿cobrar impuestos más altos y regalar plata por nada, son todos los cambios que podemos esperar?, ¿más empleados públicos con mejores sueldos que los que pagan impuestos, es el cambio?, ¿mugre en las calles es el cambio?, ¿más asaltos y más violencia es el cambio?, ¿esto es lo que nos van a seguir dando por otros cinco años más?, ¿donde estan las estrategias en proceso  para resolver las drogas, los drogadictos, los robos, la delincuencia juvenil y la violencia en los liceos?…  

 

Para el gobierno,… ya dejen el discursito de que la culpa la tienen los gobiernos anteriores y por una vez  haganse responsables de sus acciones y corrijan el rumbo, no lo hagan por ustedes, haganlo por nosotros los ciudadanos que trabajamos diario para darles de comer.  

El saber popular dice que las personas solo pueden cumplir sus sueños, en función del esfuerzo realizado en su trabajo diario y en la inteligencia, conocimiento y capacidad que se aplico junto al esfuerzo. Otra forma de vida es antinatural, es imposible repartir lo que no se produce o se conquista. Solo lo que se produce de forma continua, se puede disfrutar también de forma continua.

Hay que erradicar el hambre y la pobreza, pero para hacerlo de forma permanente y sustentable solo hay un camino: educación, trabajo, productividad, reconocimiento a la aportación de todos los involucrados, respeto a la diversidad de capacidades y esfuerzos realizados y justicia para regular y mediar entre las partes cuando sea necesario.

Reconozco que tengo esperanzas de que algunas cosas cambien por efecto de las próximas elecciones y que los uruguayos votaran buscando nuevos vientos de cambio, sin extremos, con seriedad, protegiendo el derecho a luchar por más y a tener sus propias cosas.

La Delincuencia sigue creciendo… y aunque Frentilandia esta asediada por el crimen, la autoridad parece seguir sin entender nada.

24/5/2009

 

La delincuencia no perdona nada, ya es lo mismo robar alambrados, vacas, gallinas, tractores, motos y bicicletas de un campo o una chacra, meterse a casas vacías de playa para robarse los baños, puertas o ventanas, que asaltar farmacias, almacenes, panaderías, fábricas, taxis o el ómnibus que va al centro. La delincuancia sigue sin freno y no hay acciones concretas contra la comercialización de bienes robados.

 

Estamos frente a un problema que supera las peores expectativas del más pesimista, y lo que sigue sin entenderse, es la falta de acción de las autoridades para resolver una situación crítica, que por desgracia ya llegó a orillar a que algunos ciudadanos, tuvieran que recurrir a actos de defensa propia, como única alternativa para evitar ser víctimas de una delincuencia, que cada día es más arrolladora y brutal.

 

Desgasta y preocupa ver como la situación sigue empeorando y las autoridades no hacen suficiente para atender y resolver este grave problema. Cada día que pasa, seguimos perdiendo el sentido de buscar mejorar nuestras vidas, ¿de que sirve hacer el esfuerzo de ahorrar o solicitar un crédito para comprar un auto estéreo,  una televisión o una radio nueva para la casa, si en cualquier momento nos la van a robar?,

 

¿Que caso tiene hacer el esfuerzo para comprar una casita en la playa o mantener en buenas condiciones la que heredamos del abuelo o del tío, si en cualquier momento que vayamos a pasar el fin de semana, la vamos a encontrar destrozada, sin puertas y ventanas?.

 

¿Para que hacer el esfuerzo de ahorrar con sacrificio peso sobre peso, pedir prestado y endeudarse por años para comprar los electrodomésticos de la casa, para llegar un día del trabajo y recibir la desagradable sorpresa que nos vaciaron la casa?.

 

La base de este problema es fácil de detectar y atacar, por un lado tenemos los compradores de bienes robados y por otro los padres de los delincuentes menores de edad.

