Archivo para el 5/2009

La Delincuencia sigue creciendo… y aunque Frentilandia esta asediada por el crimen, la autoridad parece seguir sin entender nada.

24/5/2009

 

La delincuencia no perdona nada, ya es lo mismo robar alambrados, vacas, gallinas, tractores, motos y bicicletas de un campo o una chacra, meterse a casas vacías de playa para robarse los baños, puertas o ventanas, que asaltar farmacias, almacenes, panaderías, fábricas, taxis o el ómnibus que va al centro. La delincuancia sigue sin freno y no hay acciones concretas contra la comercialización de bienes robados.

 

Estamos frente a un problema que supera las peores expectativas del más pesimista, y lo que sigue sin entenderse, es la falta de acción de las autoridades para resolver una situación crítica, que por desgracia ya llegó a orillar a que algunos ciudadanos, tuvieran que recurrir a actos de defensa propia, como única alternativa para evitar ser víctimas de una delincuencia, que cada día es más arrolladora y brutal.

 

Desgasta y preocupa ver como la situación sigue empeorando y las autoridades no hacen suficiente para atender y resolver este grave problema. Cada día que pasa, seguimos perdiendo el sentido de buscar mejorar nuestras vidas, ¿de que sirve hacer el esfuerzo de ahorrar o solicitar un crédito para comprar un auto estéreo,  una televisión o una radio nueva para la casa, si en cualquier momento nos la van a robar?,

 

¿Que caso tiene hacer el esfuerzo para comprar una casita en la playa o mantener en buenas condiciones la que heredamos del abuelo o del tío, si en cualquier momento que vayamos a pasar el fin de semana, la vamos a encontrar destrozada, sin puertas y ventanas?.

 

¿Para que hacer el esfuerzo de ahorrar con sacrificio peso sobre peso, pedir prestado y endeudarse por años para comprar los electrodomésticos de la casa, para llegar un día del trabajo y recibir la desagradable sorpresa que nos vaciaron la casa?.

 

La base de este problema es fácil de detectar y atacar, por un lado tenemos los compradores de bienes robados y por otro los padres de los delincuentes menores de edad.

 

Los que roban son parte fundamental de esta crisis de inseguridad, pero los principales beneficiarios de los robos, son lo que compran y revenden robado, ellos son los que sacan la mayor tajada de cada robo realizado. Al día de hoy, el gobierno sigue siendo ineficiente en la implementación de acciones puntuales, que logren evitar la libre comercialización de bienes robados

 

Detrás de muchos de los menores infractores, existen padres que promueven de forma activa, que sus hijos salgan a robar para su propio beneficio. Es evidente que estos padres saben que sus hijos roban y no hacen nada, porque ellos también se benefician de forma directa de lo robado. Son padres que saben que sus hijos están protegidos por las leyes y que pueden seguir robando una y otra vez, sin pagar con cárcel por ello.

 

Estamos en el siglo XXI, pero las leyes siguen apuntando hacia el pasado y no sirven para enfrentar la realidad que hoy vive nuestra sociedad. No hay comparación entre el comportamiento de los delincuentes juveniles y adultos de hace 40 o 50 años y los delincuentes actuales. Hoy día la edad del delincuente ya dejo de ser un factor determinante para medir su capacidad destructiva.

 

Si el poder legislativo y judicial, trabaja hombro con hombro en evolucionar las leyes, reconociendo y castigando como cómplices de un delincuente, a cualquier persona que compre bienes robados, metiendo a la cárcel tanto al ladrón, como al que comercializa o compra robado, seguro tendremos una delincuencia a la baja.

 

Pretender que el 100% de los padres son ajenos a la forma de actuar de sus hijos infractores, es ridículo. Los padres de los delincuentes juveniles reincidentes, deben ser acusados por ley, como cómplices de sus hijos,

 

Aquellos padres que no colaboren con la ley, que no soliciten apoyo de las autoridades para evitar que sus hijos sigan por el camino del delito, o que hagan uso de bienes robados y de bienes adquiridos con dinero robado, promuevan los robos, escondan las actividades delictuosas de sus hijos o simplemente pretendan desentenderse de la actividad criminal de sus hijos, deberán ser penalizados por una ley más estricta.

