Archivo para el 4/2009

El desempleo mundial, un problema de todos…

20/4/2009

Leyendo noticias de diversas partes del mundo, resulta imposible no involucrarse emocionalmente con la preocupante situación que deriva del desempleo generalizado, el cual se esta extendiendo por el mundo entero.

Es una situación muy complicada, la crisis aterrizo en la vida diaria del ciudadano de a pie y a diferencia del sector financiero mundial, poca es la ayuda enfocada en reducir el daño en el patrimonio de las familias.

Ya no importa en que país se viva, el desempleo es en la actualidad la mayor preocupación que una familia puede tener y el reto más apremiante que deben enfrentar los gobiernos del mundo.

Se estimaban inicialmente 150 millones de personas sin empleo, luego 200 millones, hace poco la cifra estaba en 250 millones, hoy día nadie sabe el número final del desempleo mundial. Solamente en China oficialmente van 25 millones, aunque las cifras reales quizás sean del doble. En Estados Unidos los nuevos desempleados están en 6 millones.

El desempleo se esta moviendo por oleadas, inicio en Estados Unidos y Europa para seguir avanzando por el resto del mundo. Después de algunas semanas sin anuncios de despidos masivos, la semana pasada comenzó la segunda oleada de despidos en varias multinacionales. No existe un país donde refugiarse, todos están sufriendo o sufrirán un alto desempleo.

Los desempleados cada día ven más lejana una solución, y se están o se han quedado ya sin fondos para sobrevivir por más tiempo. Esta crisis tiene muchas victimas, pero de todas ellas, las más vulnerables y que les llevara años recuperarse, es sin lugar a dudas el ciudadano de a pie.

El trabajador, el pequeño y mediano comerciante, el trabajador por su cuenta, el pequeño y mediano empresario, son indudablemente las personas que llevaran la peor parte de la presente crisis.

En los países donde el desempleo inicio antes, la situación de los desempleados se esta complicando, ya que muchos cumplieron con los plazos máximos en que reciben apoyo del seguro de desempleo o del gobierno.

Sin el ingreso derivado del seguro de desempleo, no hay forma de hacer frente a los gastos familiares, esto lleva a que los pronósticos para el ciudadano de a pie, sean cada día más oscuros.

Aún peor es el caso de los trabajadores de aquellos países donde no existe el seguro de desempleo o sistema similar, y aquellos en donde el trabajo informal es común. Sin seguridad social, muchos trabajadores pasan de un sueldo, a cero ingresos, de un día al otro.

Para muchos trabajadores la situación ha llegado al extremo, en donde comer y tener un techo, se esta volviendo un lujo. Ya no importa si son inmigrantes o nacionales, todos están sintiendo los duros golpes de la pérdida del empleo.

El tema mejores salarios y condiciones laborales, en muchos países ya quedo olvidado en el pasado. En algunos casos ya dejo de ser importante hasta la pérdida del auto o de la casa, el problema urgente ahora, simplemente es la supervivencia.

La baja en el consumo genera nuevos desempleados, más desempleados implica menor consumo, lo que genera más perdida de trabajos, lo que lleva a un circulo vicioso difícil de frenar.

Sin especificar a los culpables, creo que todos sabemos que la ambición humana, especialmente esa que se presenta mostrando su peor expresión, es la base de este y de todos los grandes problemas que se vivieron y se vivirán en este mundo. Pero lo que no debemos dejar de observar y que es lo más preocupante, es el impacto social que tendrá esta crisis en el corto, mediano y largo plazo.

La prueba que deben enfrentar los gobiernos del mundo, además de impulsar soluciones locales para reducir el impacto de la crisis en su economía, será como evitarán que se les salga del control la presión social que ejercerán millones de desempleados.

El impacto social de la crisis, es la peor consecuencia que la humanidad deberá enfrentar en los próximos 2 años, las personas que perdieron sus trabajos, negocios, sus casas, autos, muebles y lo más importante, la seguridad de poder alimentar a sus hijos y familias, no van a tener cabeza para escuchar discursos que les pidan paciencia, ellos solo escucharan soluciones inmediatas a los problemas que los asfixian.

La tranquilidad mundial pende de un hilo muy delgado, en muchas partes del mundo, sobra combustible para un estallido social. Hay miles de millones, billones y trillones de dólares dando la vuelta al mundo tratando de solucionar la crisis mundial y lo único que parece un común denominador, es que al ciudadano de a pie, se le esta pidiendo un sacrificio que no podrá sostener por muchos meses más.