 

Los que roban son parte fundamental de esta crisis de inseguridad, pero los principales beneficiarios de los robos, son lo que compran y revenden robado, ellos son los que sacan la mayor tajada de cada robo realizado. Al día de hoy, el gobierno sigue siendo ineficiente en la implementación de acciones puntuales, que logren evitar la libre comercialización de bienes robados

 

Detrás de muchos de los menores infractores, existen padres que promueven de forma activa, que sus hijos salgan a robar para su propio beneficio. Es evidente que estos padres saben que sus hijos roban y no hacen nada, porque ellos también se benefician de forma directa de lo robado. Son padres que saben que sus hijos están protegidos por las leyes y que pueden seguir robando una y otra vez, sin pagar con cárcel por ello.

 

Estamos en el siglo XXI, pero las leyes siguen apuntando hacia el pasado y no sirven para enfrentar la realidad que hoy vive nuestra sociedad. No hay comparación entre el comportamiento de los delincuentes juveniles y adultos de hace 40 o 50 años y los delincuentes actuales. Hoy día la edad del delincuente ya dejo de ser un factor determinante para medir su capacidad destructiva.

 

Si el poder legislativo y judicial, trabaja hombro con hombro en evolucionar las leyes, reconociendo y castigando como cómplices de un delincuente, a cualquier persona que compre bienes robados, metiendo a la cárcel tanto al ladrón, como al que comercializa o compra robado, seguro tendremos una delincuencia a la baja.

 

Pretender que el 100% de los padres son ajenos a la forma de actuar de sus hijos infractores, es ridículo. Los padres de los delincuentes juveniles reincidentes, deben ser acusados por ley, como cómplices de sus hijos,

 

Aquellos padres que no colaboren con la ley, que no soliciten apoyo de las autoridades para evitar que sus hijos sigan por el camino del delito, o que hagan uso de bienes robados y de bienes adquiridos con dinero robado, promuevan los robos, escondan las actividades delictuosas de sus hijos o simplemente pretendan desentenderse de la actividad criminal de sus hijos, deberán ser penalizados por una ley más estricta.

 

Si no se obliga por ley a que los padres se responsabilicen y participen de forma activa en la educación y en el control de sus hijos menores de edad, nunca se resolverá la parte más grave del problema de inseguridad que actualmente vivimos.

 

El día que por ley, los padres de hijos infractores reincidentes, pierdan cualquier apoyo por parte del gobierno, además de ser juzgados como cómplices de sus hijos, es seguro que muchos jóvenes recibirán mayor atención de sus padres.

 

Es una real estupidez que se quiera castigar a un padre por darle a su hijo una cachetada correctiva (hablamos de algo razonable y sin excesos), pero no se hace nada con los padres que se benefician al usar la ropa o ver la televisión que acaba de robar su hijo.

 

Los derechos humanos de los menores de edad, son fundamentales, pero no tiene sentido que estén por encima del resto de los ciudadanos y muy especialmente si hablamos de menores infractores reincidentes.

 

 ¿Cuántas veces tiene que robar un menor o cuantas veces un menor debe apuntar con una pistola a un almacenero, para que la ley lo considere como un adulto?, ¿Cuántas personas debe matar o herir un menor, para ser enjuiciado como adulto?.

 

¿Realmente estamos frente a un menor de edad y debemos actuar en consecuencia, cuando este menor es capaz de apuntar a personas con un arma cargada y de disparar a matar para cometer un robo?.

 

Los marginados sociales que hoy se dedican al robo, solo roban para comprar droga, ropa, comprarse una moto o salir a bailar, y lo hacen porque es fácil, porque el castigo no existe. No roban por pobres o por hambre, roban porque la sociedad no es capaz de integrarlos a una vida honesta, empezando por sus padres y siguiendo por la falta de planes del gobierno.

 

<p c

 

 

 

 

¿Xenofobia a la uruguaya?

