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Alimentos y Energía, problemas que se complican cada vez más a falta de soluciones de largo plazo…

11/6/2008

Alimentos y Energía, problemas que se complican cada vez más a falta de soluciones de largo plazo…

Por los próximos 10 a 15 años el mundo enfrentará varios graves problemas, los cuales están entrelazados: obtener energía, combustibles y alimentos suficientes, a precios razonables y evitar el cambio climático. Todos igual de importantes y con urgente atención, pero la realidad es que la complejidad de la solución tiene contra la pared a muchos gobiernos en el mundo.

Uruguay cuenta con muchas ventajas comparativas y puede lograr una importante reducción del impacto de los problemas mundiales, si se toma la decisión de hacer lo correcto. Podemos evitar sufrir muchas de las graves situaciones que ya están empezando a tomar victimas en los sectores menos favorecidos, inclusive en los países considerados ricos.

El alto costo internacional de la energía, combustibles, alimentos e insumos agrícolas, la escasez de productos básicos por su alta demanda, son los principales culpables del precio que hoy paga la sociedad para alimentarse. A esto hay que sumarle que en Uruguay no hay un abastecimiento garantizado de energía y combustibles. Todo esto puede llegar a convertirse en  un grave problema, que puede llegar a paralizar al país en cualquier momento, especialmente si no ponemos manos a la obra a la brevedad.

Si Uruguay fuera un país de más de 2 millones de km2 y 110 millones de habitantes con un índice del 40% de extrema pobreza, seguro sería un problema muy difícil de resolver, pero para un país con las características del nuestro, es increíble que estemos en la situación actual.

Queda completamente de manifiesto la incapacidad de los gobiernos que siguen tomando medidas, una tras otra, que solo logran alejarnos cada vez más de las soluciones viables que podrían posicionarnos en un nivel de ventaja y de autoabastecimiento al 100%.

Actualmente nuestro déficit en la balanza comercial deriva principalmente de las compras de energía al exterior, cada vez que incrementamos nuestra capacidad productiva y crecen nuestras ventas al exterior, del otro lado de la moneda incrementamos el consumo de energía e insumos importados y se incrementa de forma inmediata el monto de los pagos realizados al exterior por concepto de energía y combustibles, así como de tecnología extranjera muy fácil de replicar y que debería producirse a nivel nacional por su sencillez.

Si estamos concientes de que esta salida de dinero se incrementará cada vez más por la continua suba de precios a nivel internacional y si no hacemos algo rápido, llegará el día que nuestra balanza comercial negativa será insostenible.

En Uruguay solo se requiere voluntad política para impulsar proyectos de investigación para el desarrollo de tecnología nacional y la realización de una mayor y más agresiva inversión en infraestructura energética estratégica, como punto de partida para una nueva etapa de evolución nacional, hacia una menor dependencia del exterior en lo que respecta a la energía, los combustibles y tecnología de baja y mediana sofisticación.

Lo triste es que la historia es otra, en lugar de apoyar proyectos productivos que solucionen los problemas de fondo, prefieren maquillar los números antes que nada, es como quieren hacer ahora con la importación de alimentos, lo que buscan más allá de bajar los precios de la comida a la población, es controlar el numerito de la inflación.

Parecen olvidar que si los productores nacionales no venden más barato es porque los costos a nivel nacional no lo permiten, en donde el gobierno es uno de los grandes culpables de no tomar medidas para controlar los precios de los insumos del agro que encarece el precio de los alimentos.

Pareciera que el agro fuera un ente autónomo, autosuficiente e inmune a la subida de los precios internacionales, pareciera que esta ajeno a los problemas globales del incremento de todo lo que ellos necesitan para producir.

Por otro lado el gobierno finge demencia como si no estuviera en sus manos cambiar la historia del agro apoyándolo realmente a producir más barato y en cambio le dan una puñalada por la espalda al productor nacional, tomando medidas arbitrarias en su contra, desincentivándolo y orillándolo a que deje de producir, de esta forma en lugar de lograr el autoabastecimiento alimentario, estamos incrementando nuestra dependencia del exterior.

El mejor camino para obtener productos más baratos para la parte de la sociedad con menor poder adquisitivo, es con la creación de planes de emergencia para apoyar al sector agrícola para producir más barato, incrementando el uso de tecnología y facilitando una mayor producción con subsidios directos al campo.

Lo ridículo es que para conseguir productos más baratos vamos a comprar en países donde sus gobiernos si hacen la tarea y subsidian al campo para que estos puedan competir en los mercados internacionales, solo así los costos de los productos extranjeros puestos en el mercado uruguayo pueden ser más baratos, gracias a las prácticas ilegales y los subsidios que reciben los agricultores en otros países del orbe.

