Somos la Generaciòn de la Decisiòn … TLC Recargado…
8/3/2008Somos la generación de la decisión, generación muy parecida a la de nuestros padres, pero que de ninguna manera podrá perdurar como modelo de vida de nuestros hijos, nietos y bisnietos.
Nuestro mayor tesoro, son los que vienen, pretender hacerlos vivir bajo nuestros ideales y reglas de vida, implica la alta probabilidad de condenar a nuestra descendencia a vivir bajo conceptos, que en su momento no fueron para nada malos, pero que ya no son operativos para los tiempos que se avecinan.
Tenemos una gran capacidad para poder aprender y una necesidad extrema de trabajar para poder sobrevivir. Lo interesante de la relación Obrero-Patrón, una relación odio-amor, es que muchas veces los trabajadores no entendemos (o queremos entender) las decisiones de los dueños del dinero y en demasiados casos, estamos por unanimidad en contra del patrón, aunque ayer, hoy y siempre, comamos gracias a las inversiones que hace el gran capital.
Con la suma del gran capital financiero, al capital intelectual + una mezcla de fuerza humana, horas máquina y una intensa labor de marketing, se logra generar la riqueza que puede da bienestar a cualquier sociedad.
Desde el maestro de escuela al comerciante, pasando por el empleado público y terminando con cualquier jugador de fútbol de primera división, todos vivimos de la riqueza que se genera por la combinación de ciertas variables, en donde el gran capital financiero es Rey.
Que el mundo es una porquería, estoy de acuerdo y no es nada nuevo, por eso hay más de un tango que lo pregona desde hace casi un siglo, y todo indica que no hemos podido hacer nada para cambiarlo, será quizás por esa incapacidad que hemos tenido para cambiar el mundo, que los tangos hoy tienen más vigencia que nunca.
Si tuviéramos las mayores reservas de petróleo del mundo, lo que no nos libraría de alinearnos con Estados Unidos para evitar una invasión de los mismos gringos o de un similar, quizás podríamos aspirar a tomar algunas decisiones sobre nuestro futuro y respirar un poco más aliviados.
Lo triste de ese caso, es que lo más probable es que nuestra situación sería mucho peor que hoy, ya que probablemente nos pareceríamos más a Arabia Saudita, que a Suiza o Chile y nuestra sociedad sería asquerosamente improductiva, corrupta y dividida en unos pocos riquísimos y unos muchos ganando sueldos probablemente peores que los que ganamos hoy día. Para confirmar esto, solo hace falta ver la realidad de los actuales grandes productores de petróleo, que son los países más corruptos y con más pobres del mundo (con sus honorables excepciones).
Entonces, ya consientes que no hay muchas opciones, no nos queda más que partir de la base que se necesita del capital financiero y de su inversión en proyectos productivos, para tener trabajo, cobrar el salario y vivir. Si estamos todos de acuerdo con este paradigma, el siguiente paso es encontrar la manera de potenciar al máximo este camino, necesitamos impulsar la ecuación generadora de trabajos a partir del gran capital.
Necesitamos mayor inversión, y si queremos que sea un impulso realmente fuerte, necesitamos inversión extranjera, cuanto mayor sea el número de proyectos productivos, mayor será la generación de empleos, lo que lleva al incremento de la oferta de empleos, con esto se impulsa la demanda de mano de obra calificada, lo que lleva a que los salarios suban de forma no alineada a la inflación, ya que suben en función de la necesidad de estas nuevas empresas, en conseguir a los empleados más aptos y capacitados.
Pero para ser una mejor opción a las inversiones productivas extranjeras, es muy importante que pensemos seriamente en buscar la firma de tratados comerciales con los grandes mercados, como lo son la Unión Europea, Corea, Rusia, Japón, USA, etc. En ese momento estaremos ofreciendo a nuestros socios comerciales las garantías y condiciones legales, para que muchas empresas extranjeras les interese usarnos como trampolín para entrar a esos mercados, aprovechando además las capacidades actuales y futuras que pueda ofrecer nuestra gente.
El MERCOSUR nos puede empezar a servir de forma aceptable, cuando un mayor número de empresas extranjeras proveedoras de productos, servicios y tecnologías de punta, inviertan en Uruguay, con la mira puesta en los mercados de Brasil, Argentina y demás países del MERCOSUR.