13/4/2009

No importa las razones que algunos puedan esgrimir para justificar la xenofobia, siempre será difícil entender porque un inmigrante es rechazado por los ciudadanos de su nuevo país de residencia.

Todos somos, fuimos o descendemos de inmigrantes, por nuestras venas corre la sangre de conquistadores y conquistados, en algunos más y en otros menos, pero todos somos parte de un crisol global, que ya no debería aceptar este tipo de rechazos.

Que complicado debe ser para los inmigrantes, convivir todo el tiempo con personas que hacen su mejor esfuerzo, para hacer sentir al extranjero que está demás en ese lugar. Se castiga y se cataloga de la peor manera a una persona, por el solo hecho de llegar a un lugar diferente del que nació.

La falta de trabajo, las diferencias culturales, religiosas o el color de la piel, no pueden justificar de ninguna manera, esta reacción tan egoísta y brutal, que se ha engendrado contra personas que solo llegan a un nuevo país, para desarrollarse en paz y con la única meta de buscar una vida mejor.

Pero si la xenofobia es una aberración injustificada, esta solo ha sido superada por una situación todavía más cruel e injusta: Los inmigrantes disminuidos en sus derechos constitucionales, por sus propios compatriotas.

Es terrible leer y escuchar a personas que están en contra o dudan sobre si los inmigrantes uruguayos, deben tener los mismos derechos que los uruguayos no inmigrantes. ¿Se pretende castigar a los inmigrantes por el solo hecho de que tomaron la decisión de vivir en otro país?.

No existen los ciudadanos de primera y los de segunda, uruguayos son todos los nacidos en el país, no importando origen, religión o posición socioeconómica, no hay nada que justifique el eliminar o limitar los derechos de los que viven en el extranjero, por el solo hecho de haber decidido vivir en otro lado.

Es maravilloso vivir en libertad, porque la libertad permite que una persona decida donde vivir, que comer y de que forma se quiere vestir, mientras no afecte con sus decisiones los derechos de los demás. Pero este tipo de iniciativas, que además de no aportar soluciones a los problemas reales del país y que solo pueden servir para dividir aún más al pueblo uruguayo, es un claro atentado contra las libertades individuales de los inmigrantes uruguayos, presentes y futuros.

¿Cómo el voto de los inmigrantes puede afectar los derechos de los demás?, la mayoría de los inmigrantes, mantiene de forma parcial o total a sus familiares, pagan los estudios de hermanos menores, visten y dan de comer a hijos que se quedaron atrás, mantienen a sus padres, abuelos, ayudan a sus hermanos, pagan impuestos, compran propiedades, invierten en el país, en muchos casos solo viven para ahorrar al máximo, con el objetivo de regresar al país lo antes posible.

¿Además cuantos uruguayos pueden garantizar que con el tiempo, ellos mismos, o sus hijos o nietos, no se vean en la necesidad de convertirse también en inmigrantes?, ¿tiene sentido apoyar medidas que pueden generar el rechazo a futuro de sus propios familiares de sangre?, ¿alguien esta libre de esta posibilidad?, ¿es justo que sus hijos sean castigados porque decidieron irse a estudiar a otro país?.

¿Quién tiene derecho en este país, para hacer sentir culpable a un inmigrante, por el solo hecho de no aceptar la suerte que le tocaría si se quedara en el país?, ¿acaso no siguen haciendo patria enviando al Uruguay sus dólares ganados con el mismo esfuerzo que cualquier otro trabajador?, ¿Cuál es el problema real?, ¿Qué los enojados son los que no tuvieron la suerte de irse?.

Nadie obligo a nadie a irse o a quedarse, el que se quedo hacer patria en el país se merece el máximo respeto, al igual que el que decidió irse a partirse el alma a un país diferente al suyo, para ganarse honradamente el pan de cada día.