Que irónico, en el lugar de subsidiar a nuestros agricultores, crear planes de modernización, que el gobierno regrese a la época en que era un gran comprador de alimentos para luego repartir en comedores escolares, comunitarios y entre los menos favorecidos, negociando mejores precios y abaratando el costo de alimentar a estos sectores, sin subsidiar a los que tienen una posición económica más desahogada, prefieren dejar que nuestro dinero sirva para enriquecer a los agricultores extranjeros, en contra de nuestros propios productores.

Esto solo va a lograr que mucha gente del campo pierda su trabajo, obligará para el presente ciclo agrícola a que los agricultores trabajen con un margen de utilidad insostenible y que para los siguientes ciclos agrícolas la escasez de oferta nacional sea crónico. Entonces seguiremos exportando divisas, dependiendo de los productos extranjeros y con una balanza comercial deficitaria de forma crónica e insostenible.

Que poco brillantes son mis queridos gobernantes, ¿quieren productos baratos para la gente, por encima de obtener nuestra independencia alimentaría?, ¿por el solo egoísta objetivo de juntar votos, van a ser capaces de desmantelar nuestro campo?, al igual que gobiernos anteriores permitieron que con una importación desenfrenada se desmantelara el sector industrial.

Lo irónico que cuando los precios bajen y se diga que fue una decisión acertada porque los precios de productos nacionales se vieron forzados a bajar, la realidad será que los intermediarios serán los que ajusten los precios de productos nacionales a expensas de sacrificar a los productores nacionales, forzándolos a soltar su producción 2008-09 por chirolas.

Esto llevara a que la producción nacional desaparezca y que para la próxima temporada agrícola los agricultores simplemente se sentarán a tomar mate y dejaran de plantar porque ya no será negocio trabajar la tierra y los intermediarios seguirán engordando y enriqueciéndose, pero ahora vendiendo productos extranjeros. ¿Y cuanto tiempo tendrá que pasar para que los productos extranjeros sin competencia nacional, se vayan también por las nubes?, pero claro eso ya no importa, para entonces ya habremos pasado las elecciones del 2009.

¿Importar alimentos para ganar votos o como revancha contra el campo?, ¿o por ambas razones? ¿Hay a alguien en el actual gobierno que realmente le importe el destino del país a largo plazo, digamos 15 o 20 años?, ¿A alguien le preocupa que la crisis alimentaria mundial cada vez será peor y que en lugar de impulsar al campo para sacar provecho a ese futuro, decretan solo por el corto plazo y toman medidas que pueden destruirlo, por el pírrico objetivo de perpetuarse como gobierno?

Del tema energético mejor no digo nada más, porque en ese tema si seguimos por donde vamos, el atraso del país en 10 años será de 50 años con respecto a los países desarrollados.

Lo más injusto es que estamos tan cerca de la solución, que solo requerimos mayor voluntad política, dejar fuera los intereses de nuestros entes responsables de la energía y usar un poco más el cerebro.

En 10 años, máximo 15 años, podríamos ser completamente autosuficientes en el tema energético. Pero si este gobierno es capaz de matar a la gallina de los huevos de oro (el campo lo será al menos por los próximos 10 o 15 años), ¿que podemos esperar de un sector como el energético donde  esta todo por hacer?.

Un ejemplo a seguir es Brasil que se convirtió en la principal potencia en la producción de biocombustibles, entendió los nuevos tiempos que desde hace muchos años se atisbaban en el horizonte y no dudo en cambiar.

La que fue la Suiza de América cada vez esta más cerca de Bolivia que de volver a ser alguna vez parte integral del primer mundo… si viviéramos en Haití o Bolivia se podrían entender muchas cosas, pero en Uruguay con su gente y todo lo que tenemos es inadmisible seguir por el camino que vamos. Hay un dicho que dice: es preferible ser cabeza de ratón que cola de león, hoy seguimos empecinados en seguir siendo cola de león.

La conclusión es que todo indica que vamos a tener unos números bien lindos de inflación para el 2008 y quizás el 2009, pero les aseguro que serán terribles a partir del 2010, apuesto doble contra sencillo. Con respecto al tema energético lo único seguro es que una larga oscuridad asolara al país… lo digo sin cinismo…

Crisis alimentaria… ¿estamos frente a la tormenta perfecta…?

6/5/2008

Crisis alimentaria… ¿estamos frente a la tormenta perfecta…?

Esta más que claro que el costo de la energía es uno de los principales culpables del precio de los alimentos.