 

Si no se obliga por ley a que los padres se responsabilicen y participen de forma activa en la educación y en el control de sus hijos menores de edad, nunca se resolverá la parte más grave del problema de inseguridad que actualmente vivimos.

 

El día que por ley, los padres de hijos infractores reincidentes, pierdan cualquier apoyo por parte del gobierno, además de ser juzgados como cómplices de sus hijos, es seguro que muchos jóvenes recibirán mayor atención de sus padres.

 

Es una real estupidez que se quiera castigar a un padre por darle a su hijo una cachetada correctiva (hablamos de algo razonable y sin excesos), pero no se hace nada con los padres que se benefician al usar la ropa o ver la televisión que acaba de robar su hijo.

 

Los derechos humanos de los menores de edad, son fundamentales, pero no tiene sentido que estén por encima del resto de los ciudadanos y muy especialmente si hablamos de menores infractores reincidentes.

 

 ¿Cuántas veces tiene que robar un menor o cuantas veces un menor debe apuntar con una pistola a un almacenero, para que la ley lo considere como un adulto?, ¿Cuántas personas debe matar o herir un menor, para ser enjuiciado como adulto?.

 

¿Realmente estamos frente a un menor de edad y debemos actuar en consecuencia, cuando este menor es capaz de apuntar a personas con un arma cargada y de disparar a matar para cometer un robo?.

 

Los marginados sociales que hoy se dedican al robo, solo roban para comprar droga, ropa, comprarse una moto o salir a bailar, y lo hacen porque es fácil, porque el castigo no existe. No roban por pobres o por hambre, roban porque la sociedad no es capaz de integrarlos a una vida honesta, empezando por sus padres y siguiendo por la falta de planes del gobierno.

 

<p c

 

 

 

 

La inseguridad que vivimos en Frentilandia.

11/5/2009

 

Cuando se comenta sobre la delincuencia y como el crimen esta en constante aumento, poco se habla sobre la total ausencia de inteligencia que es exhibida, en muchas de las decisiones que se toman en lo que respecta a mantener el orden y la seguridad pública. 

 

Es increíble la falta de capacidad para entender como funciona actualmente el crimen, se sigue insistiendo en tratar un problema que evoluciona constantemente, de la misma forma que se enfrentaba hace 30 o 40 años. 

 

El alto índice delictivo es terrible, la efectividad de las medidas policiales es para llorar, la forma en que se quiere resolver este problema, solo refleja la incompetencia gubernamental y una imposibilidad de enfrentar y resolver el problema. 

 

El problema es claro, hoy es muy rentable robar, además de que los delincuentes cuentan con un fuerte incentivo: muy baja probabilidad de que un criminal deba pagar una fuerte sanción por su delito. 

 

La falta de acción de la autoridad, facilita que el delincuente tenga acceso sin mayores problemas a comercializar los bienes robados, ¿Por qué el gobierno no esta atacando la cadena de comercialización de bienes robados?, es una pregunta para la que no tengo respuesta, pero si así lo estuviera haciendo, seguramente el crimen estaría en retroceso, en lugar de estar creciendo de forma incontrolable. 

 

Un ejemplo del grave problema que vivimos: 

 

¿Dónde están las autoridades (¿in?) competentes, responsables de evitar que la frontera sea un colador, por donde actualmente pasan vehículos y metales robados para ser comercializados en el exterior?, como por ejemplo las camionetas 4×4 que se roban en el país y luego son revendidas en Paraguay. 

 

Para que un vehìculo sea robado en Uruguay y vendido en Paraguay, solo puede suceder -por simple lógica-, por la total incompetencia de la autoridad o porque personas que son parte de la autoridad, están coludidas con la delincuencia o por ambas. 

 

¿Qué esta haciendo la autoridad para resolver este problema?, ¿Cuántos autos han sido recuperados en la frontera?, ¿Cuántos cargamentos de cobre han sido detenidos antes de salir de nuestras fronteras?, ¿a cuantos exportadores de cobre se les ha exigido que justifiquen de donde salio el metal que se esta embarcando para su exportación?. 