Nadie huyo del país, nadie fue traidor, nadie vendió su alma al poder extranjero, simplemente sucedió, en un momento de la vida, la oportunidad de ayudar mejor a su familia se presentó, y la decisión fue clara, “me quedo y sigo sin trabajo y no saco a la familia adelante, me voy y la esperanza de ayudar a los míos es probable”. Hay momento en la vida que no hay mucho que pensar, simplemente se da el paso al vacío y se lucha por sobrevivir.

Lo más ridículo de este asunto, es la sensación de sacrificio que tienen algunos de los que opinan en contra de los inmigrantes, casi son los salvadores del país, nadie más que ellos son los responsables de que el país siguiera caminando. ¿Están seguros de asumir tal compromiso?, ¿realmente quieren hacerse responsables de donde estamos hoy como país?.

Al final, la mayoría sabemos o percibimos que la verdad no es esa, aunque algunos se la crean, hoy el país recibe millones de dólares vía remesas del extranjero, gracias a los inmigrantes, muchos millones más que dejan en derrama cuando regresan de vacaciones y lo que le dejan a sus familias en efectivo y que no pasa por el sistema bancario.

Compran propiedades que en muchos casos, los turistas extranjeros no comprarían por su ubicación, invierten en arreglar la casa de los padres, compran autos para sus familias, pagan impuestos de propiedades que no ocupan en años, invierten en propiedades, en empresas uruguayas que están iniciando e invierten en negocios que trabajan a distancia en conjunto con sus familias.

Esto es claro que ha dinamizado la economía, sea el mercado inmobiliario, la inversión en bienes muebles de todo tipo, a incrementado el capital de trabajo disponible para familias de menores recursos, fomentado el inicio de muchos nuevos emprendimientos, la compra-venta de automóviles, la renta de casas y apartamentos en la playa, el turismo en general, etc.

Los inmigrantes uruguayos son mejores promotores en el extranjero de los productos y servicios del Uruguay, que los mismos encargados y responsables de hacer esta labor dentro del gobierno. Son consumidores de productos uruguayos en el extranjero y son orgullosos de promover nuestra cultura entre sus nuevos amigos, familia, socios o clientes.

Hoy la música uruguaya se escucha en el exterior, más por los inmigrantes que han llevado nuestra música a todos los rincones del mundo, que por obra y esfuerzo de los sellos musicales.

Las murgas hoy salen del país a tocar por el mundo y son escuchadas por extranjeros, gracias a la promoción de nuestros inmigrantes y su lealtad a prueba de balas de los valores y la cultura del país. Jamás un uruguayo en el extranjero va a faltar a un evento donde se presente un uruguayo, sea Rada, la selección de fútbol o la murga que salio última el pasado carnaval.

Hoy los uruguayos son conocidos y reconocidos en el mundo, no solamente como jugadores de fútbol, también por su honestidad para negociar, por su talento, al ocupar puestos estratégicos en empresas multinacionales, como empresarios de gran visión, por los miles de empresas que han creado por todo el mundo.

Muchos de los que hoy quieren limitar los derechos de los inmigrantes uruguayos, no tiene la mínima idea, de que quizás sus actuales ingresos dependen más de lo que suponen, de la labor y del esfuerzo que realizan nuestros inmigrantes en el extranjero.

Los uruguayos en el extranjero, defienden su país a capa y espada, a diferencia de inmigrantes de otras nacionalidades, que difícilmente se les escucha defender a su patria, con la misma pasión y entereza que demuestran nuestros inmigrantes en cualquier parte del mundo.

Invertir en el país, enviar sus ahorros a su familia, comprar bienes y servicio cuando vienen de vacaciones, pagar impuestos, pagar la sociedad médica, promover al país en el extranjero, entre otras muchas cosas, también son formas de hacer patria y de apoyar al crecimiento del país.

Difícilmente exista un uruguayo que prefiera morir lejos de su patria, a pesar de los insensibles y egoístas que insisten en declararlos ciudadanos de segunda, por el solo hecho de buscar nuevos horizontes a donde llevar la idiosincrasia uruguaya al hombro.