Al subir el precio del petróleo, se provoca una reacción en cadena que sube el precio de los combustibles, fertilizantes, pesticidas, insumos agrícolas en general, electricidad, transporte, repuestos de maquinaria agrícola, el empaque del alimento, el almacenaje, la refrigeración, la distribución al sector detallista y todos los demás insumos, servicios y productos que se requieren para que la comida llegue en buen estado a nuestra casa.

Estamos frente a una situación complicada y que va para peor, los expertos dicen que al menos esta situación seguirá hasta el 2015. En mi opinión no veo como van hacer para que se pueda contener de forma permanente esta situación para esa fecha.

Hay otros factores que se suman al costo de la energía y que nos empujan a la situación que vivimos y viviremos por muchos años más: el incremento constante de la población mundial, el crecimiento de la clase media en países como China e India que son los más impactantes, pero que no son los únicos países que hoy ya pueden consumir mucho más que hace 10 o 20 años.

El fuerte incremento del consumo de proteína animal de manera extraordinaria y permanente, que resulta de un cambio del hábito alimenticio de un importante porcentaje de la población mundial. Hoy la humanidad tiene como moda el consumo de proteína animal que tiene la peor eficiencia para su producción, (ejemplo: si comparamos ganado vacuno, contra el pescado, leche, huevo, pollo o cerdo).

Unos 700 millones de toneladas de granos son utilizadas para producir proteína animal, con el tiempo si queremos poder acceder a nuestra cuota de proteína animal que nuestro organismo requiere, esto granos deberán ser utilizados en su gran mayoría, para producir aquella proteína que tenga mayor eficiencia al momento de su producción.

Además no podemos olvidar los problemas relacionados al medio ambiente, la urgencia para la producción de combustibles alternos, los problemas climáticos que están afectando la producción mundial de alimentos, el pésimo uso y la sobreexplotación de la tierra (incrementando la desertificación y la pérdida de tierras agrícolas), el incremento de la urbanización que lleva a la pérdida de excelentes tierras agrícolas, la contaminación de la tierra y el agua, la imposibilidad de ampliar las fronteras agrícolas sin provocar un eminente e irreversible daño al medio ambiente.

Es imposible suponer que este problema podrá disminuir, al menos no antes de un plazo de entre 15 a 20 años y si somos pesimistas de 30 a 35 años. Un cambio permanente que permita que los precios se estabilicen, (lo que no significa que bajen, solo que ya no suban de forma constante), solo puede derivar de que sucedan dos cosas:

Que se invente una fuente de energía renovable, barata para el consumidor final y que tenga la capacidad de reutilizar la actual cadena de distribución de combustibles y que se mantenga la población mundial en los niveles actuales de forma permanente.

La primera seguro sucederá, pero no en el futuro cercano y tendrá un impacto global hasta pasado el 2020 y en el caso poco optimista hasta el 2030 o todavía más entrados en el siglo 21.

El segundo caso seguro no sucederá en este siglo y dudo que suceda en el siguiente.

Esto nos lleva a una situación clara y concreta, no hay solución mientras sigamos bajo el esquema actual de consumo, producción y reparto de alimentos. La situación actual es responsabilidad de todos, los hábitos de consumo nos alejan cada vez más de la posibilidad de que podamos garantizar que a mediados de la próxima década, nuestras familias contarán con los alimentos adecuados y suficientes.

En un futuro no muy lejano podemos entrar en la fase en donde ya no será solo un problema de dinero y de cuanto deberemos pagar por los alimentos, será un problema de abastecimiento.

Esta claro que a nivel mundial faltan estrategias de pronta implantación y se esta llegando poco a poco a la conclusión de que no hay medidas gubernamentales que puedan resolver esta situación de forma permanente.

Actualmente se están canalizando recursos de otros sectores de la economía para subsidiar el sector alimentos, el problema es que si se quiere implementar como una solución permanente, las consecuencias no tardarán en saltar a la luz y será peor el remedio que la enfermedad.

Los precios seguirán creciendo y llegará el día que también se vean afectados los bolsillos más robustos y eso es muy preocupante, porque derivará en una fuerte disminución de los recursos que la clase media podrá gastar en otro tipo de productos o servicios, generando mayor desempleo en varios sectores de la economía.

Hasta ahora no se han encontrando soluciones permanentes y los gobiernos solo están repartiendo unas pocas aspirinas para tratar un cáncer terminal.

Somos terriblemente ineficientes para alimentar a la población mundial, y esto resulta de que no se cuenta con una estrategia de carácter mundial que primero que todo, garantice un mínimo de calorías y nutrientes para todos los que vivimos en este maltratado mundo.