 

¿Las autoridades aduanales están debidamente capacitadas para diferenciar una onza de plata, que vale apenas 14 dólares, de una moneda antigua que puede valer miles de dólares?, ¿pueden realmente identificar sustancias prohibidas o peligrosas?, ¿pueden reconocer el oro real, de piezas doradas?, ¿un collar de perlas, de uno de fantasía?, seguro no. 

 

¿Qué pasa con los puntos de control que deberían existir en el trayecto que se debe recorrer antes de abandonar el país?, ¿donde esta el control gubernamental?, ¿Dónde están los puestos de control permanentes en las carreteras, en los caminos vecinales y en las rutas secundarias que unen rutas principales?. 

 

¿Dónde esta la presencia policial sorpresiva, revisando autos, camionetas, camiones, ómnibus ínter departamentales, con el objetivo de evitar el tràfico de autos y bienes robados?. 

 

Otro ejemplo es el robo de auto partes o de autos para desarmar, este grave problema existe porque hay mercado a quien vender las partes, sea a nivel nacional o en el extranjero.  

 

Para que las piezas robadas lleguen a su mercado de destino, deben quedar expuestas al control gubernamental en varias ocasiones, al transitar por calles, avenidas, carreteras, caminos vecinales, puertos, fronteras, aeropuerto, ferias de barrio, ferias tradicionales, negocios de auto partes usadas de dudosa reputación, etc. 

 

Tampoco hay forma que un auto robado suba a un barco o cruce la frontera, sin que primero atreviese parte de la ciudad o rutas nacionales que deben estar controladas por la autoridad, ¿donde esta la autoridad controlando que un auto robado no salga por el puerto?, ¿Dónde están los controles evitando que los autos robados puedan salir por carretera hacia Brasil?.

 

Una autoridad ineficaz es lo único que puede justificar la libre circulación de productos robados por todo el país, sin control y sin castigo. Solo la falta de voluntad política puede justificar que no se estén implementando medidas efectivas para evitar que salgan autos robados del país o que una persona pueda comprar alambrado, cable de cobre, una herramienta o un auto estéreo que sean robados. 

 

Hay que cambiar como se concibe a la delincuencia actual, no se roba para comer, se roba para drogarse, para lograr obtener ciertos bienes y servicios, porque es fácil y no pasa nada. Porque lo que se roba, se transforma en plata muy fácilmente. 

 

También hay que considerar el alto grado de complicidad del que compra robado, con el que comete físicamente el robo. Todos los participantes de esta cadena criminal, son igual de culpables, sea el que roba personalmente un auto estéreo, como el que lo compra para revender o el que lo comprar para instalarlo en su auto.  

 

Las soluciones son claras e implican un nuevo paradigma para enfrentar el problema nacional de la delincuencia y los robos de bienes muebles. Ya no podemos seguir dándonos el lujo de seguir aceptado esta situación que està fuera de control. 

 

El esfuerzo policial se debe dividir en varias acciones urgentes: 

 

La delincuencia no esta conformada solamente por quien roba a un ciudadano, cualquier estrategia debe  considerar a los eslabones que son más fáciles de identificar y atacar. 

 

Mediante una legislación adecuada, que debe estar acompañada de acciones concretas de la autoridad policial y judicial, se puede sin lugar a dudas evitar el tráfico y la comercialización de los bienes robados.  

 

Se debe trabajar en labores de inteligencia, con el objetivo de identificar quienes son los principales actores intelectuales de la comercialización de bienes robados. A pesar de que seguramente se ocultan tras una fachada de legalidad, en un país con una población tan reducida, es imposible que puedan seguir en la oscuridad por mucho tiempo. 

 

Es urgente actuar contra los intermediarios que trafican con los bienes robados, ellos son los que obtienen los mayores beneficios por los robos y se dan el lujo de sentirse miembros honestos de la sociedad, sin que nadie los señale y castigue. 

 

¿Para que robar un alambrado rural, cable telefónico o de luz, si no hay forma de venderlo?, ese es el punto clave, ¿Por qué el gobierno es tan tibio para tomar las decisiones adecuadas?, ¿es tan difícil detener el comercio de bienes robados?. 