Para los que no entienden porque regresan algunos al país, les digo que no se preocupen, no vienen a buscar trabajo, vienen a generarlos, apostando todo el esfuerzo de años y quizás todo su capital, a que pueden hacer de este país, un lugar mejor.

No regresan a quitar nada a nadie, todo lo contrario, vienen aportar lo aprendido en el exterior, lo que seguro nos puede ayudar a todos, a ser un poco más abiertos a otras formas de hacer las cosas.

Cuando el gobierno dice que regresaron 500 familias, seguro algunos piensen que regresan porque les fue mal, les aseguro que en la mayoría de los casos es porque les fue bien. Los que todavía no han logrado levantar cabeza, van a seguir aguantando hasta el final, no van a regresar, no se van a dar por vencidos, porque por esa misma razón se fueron, para evitar que la vida los venciera y menos aceptar perder, sin la oportunidad de esgrimir una mínima defensa para evitarlo.

Sentirse uruguayo nunca lo podrá quitar u otorgar ley alguna, le guste a quien le guste, no hay ley que pueda hacer sentir a un inmigrante que es menos, tampoco podrá hacer que un no inmigrante sea mejor.

Uruguayos somos todos, no importa donde la vida nos haya puesto hoy, no importa de que cuadro somos o cual sea nuestro partido político, lo único claro es que la vida es dura y nos puede llevar de un lugar a otro, pero al final lo único que si importa, es que nuestro corazón sea celeste por siempre.

Votar es fundamental, pero… ¿a quién?…

30/3/2009

 

Durante años muchos uruguayos esperamos que la izquierda llegara al poder, convencidos de que era el único camino para lograr una mayor justicia social, igualdad de oportunidades, crecimiento económico y modernidad.

 

Hoy, casi al término de este primer gobierno de izquierda, es difícil tratar de hacer una lista de medidas impulsadas por este gobierno y el partido en el poder,  que hayan tenido un efecto positivo en la calidad de vida de los ciudadanos. No hay mucho que mostrar.

 

No veo el Uruguay que se suponía nacería a partir de los sueños de miles de votantes, que fueron a las urnas con la esperanza de que ahora si llegaría el cambio esperado por años.

 

¿Dónde quedo la idea sobre una izquierda moderna, capaz de quitarnos de encima tantos años de estancamiento?, simplemente nunca llego.

 

Los ideales que siempre abrazamos, nos llevaron desde un inicio a estar de acuerdo en solidarizarnos con lo que menos tienen y aceptamos la urgencia existente en mejorar las posibilidades de éxito de los menos favorecidos.

 

Pero la realidad es que los altos incrementos en los impuestos que hemos tenido que pagar estos últimos años, solo han servido en su mayoría, para beneficiar los sueldos de empleados públicos y políticos, además de generar un gigantesco grupo de parásitos.

 

Tuvimos un gobierno gris, rehén de las minorías dentro del frente y que por una perdida de liderazgo y dirección, termina haciendo muy poco de lo que se esperaba.

 

Los ideales de justicia, de una sociedad más equitativa, de mayor prosperidad, de modernización, de creación de bases para un sólido crecimiento, quedo en el discurso.

 

Unos pocos sujetos con ideales retrógrados, se dieron el lujo de frenar iniciativas que eran estratégicas y que hubieran permitido un mayor crecimiento del país, lo que hubiera beneficiado a todos los sectores de la sociedad.

 

Viendo como unos pocos miles de votos fueron capaces de jalar más que muchas yuntas de bueyes (cientos de miles de votos), debemos preguntarnos si estamos dispuestos a correr el riesgo de que unos poquitos, puedan llegar a imponer sus ideales desde el sillón presidencial.

 

Ahora la frase de “los de antes eran peores”, ya no me sirve de consuelo, porque me queda una seria duda de que sea una realidad. Una frase más realista quizás sea “todos son iguales” o “solo hay malos y peores”. Aunque muy en el fondo, estoy convencido de que hay excepciones en todos los partidos.