Algo que pocos mencionan o consideran un problema y menos un problema con un impacto importante: El increíble desperdicio de alimentos durante la cosecha (más del 25% de la cosecha), el almacenaje (más del 11% en algunos casos) y el consumo final (restaurantes, fábricas de procesamiento, mercados de alimentos, comedores industriales, hogares en general, comedores escolares, ferias barriales, supermercados, almacenes, verdulerías, etc., etc., etc., con pérdidas que dependiendo del país, puede llegar hasta un 40% del total de alimentos producidos.

Se prefiere tirar el sobrante aunque este en perfectas condiciones, antes de compartirlo con el que lo necesita. No importa el valor económico o la cantidad, hoy día somos una máquina de desperdiciar alimentos. Nuestro consumo actual no deriva de una necesidad biológica, comemos según nuestra cultura y de acuerdo a cuanta plata tenemos disponible.

Vivimos de una manera en donde la única solución real a este problema, implicaría vivir una utopía que es imposible intentar hacerla realidad, porque aunque pudiera llegar a resolver el problema mundial de la alimentación, va en contra del ser humano y su forma de vivir en sociedad, ya que siempre esta procurando mantenerse por encima de sus congéneres a como de lugar y acaparando recursos de manera desmedida. Esto no es una crítica, es una realidad y es la forma normal en que la mayoría nos comportamos.

Este es un grave problema, poco se hace para reducir las pérdidas y concentrar los sobrantes o remanentes que son generados por nuestra forma de vida, se desperdician en lugar de ser reciclados y utilizados mientras son viables para alimentar al ser humano.

En muchos países hay bancos de alimentos a donde llegan muchos productos que todavía tienen vida útil, estos productos están en perfectas condiciones y mantienen un nivel sanitario idéntico a los alimentos que encontramos en el súper, pero por políticas imposibles de entender son desechados en lugar de ser aprovechados para alimentar a personas de bajos recursos.

Frente a este problema Uruguay tiene varias ventajas comparativas, tierra todavía muy barata comparada a otros países similares, buena tierra a corta distancia de las principales ciudades, un antecedente histórico de autosuficiencia alimenticia (con sus altibajos esporádicos), una cultura agrícola ecológica difundida, y en funcionamiento, zonas con suficiente agua de buena calidad.

Contamos a diferencia de lo que sucede en muchos otros países, con suficiente espacio y con todo lo necesario para que con una inversión no muy alta, muchas familias puedan iniciar acciones para enfrentar la problemática que seguro viviremos más intensamente en el futuro cercano.

El autoabastecimiento de alimentos puede ser una solución individual a este problema, es una estrategia que se debe valorar con especial atención. La autogestión de las necesidades de alimentos de una familia es una decisión estratégica que tendrá una importancia inimaginable en un tiempo no muy lejano. La tormenta perfecta ya esta aquí, y un paraguas ya no es suficiente…

 

Un tema muy delicado… ¿El precio que esperamos pagar por nuestros alimentos permite un campo viable?

26/4/2008

¿El precio que esperamos pagar por nuestros alimentos permite un campo viable?.

Estamos frente a una gran encrucijada, esperamos comida barata no importando que tenga que hacer el gobierno y por otro lado si deja de ser rentable la producción de alimentos, derivaría en un desabasto total.

¿Porque podemos aceptar el precio de una Televisión de Plasma y no el precio del kilo de papa o de carne?, seguro la respuesta será que no comemos televisiones.

Lo irónico o triste de esta historia, es que una parte de la sociedad espera pagar un bajo porcentaje de sus ingresos en comida, con el objetivo de tener el máximo de margen para gastar en otro tipo de bienes y servicios y al mismo tiempo otra parte de la sociedad a duras penas come una comida al día.

¿Pero mientras tanto que es lo que realmente pasa con los agricultores y ganaderos?, al analizar por arriba los precios que pagamos por los alimentos, a primera vista todo indica que a los productores agrícolas y ganaderos les va muy bien.

Pero la realidad es otra, los productores, especialmente los pequeños y medianas sufren un fuerte incremento de todos los insumos necesarios para producir, así como al igual que al resto de la población, también cada día se incrementan sus gastos para mantener a sus familias.

El productor realmente no la tiene fácil, debe poner por adelantado la plata sobre la mesa para iniciar su proceso de producción, cada inicio de temporada tiene que hacer frente a fuertes y constantes incrementos cuando paga por sus semillas, gas oil, sueldos, electricidad, impuestos, contribución inmobiliaria, fertilizantes, pesticidas, los gastos de su familia, reparaciones de equipo y maquinaria, depreciación de su equipo agrícola, insumos para los sistemas de riego, equipo e insumos para la construcción y mantenimiento de invernaderos, mantenimiento de galpones y equipos en general, etc., etc., etc.,.