 

Si se elimina la rentabilidad del negocio del robo de bienes muebles, si se logra evitar al máximo el comercio abierto de productos robados, los cuales se mezclan con los productos legales mientras la autoridad finge ignorancia y voltea a ver hacia otro lado, es indudable que se logrará eliminar el principal incentivo para seguir robando.  

 

Un ladrón puede robar para uso personal una, dos o hasta tres TV, ¿pero tiene sentido que robe 10 o 15?, es evidente que no.  

 

Estoy seguro que no es difícil resolver el problema del robo de bienes, estamos sufriendo un claro problema de total incompetencia y falta de voluntad política para atender y resolver esta situación. 

 

¿Cuántos revendedores de metales tienen acceso a exportar cobre?, ¿1, 5, 10 o quizás 20?, ¿nuestros legisladores no tienen la suficiente imaginación para legislar y controlar a estos señores? Quizás los delincuentes sean parte de una sola empresa o de dos, pero una mejor legislación controlarà el funcionamiento de este tipo de negocios y terminarà con el robo de cobre. 

 

Un segundo frente que se debe controlar y que es también de fundamental importancia, es la necesidad urgente de penalizar de forma firme y sin excepciones, a todos los ciudadanos, que dejando de lado los escrúpulos, no dudan  en comprar bienes de dudosa procedencia, por el solo hecho de ahorrarse unos pesos o para revenderlos.  

 

La compra-venta de metales, como cobre, acero, hierro, bronce, etc. carece del mínimo control, todo se vale, cualquier muchacho roba un alambrado rural o un cable telefónico y un rato después tiene plata en el bolsillo. Al comprador de estos metales robados, deben de darle de 15 a 20 años en la cárcel y les aseguro que el robo se reduce a mínimos históricos. 

 

¿Cuántas personas en Uruguay están dispuestas a tirar alambre de acero, cable de cobre u otro tipo de sobrantes de metales?, seguro que muy pocos. Todos sabemos que son productos que no tienen fecha de caducidad, tiene un alto valor y que se puede necesitar nuevamente en el futuro cercano. Si estamos de acuerdo en esto, ¿entonces de donde sale tanto cobre, alambre de acero, tejidos de alambre y pedazos de cobre y bronce?, solo hay un lugar: de la casa, del negocio o del campo de victimas de robos.  

 

A nivel empresarial, nadie en su sano juicio tira algo que tiene valor y que de forma recurrente le sobra como resultado de su trabajo. Se acumula y se vende todo junto, entonces si es un sobrante que resulta de una operación industrial o de construcción, se puede solicitar la factura original de la compra del material de donde deriva el sobrante. 

 

Entonces es posible de una manera fácil, saber si el metal es legal o robado, antes de ser adquirido por un comprador de metales. Esto lleva a una conclusión de que si hoy se roban miles de kilómetros de alambrado rural, cable telefónico, cable de luz y pedazos de metal, es simplemente por negligencia de la autoridad y su incapacidad para controlar el comercio de metal a nivel nacional. 

 

Robo de Autos y Autopartes: 

 

El mercado de auto partes robadas puede desaparecer o reducirse a su mìnima expresiòn, solo se requiere implementar sistemas especiales que ya son utilizados en otros países, los cuales permiten marcar con un número de serie, todas las piezas de los autos que son más robadas, como por ejemplo los espejos, parabrisas, vidrios, partes del motor, ruedas completas, faros, parachoques, etc. 

 

Esto permite que una autoridad que tenga la voluntad de realizar un buen trabajo de investigación, pueda dar seguimiento en el mercado negro a piezas que están marcadas e identificadas como pertenecientes a un auto específico. Este sistema reduce el robo de partes y de autos, por el solo hecho que es difícil encontrar clientes para piezas y autos marcados de forma imposible de modificar. 

 

Es necesario que la autoridad realice redadas en los lugares que son más que conocidos por todos y que es en donde se vende de forma reiterada la mayoría de las piezas robadas. También es importante que los ciudadanos que se dicen honestos, no compren piezas automotrices o productos de cualquier tipo, que puedan tener una dudosa procedencia. 