 

Hoy el electorado esta dividido: los que siempre han votado a los partidos tradicionales, los que votan (y votarán) al frente amplio y los que no saben que es peor: volver a votar a los partidos tradicionales o correr el riesgo de llevar a la extrema izquierda al poder.

 

Estamos frente a una situación muy complicada, el FA de hoy, no es el mismo que gano en las elecciones pasadas, ahora estamos frente a un partido completamente desdibujado, donde los extremistas son pocos, pero pesan demasiado, donde lo más importante ya no es el pueblo, lo importante ahora es solamente seguir aferrados al poder.

 

No olvidemos la realidad incuestionable, de que las diversas fracciones de cada partido político (unos más, otros menos), han estado sumamente concentradas en negociar en lo oscurito, repartiendo posiciones de privilegio y haciendo sus movimientos estratégicos y políticos. Donde la única prioridad para algunas de estas fracciones, es preservar sus intereses de grupo y el de sus dirigentes, por sobre todo lo demás.

 

Con el objetivo de sobrevivir, estas fracciones políticas no apostarán al mejor candidato para el pueblo y el país, sino que apoyaran incondicionalmente al que le permita seguir ordeñando la vaca del poder.

 

Los altos ideales del pasado, aquellos que nos hacían gritar por libertad, trabajo y justicia social, son ahora utilizados como una simple escalera que lleva al poder. Se manipula el sentir del pueblo, como una forma de obtener una posición desde donde imponer sus ideas extremas y retrógradas, lejos de lo que se merece este país y su pueblo.

 

El resultado de las internas será un claro parte aguas para algunos ciudadanos, ya que deberán cuestionarse seriamente si es valido votar por el partido de siempre, aunque su  candidato a presidente no llene sus expectativas, no comparta sus ideales de país o no tenga la capacidad y conocimientos para gobernar.

 

No entender esta probabilidad y votar con lo ojos cerrados, solo nos puede llevar a colocar en el poder a la persona equivocada. Popularidad no es igual a capacidad, decir lo que algunos quieren escuchar, no es igual a verdad, ganar las internas de un partido, no es igual a ser el mejor candidato.

 

Esta situación es una probabilidad real, es seguro que miles de ciudadanos se verán obligados a enfrentarse a la necesidad de romper ciertos paradigmas que traen en la cabeza. Solo de esta forma podrán reconsiderar cambiar su posición y voto, con el objetivo de realizar un voto razonado, del cual no arrepentirse en el futuro.

 

No se puede aceptar votar a un partido que no cuenta con un candidato creíble, solo porque es nuestro partido de siempre, por amor a la camiseta o porque los de antes fueron malos.

 

Una pregunta clave que deben hacerse los simpatizantes del FA, es si nuestro país será mejor cuando se mueva más a la izquierda. ¿Más a la izquierda, realmente es mejor para los uruguayos?, cuidado, porque quizás estamos al borde del precipicio y muchos no se han dado cuenta.

 

Compararnos con otros gobiernos de izquierda es un sano ejercicio, querer parecernos a Brasil o Chile, es una opción, pero eso implica políticas que la izquierda no ha sido capaz de votar en el pasado reciente, entonces: ¿Cómo un país se puede volver más liberal para implementar políticas al estilo Lula, acercándose tanto al extremo izquierdo?.

 

Este tipo de situaciones son las que nos deben de preocupar, ¿el candidato que vamos a votar, al menos tiene idea de donde estamos parados y hacia donde debemos avanzar?, no es una pregunta poco importante, nos va el futuro a todos.

 

Hay muchas preguntas que hacerse en los próximos meses, es imposible tomar una decisión sin considerar todas las variables, no podemos esperar un mejor país, un mejor futuro, un mejor trabajo, jubilación o negocio prospero, sin valorar a detalle las opciones.