La peor parte es que nada garantiza que tenga una buena cosecha, hay casos en los que llega a perder todo el dinero invertido, como si hiciera una apuesta en el casino o a los caballos. Si el agricultor o ganadero promediara 5 años de trabajo, probablemente obtenga un saldo a favor que difícilmente justifique tanto trabajo, esfuerzo y el alto riesgo al que expone su capital.

Cuando ahondamos en nuestro análisis y vemos como están conformados los altos precios que pagamos por los alimentos, podremos conocer quienes son los que realmente se llevan la mayor parte del dinero que pagamos al comprar nuestros alimentos.

Si analizamos el precio de producción de un kilo de papa, con lo que paga el intermediario por ese kilo de papa, veremos que gran parte del precio pagado se ira en costos de producción.

Cuando luego vemos el precio final que pagamos los consumidores por ese mismo kilo de papa, es fácil descifrar quienes son los que realmente se llevan la mayor tajada del negocio sin mayores riesgos.

Los intermediarios y los vendedores de insumos son los que corren los menores riesgos, ya que tienen asegurado el mercado para sus mercancías y servicios, no importando si son nacionales o importados. Ellos no se tentaran el corazón en pensar en los productores nacionales si ven afectados sus intereses personales, si para mantener sus márgenes deben importar, lo harán en detrimento de la producción nacional.

En algunos casos los intermediarios se comportan como los dueños del mercado e imponen precios aunque esto implique tirar el excedente o exportarlo a costo o hasta con pérdidas, con el objetivo de mantener el precio alto a nivel local. Un claro ejemplo es el caso de los huevos.

Esto es común y moneda del diario y pocos dicen algo, por otro lado cada vez más gente señala al campo como el culpable de la suba de los precios y de que se afecta la economía familiar.

¿No estaremos partiendo de un paradigma equivocado de que tenemos algún derecho sobre la vida del hombre de campo?, ya que pareciera que no queremos entender (no digo que todo el mundo) que si un negocio deja de ser viable, simplemente se cierra, sea una fábrica o un tambo.

Nadie tiene la obligación de darnos de comer, solo si estamos dispuestos a pagar por un servicio o producto el precio que haga viable su producción, podemos aspirar a contar con él, sea el pago de la escuela de los hijos, la nafta, los libros del liceo, los remedios para la tos, el servicio de un cirujano estético, un fin de semana en Punta del Este o el imprescindible kilo de asado.

Es importante no olvidar que el trabajo en la tierra es duro, muy duro, solitario, alejado de la mayoría de las comodidades y servicios (especialmente los servicios de salud y del sistema educativo), demandante de trabajar sábados, domingos, feriados, con frío, calor, lluvia, como sea, con tal de que la cosecha y los animales salgan adelante.

Dependiente al extremo del clima, con un alto riesgo de perder hasta la camiseta, en algunos casos simplemente porque se atraso la última helada. Helada que en la ciudad significa en el peor de los casos un resfrío por no llevar un abrigo y al productor le puede implicar perder el 50 o 70% de su cosecha.

Si queremos alimentos baratos tenemos dos caminos o los producimos cada quien en nuestra azotea o terraza (situación poco probable) o trabajamos en disminuir el pasamanos que sufren los productos antes de llegar a nuestras casas.

Es muy importante que tratemos de acercarnos al hombre de campo y veamos que normalmente es dueño de un saber y una experiencia única, conocimiento de un valor incalculable y que en muchos casos también cuentan con una formación profesional que implicó el mismo esfuerzo que para otros ser doctor o ingeniero.

Si castigamos al productor, este dejara de producir y nos vamos a terminar comiendo las uñas o importando de países con precios bajos, pero con calidad y sanidad dudosa. Además aquí el punto que no queda claro, es de donde saldrá el dinero para comprar comida, ya que nuestra economía depende en gran medida del agro, lo que nos lleva a un círculo tortuoso.

Si el trabajo en el campo no logra una alta rentabilidad, difícilmente existirán nuevas generaciones de hombres y mujeres de campo. Solo si la rentabilidad logra justificar soportar una vida difícil y solitaria, podremos aspirar a seguir contando con alimentos suficientes, de calidad y a precios razonables.

Una situación curiosa es como el mercado justifica fácilmente que un doctor especialista o un comerciante gane miles de dólares al año sentado en un escritorio, mientras que por otro lado le resulta tan difícil aceptar que un agricultor se enriquezca, a pesar de su duro trabajo de sol a sol o de lluvia a lluvia.