Pero nuevamente es el mismo punto que antes, si queremos ser atractivos para las empresas extranjeras que puedan estar interesadas en entrar con facilidad al MERCOSUR, estas deben obtener beneficios por invertir en Uruguay. Este es el momento en que entra nuevamente en juego la importancia de la firma de convenios y/o tratados con los principales mercados.
Si nos limitamos en ofrecer beneficios solamente a las empresas que de forma aislada quieran invertir en nuestro país, estamos abriendo las puertas de un mercado importante como el MERCOSUR a empresas extranjeras, sin obtener un trato reciproco para que nuestros empresarios y productores en general, puedan ofrecer sus productos y servicios en el país de origen de la empresa extranjera.
La firma de tratados comerciales amplios a nivel país, lleva a una apertura a los productos y servicios que ofrecen ambos países. En ese momento estamos invitando a otro país a compartir junto con nosotros el mercado que hoy es el MERCOSUR, logrando obtener para Uruguay los siguientes beneficios: La posibilidad de entrar al mercado local del país en cuestión, Inversiones en nuestro territorio nacional de empresas pertenecientes al país socio y Transferencia de tecnología al Uruguay.
Mas inversión es mucho más que un mayor número de empleos y mejores salarios, también significa mayores ingresos para el gobierno, que bien gastado, mejora la calidad de vida de la sociedad en general, vía obras de infraestructura, mejores servicios de salud, educación y seguridad pública.
Este es el camino más rápido para generar más riqueza, misma que de forma directa e indirecta se puede hacer llegar a la sociedad en general.
Por eso es importante anticiparse y entender la importancia de dar el máximo de prioridad, a la fundamental necesidad de sentarnos a negociar TLC con los grandes mercados.
A las personas que dicen no entender esto (y que además tampoco buscan informarse) o aquellos que sienten que tienen la vida resuelta y que desde la comodidad de su buen pasar, solo les preocupa perder los espacios ya ganados, lo mismo que los que solo ven la posibilidad de que sean afectados sus intereses personales, les digo que el Futuro de un país no puede depender de las decisiones de unos pocos.
Hay temas que son demasiado delicados y que se deben poner a la consideración de todos los ciudadanos. La apertura de Uruguay a los grandes mercados no es un tema menor, es un asunto trascendental, una decisión que no solo afecta a la generación que lo promueve o lo niega, afectará de forma decisiva a las generaciones que vienen, aquellas que llegarán mucho después de que los cambios sean parte de nuestro día a día.
Por eso es un tema muy delicado, porque nuestras decisiones de hoy pueden afectar a nuestros bisnietos, personas que tendrán que vivir en un mundo que no se parecerá en nada al que estamos viviendo nosotros.
No tenemos derecho sobre el futuro de nadie, siquiera de nuestros hijos, por esa razón estamos obligados a razonar cualquier decisión, debemos tener la fortaleza de tomar la decisión menos mala, tenemos que dejar que los que vienen puedan caminar al ritmo que hoy marca el mundo real, no el de nuestros recuerdos, tampoco el de nuestros miedos, exacerbados por la falta de información, por falta de capacidad de adaptación a los cambios, e incompetencia para comprender que el mundo es algo mucho más grande que la suma de sus partes, y que además para colmo, somos una parte demasiado pequeña para pretender marcar tendencias o caminos.
El problema no debería ser seguir pidiendo permiso al PIT CNT si firmamos o no un TLC con Usa (esto es ridículo, como puede ser que un grupo de mantenidos, que se aprovechan del poder que tienen sobre unos pobres desilusionados obreros, tengan el futuro de las próximas 10 generaciones agarrados de sus partes nobles). Ahora deberíamos estar trabajando a marchas forzadas como debemos hacer para avanzar más rápido, estar definiendo los cambios al sistema educativo, que infraestructura requiere el país, impulsar los cambios al estado, analizar nuestras fortalezas y potenciarlas aun más, trabajar realmente en el plan estratégico del Uruguay del 2030.
De eso se trata el Uruguay del futuro, se trata de cómo evitamos que un hoy egoísta, desinformado, en muchos casos obsoleto en sus conceptos, tribal en su comportamiento, a veces hasta con trazas de comportamiento animal, muy similar al ganado y que por su falta de visión, deje sin opciones de futuro a las generaciones que vienen.
Lo triste es que lo único que nos preocupa del 2030, es como vamos a festejar los 100 años del primer campeonato mundial. No se si reírme o llorar.