Es claro que si no se salvan las fuentes de trabajo y se trabaja en evitar que quiebre el sistema financiero y las empresas, simplemente no existirá un lugar donde trabajar. Pero la forma, el como se hace, el como se implementa el rescate del sistema financiero, de los ahorros de la gente y las fuentes de trabajo, es donde esta el principal malestar de la sociedad mundial.

Socializar las perdidas y privatizar las ganancias, es una solución invendible a cualquier ser humano que goce de un mínimo de inteligencia. Los trabajadores, pequeños comerciantes y empresarios no cuentan con recursos para aguantar por mucho más, y a esto hay que sumarle los millones de trabajadores que hoy están virtualmente viviendo de la caridad.

La situación seguramente va a empeorar mucho más, antes de que comience a mejorar, estamos hablando de que millones de personas no podrán conseguir trabajo al menos en otros 12 a 18 meses. No hay forma de que una persona pueda sobrevivir tanto tiempo sin el apoyo del gobierno.

La peor parte la tendrán los mayores de 35/40 años en adelante, no importando que tanta experiencia tengan, ya que el mercado primero buscara cubrir futuras plazas laborales con las personas más jóvenes y con expectativas más bajas en lo que respecta a sueldo y prestaciones.

Para muchos adultos regresar a la vida laboral, será una tarea igual de complicada que sobrevivir a esta época de crisis. Una forma de facilitar el reingreso a la vida laboral, es sin lugar a duda tomar la decisión y tener la firme determinación de aprender nuevas habilidades y adquirir nuevos conocimientos.

Hoy día a pesar de la crisis, en algunos países siguen sin poder cubrir puestos, algunos técnicos, otros especializados o administrativos, estos puestos pueden ser una nueva oportunidad para muchos.

Aprovechar el tiempo y los planes de capacitación gratuita del gobierno y de instituciones de apoyo que existen a nivel mundial, es un camino que puede facilitar el regreso a la vida laboral. Reinventarse y estar dispuestos a buscar las alternativas que ofrecen otras carreras profesionales o técnicas, ayudará a encontrar más oportunidades de trabajo.

Esta crisis inicio como una crisis financiera, avanza como una crisis del trabajo y posiblemente llegara a convertirse en una crisis social y de instituciones a nivel global, antes de que las soluciones presentes y futuras, puedan frenar e iniciar una etapa de transición hacia la normalidad.

¿Xenofobia a la uruguaya?

13/4/2009

No importa las razones que algunos puedan esgrimir para justificar la xenofobia, siempre será difícil entender porque un inmigrante es rechazado por los ciudadanos de su nuevo país de residencia.

Todos somos, fuimos o descendemos de inmigrantes, por nuestras venas corre la sangre de conquistadores y conquistados, en algunos más y en otros menos, pero todos somos parte de un crisol global, que ya no debería aceptar este tipo de rechazos.

Que complicado debe ser para los inmigrantes, convivir todo el tiempo con personas que hacen su mejor esfuerzo, para hacer sentir al extranjero que está demás en ese lugar. Se castiga y se cataloga de la peor manera a una persona, por el solo hecho de llegar a un lugar diferente del que nació.

La falta de trabajo, las diferencias culturales, religiosas o el color de la piel, no pueden justificar de ninguna manera, esta reacción tan egoísta y brutal, que se ha engendrado contra personas que solo llegan a un nuevo país, para desarrollarse en paz y con la única meta de buscar una vida mejor.

Pero si la xenofobia es una aberración injustificada, esta solo ha sido superada por una situación todavía más cruel e injusta: Los inmigrantes disminuidos en sus derechos constitucionales, por sus propios compatriotas.

Es terrible leer y escuchar a personas que están en contra o dudan sobre si los inmigrantes uruguayos, deben tener los mismos derechos que los uruguayos no inmigrantes. ¿Se pretende castigar a los inmigrantes por el solo hecho de que tomaron la decisión de vivir en otro país?.

No existen los ciudadanos de primera y los de segunda, uruguayos son todos los nacidos en el país, no importando origen, religión o posición socioeconómica, no hay nada que justifique el eliminar o limitar los derechos de los que viven en el extranjero, por el solo hecho de haber decidido vivir en otro lado.

