¿El capital es importante para el paìs?…
30/7/2009
¿Cómo se logra que un país camine?, con plata, estrategìa de paìs, un gobierno capaz de gestionar los planes de desarrollo y mucho trabajo. ¿La plata de donde sale?, la que realmente vale, viene del exterior: exportaciones, turismo, remesas, inversión extranjera directa y préstamos de organismos internacionales o de países que nos pueden prestar, (aunque los intereses sean peor que los del FMI multiplicados por tres, ¿cuanto tendrá que pagar Argentina por los préstamos de Chávez?).
El dinero no es un bien ilimitado, no funciona poner a la imprenta a trabajar, el dinero debe de llegar del exterior de alguna manera, solo así se puede contar con los fondos para que se mueva la economía interna y para adquirir del exterior todos los productos y servicios que son básicos para el país y la sociedad en general.
Si no tenemos suficientes fondos disponibles, es imposible comprar: petróleo y derivados, medicamentos, tecnología, equipos médicos, maquinaria, autos, camiones, motos, repuestos, libros, equipos de laboratorio, materiales para la industria e insumos para sectores tan diversos, como son el agro, la industria textil o el mismo gobierno.
No se puede vivir en el siglo 21 sin dinero para adquirir lo que necesitamos del exterior. Es imposible mantener un camino de progreso y de avance, si perdemos el acceso a los bienes y servicios que son base fundamental para la modernización constante del país.
Por eso es importante exportar al máximo y la inversión extranjera directa, no se trata de doblarse frente a los poderosos capitalistas del mundo, se trata simplemente de hacer viable al país. Es la única forma de que la población tenga un mínimo de calidad de vida, de obtener las tecnologías requeridas para impulsar la competitividad del país, que las oportunidades de nuestros jóvenes sean comparables a las que tienen jóvenes de otras latitudes y de garantizar una atención medica que aproveche los descubrimientos que se hacen a nivel mundial.
Cuando se dice que estamos insertos en el mundo globalizado y se trata de transmitir a la población la importancia de participar activamente en esta gran sociedad global, no es con el objetivo de convencer a nadie de que debemos volvernos colonia de alguna potencia capitalista, la realidad es que no hay otra manera de sobrevivir, de lo contrario corremos el riesgo de regresar poco a poco a la edad de piedra.
Hasta algunos de los países más cerrados al mundo exterior, han entendido que necesitan del comercio internacional, del turismo y de la inversión para sobrevivir. Saben que es el ùnico camino viable para ofrecer a sus ciudadanos mejores niveles de vida. Por eso se vuelve un grave problema para la economìa, cuando un país deja que las ideologías políticas, se vuelvan la principal barrera para el avance de los cambios económicos, que son básicos para lograr unas cuentas nacionales sanas y positivas.
Se pierde demasiado tiempo en ver si alguien se beneficia más que otros, cuando los puntos de vital atención, son aquellos que permiten lograr que la mayoría se beneficie y los que debe impulsar de forma constante el gobierno, para que no falten los medios para atender a los grupos más vulnerables. No es muy inteligente preferir estar todos mal, en lugar de agotar todas las opciones legales, comerciales y estratégicas, para abrir puertas de oportunidad que beneficien cada vez a un mayor número de personas.
Quizás nunca se logre que todos vivan de la misma manera, pero si es posible de que todos vivamos con un mínimo de confort. Hay que aprender a vivir sin preocuparse cuanto tiene el vecino y a disfrutar lo que uno tiene. También hay que entender que el camino para mejorar, es capacitarse de forma permanente, trabajar más y mejor, ya que no hay otra manera sustentable de crecer económicamente a nivel personal.
La única ideología valida, debería ser la de que todos tengamos igualdad de oportunidades y que se legisle para lograr más y mejores trabajos. La política siempre sale sobrando, solo las iniciativas adecuadas generan las oportunidades. La política típicamente divide, lo que significa un grave problema ahora que más que nunca, se necesita un gran acuerdo nacional para impulsar el crecimiento del país.