Para el que dude del grado de dificultad de vivir en el campo, que se pase un par de semanas arando y sembrando, cosechando y cuidando animales y entenderá mejor que no es tarea nada fácil. Es una tarea que justifica que debamos pagar un extra para que siempre alguien este dispuesto a realizarla.

Si limitamos el abuso en la conformación de precios, privilegiando al productor y al consumidor, eliminando a los eslabones del medio o dejando a estos sectores una razonable ganancia que deberá derivar exclusivamente del manejo de altos volúmenes de venta, de servicios con valor agregado como la entrega a domicilio, la venta al sector restaurantero o al sector industrial y evitamos por todos los medios que sigan con la especulación, entonces todos ganamos y podemos asegurar nuestra independencia alimenticia.

También hay que seguir el ejemplo de los consumidores de Europa y USA y salir a la carretera para comprarle directo al productor. Así no solo se eliminan costos, se pueden adquirir productos más sanos y frescos, también veremos de que forma se están produciendo, lo que nos permitirá entender la diferencia entre un alimento que se ve lindo y uno que es realmente sano.

Nos puede servir como paseo dominical, a la vez que ahorramos plata, obtenemos mayor calidad, nuestros hijos entenderán porque debemos cuidar el medio ambiente, volveremos a ser parte de la tierra al menos por unas horas y entenderemos aún más su importancia, más allá del simple discurso de moda de que debemos cuidar la tierra.

Para quererla hay que vivirla y entenderla, el cemento y la vida loca es una barrera enorme que nos separa de la percepción que necesitamos tener. Las plantas y los animales no crecen solos, es difícil imaginar que le pasaría a la sociedad mundial si un día nos quedáramos sin la gente de campo. Compañeros de la ciudad, no podemos olvidar que el súper no se llena solo, eso es una realidad irrefutable, le pese a quien le pese.

 

Energía suficiente y barata, base para el desarrollo …

10/4/2008

La energía es fundamental para el desarrollo de una nación, sin energía un país no puede crecer. Además de suficiente, la energía debe tener un costo accesible, con el objetivo de apoyar a que se consolide la competitividad de las empresas.

La actual matriz energética dista mucho de atender las necesidades presentes y futuras del país y lo que es peor aún, no hay un plan coherente que nos lleve a resolver este urgente tema nacional.

No se toman medidas que sirvan para impulsar grandes proyectos que tengan origen público y privado, no hay preocupación alguna en agilizar la implementación de soluciones que resuelvan lo que ya se perfila como una crisis energética de dimensiones catastróficas.

Se habla mucho y se hace poco, los proyectos del gobierno son barriles sin fondo que han llevado a perder millones de dólares (dólares que hacen más falta en el tema de seguridad y en la infraestructura carcelaria).

Las áreas gubernamentales dedicadas al tema de la energía, a administrarla y producirla, son juez y parte en este gran problema. No quieren abandonar su posición de control absoluto, aunque esto implique volver a las épocas del racionamiento energético, los cortes planeados y la limitación del uso vehicular, como ya sufrimos hace muchos años atrás.

Todo esto como antesala del desplome productivo que sufriría el país, al paralizar a la industria y al agro por falta de un flujo continúo de combustibles y energía eléctrica.

Tenemos al lado un gran ejemplo (Brasil) de cómo hacer las cosas, pero nadie parece servirnos de ejemplo, aunque se trate de temas estratégicos y fundamentales para el país, donde no podemos admitir fallar, eso no importa y nuevamente queremos hacer las cosas a la uruguaya y así también es como nos va.

Se tiene también el ejemplo de Holanda, que a pesar de su tamaño y sin contar con la mejor ubicación geográfica y condición climática, produce tecnología de punta para la producción de Biodiesel y energías alternas.

Se ha dicho que en el país hay petróleo, luego se dice que no, que se esta analizando o que se esta buscando. Todo esto es solo un tímido y mediocre esfuerzo que solo significa gasto y cero resultado.

Apuesto doble contra sencillo que seguro hay petróleo en Uruguay, los primeros pasos que urgen dar son: hacer un esfuerzo serio en su búsqueda, principalmente en la costa atlántica y quitarse el trauma existencial de que somos chiquitos o que dios nos castigo y por eso no tenemos petróleo.

En la costa atlántica uruguaya, es casi un hecho que se puede encontrar suficiente petróleo para abastecer al país al menos por los próximos 50 años. Esto daría el tiempo suficiente para avanzar y lograr el cambio de la actual matriz, a una matriz energética sustentable.