 

Enfocando el esfuerzo en terminar con los eslabones más débiles y fáciles de identificar de la delincuencia, así como en penalizar a los ciudadanos deshonestos que compran objetos robados, se lograría controlar y reducir de forma importante el robo de bienes muebles. 

 

Incorporar controles administrativos a la compra venta de metales, objetos usados, auto partes, etc. obligando a la presentación de la factura original del bien a vender y registrando el documento de identidad de la persona que esta vendiendo, así como un comprobante de domicilio que este vigente. 

 

Se puede ir más lejos y exigir que todos los compradores-vendedores de productos usados, tengan la obligación legal de verificar vía Internet, en una base de datos nacional, si el bien mueble que le estàn ofreciendo, es un bien limpio que se puede comprar sin problemas legales o esta reportado como robado.  

 

Esta base de datos se puede ampliar e incluir auto partes robadas y todo tipo de bienes muebles. Se puede legislar para que todos los productos que son fácilmente transables, bicicletas, motos, auto partes, electrónicos, eléctricos, etc. sean marcados en varias partes, sin excepción, desde antes de que sean comprados por el ciudadano.  

 

El número de serie debe ser más completo y ubicarse en varias partes del bien, debe incluir marca, modelo, color, equipamiento, lote de venta, etc., de forma de que sea imposible vender el bien, aunque sea fraccionado.  

 

Hay otras medidas importantes que implementar, con el objetivo de contar con una fuerza policial más efectiva y con el objetivo de prevenir que las personas y comercios sean victimas del crimen.   

 

El objetivo es evitar que los delincuentes se pasen a robar de un barrio a otro, buscando escapar de las acciones fijas que puedan establecer en cada seccional. La idea es que el delincuente no se sienta tranquilo en ningún lugar de la ciudad y que sepa que puede cruzarse con un operativo sorpresa en cualquier lugar y momento. 

 

Cualquier medida que sirva para disminuir el robo de bienes muebles y su ràpida comercializaciòn, siempre se podràn implementar  respetando los derechos individuales de los ciudadanos, incluyendo los derechos de los delincuentes, aunque ellos no hayan respetado el derecho a la vida de sus victimas, quienes siguen muriendo recurrentemente en sus manos. 

 

Seguro hay muchas otras ideas que pueden ayudar a mejorar el desempeño de las autoridades, pero algo que es imposible de ignorar, es que si la autoridad policial no es reestructurada de forma urgente y no se cambia la forma de atacar el problema de la inseguridad, vamos con rumbo seguro al punto sin retorno. 

 

El gobierno debe dejar de adoptar una posición de victima, en especial los jerarcas responsables del control de las fronteras y de la seguridad pública y dejar el espacio libre para otras personas que realmente entiendan el problema que estamos enfrentando y que si no se contiene a tiempo, jamás podremos regresar a la normalidad en temas de seguridad pública. 

 

Para el gobierno, no hay duda que vivimos en Frentilandia, un país de fantasía,  donde nunca pasa nada.

Frentilandia, la negación de la realidad que vivimos día a día …

4/5/2009

 

Había una vez un gobernante de buen corazón, respetado más por los extraños que por los propios, quien estaba rodeado de personas muy incompetentes, las cuales no solo no le ayudaban en nada a gobernar, sino que afligían constantemente al pueblo de Frentilandia, con sus malas decisiones y su poca capacidad para gobernar…

 

Como cuento de reyes y princesas, podemos iniciar la caricatura de la realidad que hoy vivimos en el país y que el gobierno no esta dispuesto aceptar. Un gobierno negado a ver que vamos rumbo a un profundo precipicio, del cual no saldremos fácilmente, si la política económica y fiscal continúa por el camino actual.

 

Es innegable que la crisis encontró a las autoridades económicas del país parados sobre un polvorín de manufactura propia, el cual esta a punto de reventar. La situación mundial impacta de forma directa en nuestra economía, lo que fue agravado y maximizado por la soberbia del gobierno.

