Crisis de ideas… problemas sin solución…
Cuando observamos lo que acontece en el día a día, la sensación es que Uruguay se resquebraja a una velocidad cada vez mayor y no se ve que se implementen acciones concretas que eviten que el país se salga de control.
Hoy solo importa la carrera por el poder, las elecciones de octubre son el único objetivo, pero los problemas no quieren esperar, estos siguen afectando el día a día de los uruguayos. Los problemas no desaparecen, aunque nuestros gobernantes solo mueven aquellos hilos que les permita sumar votos.
Solo basta ver el continuo aumento de la inseguridad, un sistema educativo que avergonzaría a Varela por ineficiente e incapaz de preparar a cada nueva generación para una vida productiva, un sistema de salud al borde del colapso y que no entiende la real problemática de la Gripe A (H1N1), unas fuerzas armadas muertas de hambre por razones que no son entendibles, sindicatos elevados al nivel de dioses, un incremento de empleados públicos que no facilita la reorganización y la eficiencia del estado y aumentos de sueldos en el sector público muy por encima de los que percibe el sector privado.
La crisis mundial finalmente nos alcanzó, el gobierno sigue en una nube y faltan apoyos serios para impulsar el mercado interno. La triste verdad es que mientras no se acepte la realidad y se haga un uso más intensivo del cerebro por parte del gobierno, seguiremos viendo un rápido deterioro de las variables económicas del país, donde las soluciones pendientes de implementar para frenar el desempleo, cada día son más urgentes.
Un sector privado con pocos apoyos e incentivos para invertir en estos momentos de crisis, preocupados en sobrevivir ante una importante baja en sus ingresos, con un grave problema energético sin solución, que nos puede llevar en el corto plazo a un colapso a nivel económico y social.
También se percibe un incipiente pero cada vez más visible incremento de la impunidad, situación que favorece un mayor número de eventos violentos, como las violaciones y muertes que se han registrado en los últimos tiempos, situación sin precedentes en el país.
Planes sociales sin sentido, que fomentan la vagancia y que ayudan poco o nada a la integración de los menos favorecidos a una vida productiva. Planes concentrados en dar limosna permanente, en lugar de ofrecer alternativas para el trabajo digno.
De un “País productivo” solo hay un slogan, la realidad es que hay poca estrategia para impulsar medidas que sean base para un mayor crecimiento económico, faltan incentivos a nacionales y extranjeros para que se acelere la generación de empleos bien pagados.
Hay una crisis de ideas en el sector gobierno en general, hay miedo al cambio, cotos de poder que no quieren ser cedidos para el bien comunitario, intereses de todo tipo, faltan ideas y compromiso, visión de país a futuro, falta un gobierno de avanzada que nos guíe hacia un plan nacional de desarrollo sustentable y económicamente viable.
A los gobernantes uruguayos en los últimos 40 años les ha faltado brillantez, les ha faltado espíritu de lucha por ser grandes, no ven al país como un grande, siempre los hizo feliz estar a la sombra de nuestros vecinos más cercanos. Les cuesta trabajo levantar la vista y ver más lejos, les cuesta quitarse la carga que llevamos desde hace décadas de vivir a la sombra de países a los cuales no tenemos nada que envidiarle.
Se argumenta el tamaño del país, el tamaño es mayor o similar al de muchas economías sobresalientes que ofrecen mayor calidad de vida a sus ciudadanos, esto no es pretexto.
Para ser grandes hay que empezar a visualizar al país de forma diferente y eso tiene que iniciar en los planes gubernamentales, si tenemos planes mediocres no podemos esperar resultados brillantes, hay excepciones, pero no son suficientes para que impacten en el rumbo que sigue el país.
Faltó estrategia de país, y siguen faltando ideas en las propuestas de los candidatos de la izquierda, no se ve como piensan lograr encauzar al país en un camino que lleve a resolver de fondo los problemas más urgentes:
• Inseguridad,
• Salud,
• Vivienda,
• Alimentación básica, especial énfasis en la infancia,
• Un sistema educativo que facilite la inserción laboral y la especialización,
• Mayor apoyo a la investigación y el desarrollo,
• Incentivos a privados para la generación de empleos,
• Un plan nacional de desarrollo energético,
• Reducción del peso estatal para liberar recursos para obras de infraestructura,
• Un sistema penitenciario eficiente y con la capacidad de albergar a todos los delincuentes para que cumplan el 100% de su castigo y facilite su proceso de readaptación,
• Clínicas especializadas en drogadicción,
• Clínicas especializadas en control natal,
• Centros a nivel barrio para la enseñanza de oficios y bellas artes,
• Modernización de las fuerzas policiales y Armadas,
• Modernización del poder judicial y mayor seguridad jurídica,
• Inversión en infraestructura estratégica,
• Plan para mayor participación ciudadana en la supervisión de planes sociales,
• Planes sociales integradores que faciliten la inserción laboral y el inicio de micro negocios (capacitación técnica y micro créditos para pequeños emprendimientos),
• Apoyos sociales con obligaciones claras para los beneficiarios (trabajo de tiempo parcial),
• Etc., etc., etc.,…
Como ciudadanos tampoco podemos quedarnos al margen de los cambios que requiere el país, Uruguay es sensacional en muchos aspectos, con un potencial impresionante, pero si queremos que nuestro país cumpla con nuestras expectativas, debemos aportar con nuestro diario actuar.
Somos parte fundamental del futuro del país, no podemos operar de forma independiente y pretender que nuestros actos no impacten al resto de la sociedad.
El país solo no se mueve, solo no cambia, solo no mejora, solo no apoya a los que menos tienen, el país es su gente, el resto son solo paisajes bonitos similares a los que hay en muchas partes del mundo.
La gente es la que hace la diferencia, para bien o para mal, la gente es la que gobierna, la gente es la que tira la basura en la calle o la que roba o la que hace respetar la ley. El país que soñamos, somos nosotros mismos, solo si aportamos lo que nos toca a cada quien, el país puede ser mejor, potencial no falta.
Lo que necesitamos es un nuevo gobierno con suficiente voluntad política, mayor creatividad, ideas, ideas e ideas, dejar de lado la conveniencia de los pocos e impulsar las medidas que nos lleven a lograr el beneficio de todos.
Que se diferencie de los últimos gobiernos, que se especializaron en matarle los sueños y la esperanza a la gente, porque de esa forma no hay manera de construir nada.
Los emigrantes uruguayos se van del país porque no pueden visualizar un país mejor, porque un Uruguay pujante, en crecimiento y con oportunidades para todos, suena a una utopía, a un imposible.
El día que se gobierne y se actué en la forma correcta, la sensación de utopía va a desaparecer y en ese momento los uruguayos dejarán de salir del país y todos podremos vivir con más esperanza y bienestar.
En Octubre tenemos la oportunidad de elegir un nuevo grupo de políticos, quienes nos gobernaran por varios años hacia el futuro. De lo que decidamos la mayoría ese día, dependerá nuestro porvenir. No podemos darnos el lujo de equivocarnos o de no participar, hay que afinar bien el tiro, porque solo tenemos una oportunidad.
Si queremos un mejor gobierno, algo tiene que cambiar, y nosotros somos los únicos que podemos generar ese cambio.
Es increíble que el 95% de este artículo lo escribí y publique por primera vez hace más de un año (03-Junio-2008) y que hoy todo sigue igual o peor que en aquellas fechas. No entiendo como este gobierno puede convencer a alguien de que trabajó y esta trabajando bien, peor aún, es increíble que exista gente que pueda estar convencida, de que el dúo dinámico pueda gobernar de forma aceptable a este país.