Se encuentre o no petróleo, la solución al tema energético tiene un camino largo, el mundo en general esta trabajando en dejar de usar el petróleo, por esa razón es urgente legislar, financiar y apoyar fiscalmente el desarrollo de una industria nacional de generación de combustibles y energía eléctrica con base en la sustentabilidad.

Una gran limitante es que no se cuenta con suficiente personal técnico especializado para la implementación y el manejo de energías alternas, así como para desarrollar tecnologías y productos de origen nacional. Este es uno de los principales cuellos de botella, para hacer realidad un proyecto de un Uruguay energéticamente sustentable e independiente.

Aquí es donde se necesita de forma urgente crear una oferta educativa que prepare a los futuros técnicos en energías renovables, que apoye la investigación y motive a los jóvenes talentos uruguayos a encontrar el camino hacia estas oportunidades de futuro.

Si no hay técnicos que tengan los conocimientos adecuados, solo se pueden esperar dos escenarios: se seguirá dependiendo del petróleo hasta que se acabe el suministro del mismo o las oportunidades de negocio y la velocidad con que se implemente el urgente cambio que requiere el país, quedará irremediablemente sujeto a las decisiones y acciones de empresas extranjeras.

El gobierno ya no puede seguir siendo juez y parte, el país debe de dejar de ser rehén de los señores que hoy controlan las energías, que solo les preocupa su cómodo puesto en el sector público y sus intereses particulares de grupo.

La función del gobierno debe ser homologar, normalizar y controlar la generación de energía, como objetivo principal, además de competir en igualdad de condiciones con el sector privado.

El cambio tecnológico y de tendencias en el sector energético, esta llevando a repetir un escenario similar al del sector comunicaciones, ahora solo falta que el gobierno sepa hacerse a un lado y compartir el mercado con el sector privado.

Se requiere hacer el mismo proceso que con las comunicaciones, pero con mayor alcance e impulsando un plan más ambicioso que tenga como meta democratizar la producción de energía, permitiendo el reparto de riqueza entre grandes, medianos y pequeños productores de combustibles y electricidad de fuentes sustentables. Llevando de esta manera el máximo de beneficios al ciudadano en general y al sector productivo en particular.

Seguro van a surgir los detractores que dirán que nos vamos a quedar sin comida o que el precio de esta va a ser impagable por muchos. Ese es un problema real, pero que tiene solución, no fácil solución, pero si tiene solución si adicionamos algo de cerebro.

Hay que recordar que somos 3.5 millones, no somos 45 o 50 millones de habitantes, el país tiene suficiente espacio para producir comida para todos, compartiendo el espacio con los biocombustibles.

Quizás exportemos menos que hoy día, pero esto se puede compensar con los dólares que hoy usamos para comprar petróleo y que se van a bolsillos extranjeros: Con el cambio a energías renovables derivadas del agro, estos mismos dólares se irán a la bolsa de los productores agrícolas nacionales que abastezcan de insumos al nuevo sector energético.

Hay alternativas de cultivos que se pueden realizar en tierras marginales que hoy no sirven para nada, como el caso de la Jatropha Curcas, que produce casi el doble de aceite que la mayoría de los cultivos tradicionales (maíz, Soja, Girasol, Canola, etc.), llega sin problemas a los 1800 litros por hectárea, se planta una sola vez y dura al menos 25 años produciendo.

Solo se requiere trabajar en la adaptación de esta planta a las condiciones del clima uruguayo, en Argentina llevan tiempo trabajando en esta adaptación y hay plantas que han soportado fríos de hasta -2C sin mayores problemas.

El problema mayor que podemos enfrentar como sociedad, es el quedarnos sin suficiente energía o a un costo inalcanzable, si no hay energía barata o suficiente, tampoco se tendrán los medios para producir comida, conservarla, transportarla y regresaremos a la edad de piedra. Si la gran preocupación es garantizar la comida para todos, el tema del combustible es vital para poder hacerlo.

Hoy día el uruguayo que vive en el interior del país, ya esta pagando un sobreprecio por el traslado del alimento hasta su alcance. Son ciudadanos que se ven afectados por el precio actual del combustible y la energía, esa es una de las tantas razones fundamentales por lo que necesitamos procurarnos energía barata y no contaminante. Con esto podremos reducir la incidencia del precio de los combustibles en los precios finales de nuestra alimentación (producción, conservación, traslado y comercialización).