 

La poca humildad de nuestros gobernantes, su necedad y su incapacidad para reconocer y aceptar errores cometidos por mérito propio, impidió que se impulsaran a tiempo medidas que hubieran ayudado a reducir los impactos de la crisis global.

 

La falta de ideas y conocimientos, evitó que se impulsaran iniciativas para mantener el consumo interno y el comercio exterior, lo cual era fundamental para conservar el máximo de fuentes de trabajo. Adicionalmente el gobierno permanece casi inmóvil, ya que al día de hoy, solo se escuchan muchas palabras y muy poca acción.

 

La economía local entrará en terapia intensiva en cuestión de unos pocos meses, pero el gobierno insiste en fingir que no pasa nada y que el país seguirá creciendo viento en popa, al igual que sigue ignorando el reclamo de la sociedad en lo que respecta a temas como la inseguridad y el nefasto sistema público de enseñanza.

 

En el país de Frentilandia, la mecánica sigue siendo culpar a la oposición, a los medios, a la sequía, al capitalismo y a quien más se cruce por delante, antes que reconocer los errores propios. Las decisiones tomadas hasta ahora o la falta de decisiones, son las causas fundamentales que nos llevan a nuestra actual realidad y a enfrentar con muy pocas armas las complicaciones que se ven para el futuro cercano.

 

En el tema económico, las malas y pocas decisiones tomadas hasta ahora, son responsabilidad del gobierno, el cual no acepta escuchar a nadie más. En el tema económico y a diferencia de la inseguridad y la educación, que afecta a un sector de la población, la incompetencia del gobierno nos barrera a todos.

 

La inexperiencia no les ha permitido anticipar e identificar las medidas adecuadas para mantener la economía en funcionamiento y  la competitividad del país. Ahora la mayor preocupación del gobierno será una: recaudar, recaudar y recaudar, con el objetivo de hacer frente y cubrir los costos de todas las malas decisiones que se tomaron en lo que respecta a los temas económicos y sociales.

 

Esto nos lleva a reflexionar lo siguiente ¿Quién pagara los errores de cálculo del gobierno y su falta de previsión?, como siempre caerá sobre los hombros de la agobiada clase media uruguaya, que casualmente será la más golpeada por la crisis global.

 

Es una de las clases sociales que más gana, pero es la más endeudada, es la que perderá una parte importante de sus ingresos y además tendrá que enfrentar una política casi expropiatoria del gobierno, vía incremento de servicios e impuestos.

 

Se ve muy claro que la única gran preocupación que comienza a surgir en las filas del gobierno, es como van a cubrir los gastos del estado. Suben los costos de los servicios públicos, en lugar de definir e impulsar medidas fiscales y políticas que sirvan para apoyar a que la planta productiva pueda sobrevivir a la crisis y seguir ofreciendo puestos de trabajo.

 

La crisis sobrevuela la vida diaria de la ciudadanía, y como si esto no fuera suficiente, estamos ahora bajo la amenaza de enfrentar una ola de incrementos en los servicios e impuestos municipales y estatales, con el único objetivo de recaudar dinero para cubrir las malas decisiones de las autoridades económicas del país.

 

Vamos a pagar por el injustificado incremento del número de empleados públicos en áreas no estratégicas, por los fuertes incrementos de sueldos en áreas y a personal no esencial, los altos  incrementos en los costos de operación de todas las áreas del gobierno, los apoyos a los sectores sociales vulnerables (y otros supuestamente vulnerables), que se otorgan sin objetivo claro y los incrementos en gastos que no han servido para generar  un mejor funcionamiento del sector público o en mejorar la calidad de vida de la población.

 

Es preocupante vivir bajo la mirada de un gobierno que ve al pueblo trabajador, al comerciante y al empresario, como vacas que están a su entera disposición para ordeñarlas cuando ellos decidan.

 

La falta de visión, la necedad de no querer escuchar las voces que anticipaban la crisis actual, la negación del problema, nuevamente deberá ser sufrido por Juan Pueblo. El gobierno seguirá cobrando sus altos sueldos, seguirán cometiendo errores y gastando lo que no se recauda y por ende no se debería gastar.