 

¿Entre los candidatos actuales a presidente de la república, hay alguno con el tamaño de estadista que se necesita para gobernar este país?.

 

¿Al votar por nuestros colores de siempre, estamos realmente decidiendo por el mejor candidato?, ¿realmente nuestro partido tiene el candidato que el país necesita?.

 

¿Podemos creer que los partidos tradicionales hayan tenido tiempo para analizar sus errores y estar dispuestos a gobernar mejor?, ¿ya es momento dar nuestro apoyo a la oposición con el objetivo de buscar la alternancia?, ¿votaremos  por costumbre o votaremos al candidato que nos ayude a salir de la crisis, no importando el partido?.

 

¿Realmente la izquierda ha sido mejor gobierno que los partidos tradicionales? ¿Podemos hacer una lista de al menos 5 problemas que hoy afectan a la ciudadanía en general y que un candidato más cargado a la extrema izquierda solucionaría de raíz si llega al gobierno?

 

¿Estamos dispuestos a votar para que una minoría gobierne al país, aunque nuestros ideales no estén siendo considerados para gobernar? , ¿No es mejor dar nuestro voto a alguien que tenga un plan de gobierno más cercano a nuestros ideales, aunque pertenezca a otro partido?.

 

¿Realmente el país necesita un gobierno más a la izquierda?, ¿te beneficia un gobierno más a la izquierda?, ¿estas conciente lo que implicará para tu futuro y el de tu familia si gana el candidato que esperas votar?

 

El candidato que gane las elecciones, debe ver la generación de riqueza como el camino para mejorar la vida de todos los ciudadanos y que entienda que no se puede repartir lo que no se tiene.

 

No nadamos en petróleo y gas, tampoco tenemos cobre, plata, oro, diamantes u cualquier otro bien que nos pueda otorgar riqueza aparente y de forma permanente. Somos un país de trabajadores, empleados, profesionistas, técnicos, ganaderos, agricultores, prestadores de servicios, pequeños y medianos empresarios, vivimos de la plata que nos llega de fuera del país, de la credibilidad que tiene el país en el exterior. Si gana el candidato equivocado, corremos el riesgo de que se frene el flujo de divisas que llegan del exterior, fundamental para funcionar como un país normal.

 

No es lo mismo ser Chávez parado sobre unas de las mayores reservas de petróleo del mundo, que ser presidente de Uruguay.

 

No vendemos nada que sea imprescindible para nadie, no nos olvidemos de este punto…, este es exactamente el punto que hace la diferencia con cualquier otro país que insiste en retar el actual orden mundial.

 

Nosotros no podemos ser los rebeldes del barrio, no tenemos como, y tampoco con que. Simplemente con que nuestro futuro presidente abra la boca y diga una pequeña incoherencia, al otro día, no nos presta un peso nadie, se termina las inversiones extranjeras en el país y vamos a entender en poco tiempo el tamaño de nuestro error.

 

No es tarea fácil gobernar, no sirve sentirse iluminado, poderoso o dueño de la verdad, no se trata solo de hablar mucho, de decir lo que queremos escuchar y de prometer a lo bruto.

 

Si es importante la franqueza, pero no es suficiente, esta no sirve de nada sin ideas y soluciones, sin una alta dosis de compromiso, disciplina, capacidad de gestión y conocimiento.

 

El ideal es que dios nos bendiga con un gobierno humanista, con una clara vocación de servicio al pueblo, con la visión de un país más eficiente, productivo, prospero y con el objetivo de crear las bases legales para construir un mejor futuro.

 

Quizás estemos pidiendo demasiado, puede que esa sea la principal causa de nuestras recurrentes decepciones, pero si llegamos a la conclusión de que no hay un candidato que nos ofrezca esto, probablemente lo más acertado sea dar el voto al candidato que nos acerque lo más posible a nuestros ideales y a nuestro sueño de vida.  

Y si no nos acerca, al menos que no nos aleje más.