El tema de la energía nuclear es demasiado polémico y hay otras opciones que aunque son menos eficientes y baratas, están acompañadas de menos tabúes y peligros probables, las alternativas no nucleares son un camino para empezar a cambiar de rumbo y el tiempo nos llevara al aprovechamiento de otras tecnologías que a futuro llegarán.

Indudablemente la meta principal es encontrar el camino más viable para cambiar la matriz energética del país, con suficiente tiempo para evitar llegar al fondo del abismo.

 

ENCE, El difícil equilibrio entre el desarrollo y la sustentabilidad, la fina raya que separa el crecimiento económico de la vida misma…

3/4/2008

Sigue la polémica, ahora es ENCE, situación complicada la de crecer sin afectar a nada o a nadie. La comunidad de Conchillas esta en un proceso ciudadano de aceptar la radicación de una fuerte inversión en la zona, inversión que seguramente cambiará la vida de muchos uruguayos.

Es un tema delicado, como el caso del huevo y la gallina, ¿quien apareció primero?, ahora es: si no se invierte, no hay trabajo y si no hay trabajo, no se puede sobrevivir, pero si el inversor provoca un desastre ecológico, de nada servirán los trabajos, ya que la gente se enfermará gravemente por la supuesta contaminación.

Lo extraño de todo este drama pasional que despertaron las papeleras, es que pareciera que en Uruguay o no existen industrias o el 100% de las empresas radicadas en el país, son amigables con el medio ambiente.

Nada de lo anterior es cierto, solo hace falta observar a nuestro alrededor, para ver que hoy día en Uruguay operan muchas empresas de todos los tamaños, que están contaminando el medio ambiente y poco o nada se hace o se dice al respecto.

¿Entonces si no hay tanto problema que otros contaminen, que hace tan grave la situación de las dichosas papeleras?

La importancia de frenar que las papeleras sigan entrando al Uruguay deriva de algo realmente oscuro, que poco tiene que ver con la preocupación por la salud de las personas y el cuidado del medio ambiente. Aunque seguramente muchos de los que se manifiestan en su contra están guiados por el sano deseo de evitar que se afecte a personas y medio ambiente.

El problema real parece ser que Uruguay va camino a convertirse en una potencia regional en el sector de la producción de pasta de celulosa y de otros derivados de la madera, además de que contará con muchas de las plantas más modernas de la zona y del mundo, lo que no hace muy felices a ciertos grupos con gran poder económico y político, cercanos al sector.

Estos grupos que detrás de bambalinas mueven los hilos contra las papeleras, financian el bloqueo de los puentes y trabajan en un objetivo más perverso del que aparentan: Su misión es desalentar que las inversiones se radiquen de nuestro lado de la frontera.

Una realidad es que la mayoría de los ciudadanos somos rehenes de nuestra propia ignorancia en el tema, el cual es muy especializado y técnico. Pocas personas tienen el conocimiento necesario para hacer una profunda evaluación, por esa razón es muy difícil tomar una posición por razonamiento propio.

Lo más preocupante de esta situación es que puede llevar a que la posición con mejor propaganda sea la más apoyada y beneficiada, entonces los ciudadanos comunes corremos el riesgo de aceptar o rechazar emocionalmente una inversión, sin elementos técnicos y pruebas contundentes, que hayan sido analizadas por nosotros mismos.

Estamos parados en la fina raya que separa la realidad, de la incoherencia colectiva, por eso es muy importante tener mucho cuidado de no caer en la mala publicidad o en la muy optimista propaganda de las papeleras.

Si vemos este asunto más fríamente, tiene fácil solución, se puede crear una comisión multidisciplinaria formada por las autoridades competentes, un grupo de expertos de nuestra universidad y consultores independientes especializados, para que realicen una amplia evaluación de la tecnología que utilizara ENCE.

Si debo elegir entre adivinar de forma personal, aceptar lo que alegan un grupo de piqueteros subsidiados por algún poder oculto, y lo que dice un grupo multidisciplinario coordinado por el área académica de mi país, creo que queda de más decir a quien le voy a creer.

Si lo analizado demuestra que las tecnologías a usar, cumplen con los estrictos niveles de aceptación de contaminantes de la Unión Europea y de nuestras autoridades, se podrá considerar que el daño no será irreversible y será viable aceptar que posiblemente esta empresa contamine menos que muchas curtiembres, frigoríficos o antiguas industrias, que quizás a muchos nos toca soportar a unas pocas cuadras de nuestras propias casas.

Es importante considerar que para muchas industrias hoy día es imposible llegar a la cero contaminación, pero si las emisiones están dentro de lo razonable, solo quedará decidir que es peor, ser el huevo, la gallina o que el último antes de irse no olvide apagar la luz en Conchillas.