 

Pero para compensar la falta de ingresos fiscales por la caída de la economía, siempre estará Juan Pueblo para ser ordeñado para beneficio de las cuentas gubernamentales. El problema de que no exista suficiente dinero en las manos del gobierno, pasa a impactar de forma directa el patrimonio de Juan Pueblo.  

 

Del otro lado de la moneda, el sector privado seguirá luchando y buscando bajo todos los medios, una forma de sobrevivir a la crisis actual y a un gobierno que no solo no ayuda, además es parte integral del problema a superar.

 

Es seguro que 2009 será la antesala a otro problema que podemos llegar a enfrentar los uruguayos y que será adicional a la crisis económica. No debemos olvidar considerar las medidas populistas que pudiera tomar el gobierno y que seguramente afectara el patrimonio de los que más trabajan.

 

No importa cuanto cueste la crisis, aquellos grupos sociales que todavía mantienen su apoyo al actual gobierno, seguro lo sufrirán menos. Pero que no canten victoria, porque la parte más difícil vendrá para la primera mitad del 2010, que es cuando nos van a pasar la factura a todos, no importando si somos de Peñarol, de Nacional o de Rampla Jr.

 

Cuando el país este todavía inmerso en la peor parte de la crisis y ya pasadas las elecciones, el gobierno aplicara las medidas que considere necesarias para recuperar flujo de efectivo y así garantizar los gastos para mantener operativo al gobierno, no importando cueste lo que cueste y afecte a quien afecte.

 

Ya con el sillón del poder asegurado, vamos a conocer de forma brusca la forma de gobierno que vamos a tener que vivir los próximos años.

 

Algunos ciudadanos y actores políticos no entienden que hasta en Frentilandia no se puede decretar la riqueza para todos, es imposible, pero si se puede decretar el empobrecimiento de una sociedad, ya que la generación de la riqueza depende del trabajo y de la inteligencia, no solo de las buenas intensiones, de las leyes y decretos.

 

Si no se genera más riqueza, al repartir lo poco o mucho que hay, solamente se reparte pobreza. Los problemas sociales no se arreglan sacándoles a unos para darles a otros, no se resuelve separando a la sociedad por clases o por castas, se resuelve reforzando la unión social.

 

Tampoco se puede generar una nueva clase esclavos por decreto, en donde los que más trabajan terminan siendo los esclavos y manteniendo vía altos e injustos impuestos, a los que reciben apoyo gubernamental por el solo hecho de reunir votos y porque para algunos ciudadanos se les hizo cómodo autodeclararse incompetentes para responsabilizarse de su vida y mejor decidieron quedarse en casa a ver la tele y tener hijos como conejos. 

 

Claro que existen grupos vulnerables que requieren todo el apoyo de la sociedad, pero hoy día cientos de miles de personas reciben apoyo sin una clara justificación y sin el compromiso de regresar de alguna manera este apoyo recibido de la sociedad.   

 

No hay duda que vienen tiempos difíciles, la esperanza que nos queda, es que como votantes tenemos la última palabra y el poder de decidir si estamos dispuestos a seguir siendo esquilados y sufriendo el efecto de las malas decisiones políticas los próximos años, o ser parte de un plan país en donde todos tengamos derechos y obligaciones, se terminen los privilegios y los privilegiados, superando las dificultades futuras como una sociedad integrada y solidaria, sin abusos o excesos de nadie. 

 

Esperemos obtener un gobierno que no regale plata, y que enseñe a ganar plata, un gobierno que sea capaz de diferenciar la ideología, de los negocios de comercio exterior, capaz de diferenciar y apoyar el esfuerzo honrado realizado y el éxito personal o empresarial, del enriquecimiento ilícito. Un gobierno que sepa diferenciar los problemas y sus soluciones, de la fantasía y la negación del mundo real.

 

 

En este juego, para algunos actores no importa el daño futuro que se ocasione a la economía del país o a los bienes de los ciudadanos, mientras las aspiraciones personales o de grupo, sean concretadas, así sea pasando por encima de la verdad y de los intereses de las mayorías.