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La Inseguridad tiene madre… ¿pero no tiene padre? ¿o el padre no quiere reconocer su responsabilidad sobre su existencia?…

17/3/2012

La inseguridad que vivimos afecta profundamente nuestra calidad de vida. Los eventos violentos en contra de la ciudadanía que diariamente ocurren en diferentes partes del país, son una presión directa sobre los ciudadanos, quienes perciben esta situación de inseguridad publica desbocada, como un riesgo que cada día se acerca mas a ellos y muy en especial a sus seres queridos.  Para aquellos que ya han sido victimas de la delincuencia, la situación actual se percibe como una problemática terrible que se sigue cerniendo sobre sus cabeza  y que no tiene solución.

Se le achaca este problema a las políticas neoliberales de los anteriores gobiernos, a la perdida de los valores familiares, a un mal reparto de la riqueza, a la falta de oportunidades, a un pésimo sistema educativo, a la mentalidad consumista de la actual sociedad, a la impunidad vigente, a un sistema judicial caduco, a la corrupción gubernamental, a un sistema penitenciario deficiente, a la falta de equipamiento y capacitación de la policía, a la falta de estrategia nacional de seguridad, a la drogadicción, al narcotráfico, a la falta de una ley que legalice las drogas para autoconsumo, a que no hay clínicas adecuadas para tratar a drogadictos, a que se debe bajar la edad de imputabilidad del menor, etc. etc. etc..

¿Pero de que se extrañan…?, ¿que ha hecho el gobierno para esperar un resultado diferente…?. Si el problema tiene raíces que invaden casi todas las áreas de gobierno, que requieren una atención multidisciplinaria y una estrategia integral que dirija las acciones con un solo objetivo, que es recuperar la seguridad publica, entonces ¿donde esta la estrategia que integre las acciones que se realizaran a nivel global, con el objetivo de crear un único y gran plan que empiece a dar solución a este grave problema?, ¿donde están las reuniones interministeriales para definir un plan de acciones paralelas, que permita unir e integrar los esfuerzos hacia una solución global?.

No hay ningún plan…, esa es la realidad y esa es la UNICA razón por la cual, cada día la inseguridad y la violencia rompe récord y logra nuevas marcas. El gobierno debe olvidar su ridículo discurso, dejarse de hacer la víctima de gobiernos anteriores o de las criticas de la oposición y por primera vez, poner a trabajar las neuronas y ya dejar de ofender la inteligencia del pueblo uruguayo, que ya esta harto de solo escuchar pretextos y no ver resultados.

 

¿Divididos por la polìtica?.

5/8/2009

 

Los uruguayos están profundamente divididos frente a las próximas elecciones, solo basta con escuchar los comentarios en la calle, para sentir la misma pasión que se vive previo a una final de campeonato entre Nacional y Peñarol.

 

Hay quienes participan en un debate ciudadano, divididos por algunos supuestos y por la defensa de irreconciliables  ideas y diferentes visiones de cómo se debe gobernar al país.

 

Aunque se habla de los candidatos, en el fondo lo que realmente se defiende es un supuesto futuro. Pocos evalúan objetivamente el desempeño de los candidatos, si así fuera, para muchos votantes deberían ser más las dudas, que las certezas.

 

Para algunos su partido representa todo lo que quieren o esperan, no hacen el mínimo esfuerzo para analizar a fondo al candidato, no importa si tiene o no las cualidades y las capacidades de gestión necesarias para gobernar, estas pasan a un segundo plano.

 

En el debate ciudadano pocos hablan de que votaran al candidato con el mejor equipo económico o al que presentó las mejores soluciones para atender y resolver el problema de la drogadicción o de la inseguridad pública. A muchos votantes no les importa el plan propuesto de gobierno, votaran con los ojos cerrados a su partido.

 

No se debaten las ideas, se defienden ideologías y grupos de poder, algunos votaran contra la sociedad misma, contra estilos de vida y formas de gobernar. Una parte de la población tiene bastante claro que no esta solamente en juego un periodo de 5 años, saben que tienen que defender un estilo de gobierno, y que el que gane las próximas elecciones, seguramente perdurará por muchos años.

 

Lo malo de todo este proceso, es que las personas de a pie son las que terminarán enfrentadas, lastimadas, dolidas y frustradas. Es evidente que para muchos ciudadanos es importante que gane su candidato, pero la parte difícil será mantener la objetividad y entender que este proceso democrático no debe ser una lucha entre particulares. El pueblo no merece terminar dividido de forma permanente o todos perderemos.

 

Los políticos hoy se sacan los ojos y mañana se juntan para hacer un asadito y seguir para adelante, ellos nunca pierden, ellos nunca llegarán a un extremo en donde no haya retorno en su relación entre partidos. Hacen show para las cámaras, pero al final siempre terminan conviviendo bajo un mismo techo.

 

Nunca pasarán un límite que sea irreversible, siempre tendrán una puerta para el diálogo y resolver sus supuestas diferencias. El problema real somos los simples mortales, quienes no contamos como es el caso de los políticos, con un mecanismo que permita sanar fácilmente las heridas sufridas durante las campañas políticas o en el día a día y por eso terminamos divididos por rencores sin sentido.

 

Se debe evitar por todos los medios que la sociedad termine desintegrada por la defensa de las ideas, que aunque son diferencias muy válidas, nunca justificarán que terminemos sin poder trabajar unidos como nación.

 

Es obligación de los políticos y gobernantes mantener un alto nivel de debate y ser responsables absolutos del mensaje que se le envía a la ciudadanía, cuidando de no generar un ambiente de enfrentamiento, que lleve a que los particulares  tomen parte desproporcionada de la lucha electoral.

 

Los partidos y sus candidatos deben obligarse a presentar a la ciudadanía sus propuestas y comprometerse al diálogo y a facilitar la gobernabilidad del país. Deben demostrar nivel y capacidad para apoyarse a pesar de las diferencias ideológicas, promover el bien del país, por encima de los intereses partidistas, de grupo o particulares de un político.

 

El país no puede darse el lujo de que la clase política permita que surjan espacios para revanchismos o para malos perdedores, tampoco hay espacio para permitirnos malos ganadores, porque lo que esta en juego es más que un simple partido de fútbol. Los partidos deben demostrar un máximo nivel de debate en público y demostrar con hechos sus planes de gobierno, para que el pueblo pueda elegir libremente.

 

Los partidos deben de controlar a sus círculos más cercanos para que le bajen el tono a las disputas y debates entre particulares. Durante la campaña deben comportarse con altura y no deben estar involucrados en enfrentamientos que lleven a calentar el ambiente electoral.

 

En octubre veremos que cartas juega la ciudadanía. Probablemente en noviembre las mayorías decidirán el próximo presidente, seguramente más inspirados en un sentimiento, que en un análisis profundo de las alternativas existentes. Al final lo único importante es que se den las condiciones para que el país pueda avanzar a un futuro mejor.