Si decimos no a la inversión extranjera, si no impulsamos el comercio exterior con todas nuestras fuerzas y si perdemos el foco para lograr un turismo extranjero que venga todo el año a gastar más, corremos el gran peligro de vernos obligados a pedir prestado o dejar de avanzar como país y como sociedad. Si no llegan al país más recursos de los que gastamos en nuestras compras al exterior, un día no tendremos luz, nafta o medicamentos para nuestros hijos.
El problema no es el dinero, o que algunos tengan más que otros, el único problema real, es que no tengamos oportunidades de trabajo para obtener nuestros ingresos de forma honesta.
Un estado fallido es Haití. En el pasado los políticos haitianos se equivocaron, probablemente pensaban que se podía vivir del aire y que la plata se daba en los árboles. Hoy vemos un país que no tiene ningún recurso natural estratégico, no hay industria exportadora, no existe infraestructura hotelera, no hay agricultura o ganadería, a nadie le interesa Haití para invertir y tampoco tiene productos que ofrecer a la comunidad internacional. Por eso hoy el país entero esta a expensas de la limosna internacional.
Claro que si Haití tuviera recursos naturales estratégicos, hoy se podría llamar Venezuela, Nigeria, Irán, Cuba, Rusia o como quisieran, pero sin ellos, no hay futuro posible. Finalmente la plata tiene que salir de algún lado, de lo contrario un país puede estar en agrios problemas.
La lección es que a la larga o a la corta, sin capital no puede haber agricultura, ganadería, forestación, industria, energía suficiente, salud, vivienda, modernidad, comida suficiente, etc. Mientras en Haití se mueren de hambre, el mundo sigue para adelante sin ellos, es injusto e inhumano, pero es tan crudo, como real.
Hay que tener respeto por el dueño del dinero, al que no hay que respetar es al usurero o al que explota a su personal, al que no reconoce el trabajo de su fuerza laboral o al que no invierte en la capacitación de sus trabajadores. Es importante entender que estos problemas son independientes del capital, estos son problemas de personas, con nombre y apellido, donde el dinero en si mismo tiene poco que ver.
También hay que tener miedo de los políticos que dicen que no necesitamos del capital, que podemos vivir sin que entre al país dinero fresco cada nuevo año, que los riquillos son todos malos, que mañana llenamos el país de cooperativas y así todos tendremos trabajo digno (vean como le fue a Rusia con esta historia) y que el país no necesita a los empresarios, tampoco a su creatividad, menos a su capacidad de gestión, sus contactos o su plata. Cuidado con estas historias de terror, sobran ejemplos de suicidios de este tipo.
Hay que tener miedo de las personas que suponen y que están convencidas que en el país hay suficiente dinero para vivir todos muy bien. Si mañana se repartiera la plata de todos, en partes iguales para cada persona que habita el país, ¿Cuánto creen que le toca a cada uno?, lo peor de la historia, ¿Cuánto creen que podrían vivir con él?, les puedo asegurar que el país no aguanta más de un año sin recibir dinero fresco de algún lado.
No hay forma de sobrevivir como sociedad por mucho tiempo sin generar más plata de la que hoy circula en el país, incluyendo la que esta escondida en alguna caja fuerte, de zapatos o frasco de mermelada. Dependemos demasiado de la importación de productos que son básicos para nuestra vida y que no todos los podemos comprar en China, Irán, Brasil, Cuba, Bolivia o Venezuela.
Para algunos puede llegar a sonar emotivo escuchar el discurso de algunos personajes cuando presumen no estar alineados a las grandes potencias capitalistas, pero la realidad es que están mucho más alineados y dependientes de los países capitalistas, de lo que nosotros mismos estamos. No podemos seguir comprando historias que el que las cuenta, es el último en cumplirlas.
Hay que hacer del Uruguay un país creíble, con futuro, un lugar donde invertir y gastar, un país con trabajo y oportunidades para todos. Solo así algún día el hambre quedará atrás, de otra manera será imposible lograrlo. Sin recursos naturales estratégicos, el dinero nunca caerá del cielo, siempre tendremos que trabajar para obtenerlo, y el que no quiera trabajar, que no se queje si no le tocan tantas comodidades como quisiera