Es maravilloso vivir en libertad, porque la libertad permite que una persona decida donde vivir, que comer y de que forma se quiere vestir, mientras no afecte con sus decisiones los derechos de los demás. Pero este tipo de iniciativas, que además de no aportar soluciones a los problemas reales del país y que solo pueden servir para dividir aún más al pueblo uruguayo, es un claro atentado contra las libertades individuales de los inmigrantes uruguayos, presentes y futuros.

¿Cómo el voto de los inmigrantes puede afectar los derechos de los demás?, la mayoría de los inmigrantes, mantiene de forma parcial o total a sus familiares, pagan los estudios de hermanos menores, visten y dan de comer a hijos que se quedaron atrás, mantienen a sus padres, abuelos, ayudan a sus hermanos, pagan impuestos, compran propiedades, invierten en el país, en muchos casos solo viven para ahorrar al máximo, con el objetivo de regresar al país lo antes posible.

¿Además cuantos uruguayos pueden garantizar que con el tiempo, ellos mismos, o sus hijos o nietos, no se vean en la necesidad de convertirse también en inmigrantes?, ¿tiene sentido apoyar medidas que pueden generar el rechazo a futuro de sus propios familiares de sangre?, ¿alguien esta libre de esta posibilidad?, ¿es justo que sus hijos sean castigados porque decidieron irse a estudiar a otro país?.

¿Quién tiene derecho en este país, para hacer sentir culpable a un inmigrante, por el solo hecho de no aceptar la suerte que le tocaría si se quedara en el país?, ¿acaso no siguen haciendo patria enviando al Uruguay sus dólares ganados con el mismo esfuerzo que cualquier otro trabajador?, ¿Cuál es el problema real?, ¿Qué los enojados son los que no tuvieron la suerte de irse?.

Nadie obligo a nadie a irse o a quedarse, el que se quedo hacer patria en el país se merece el máximo respeto, al igual que el que decidió irse a partirse el alma a un país diferente al suyo, para ganarse honradamente el pan de cada día.

Nadie huyo del país, nadie fue traidor, nadie vendió su alma al poder extranjero, simplemente sucedió, en un momento de la vida, la oportunidad de ayudar mejor a su familia se presentó, y la decisión fue clara, “me quedo y sigo sin trabajo y no saco a la familia adelante, me voy y la esperanza de ayudar a los míos es probable”. Hay momento en la vida que no hay mucho que pensar, simplemente se da el paso al vacío y se lucha por sobrevivir.

Lo más ridículo de este asunto, es la sensación de sacrificio que tienen algunos de los que opinan en contra de los inmigrantes, casi son los salvadores del país, nadie más que ellos son los responsables de que el país siguiera caminando. ¿Están seguros de asumir tal compromiso?, ¿realmente quieren hacerse responsables de donde estamos hoy como país?.

Al final, la mayoría sabemos o percibimos que la verdad no es esa, aunque algunos se la crean, hoy el país recibe millones de dólares vía remesas del extranjero, gracias a los inmigrantes, muchos millones más que dejan en derrama cuando regresan de vacaciones y lo que le dejan a sus familias en efectivo y que no pasa por el sistema bancario.

Compran propiedades que en muchos casos, los turistas extranjeros no comprarían por su ubicación, invierten en arreglar la casa de los padres, compran autos para sus familias, pagan impuestos de propiedades que no ocupan en años, invierten en propiedades, en empresas uruguayas que están iniciando e invierten en negocios que trabajan a distancia en conjunto con sus familias.

Esto es claro que ha dinamizado la economía, sea el mercado inmobiliario, la inversión en bienes muebles de todo tipo, a incrementado el capital de trabajo disponible para familias de menores recursos, fomentado el inicio de muchos nuevos emprendimientos, la compra-venta de automóviles, la renta de casas y apartamentos en la playa, el turismo en general, etc.

Los inmigrantes uruguayos son mejores promotores en el extranjero de los productos y servicios del Uruguay, que los mismos encargados y responsables de hacer esta labor dentro del gobierno. Son consumidores de productos uruguayos en el extranjero y son orgullosos de promover nuestra cultura entre sus nuevos amigos, familia, socios o clientes.

Hoy la música uruguaya se escucha en el exterior, más por los inmigrantes que han llevado nuestra música a todos los rincones del mundo, que por obra y esfuerzo de los sellos musicales.

Las murgas hoy salen del país a tocar por el mundo y son escuchadas por extranjeros, gracias a la promoción de nuestros inmigrantes y su lealtad a prueba de balas de los valores y la cultura del país. Jamás un uruguayo en el extranjero va a faltar a un evento donde se presente un uruguayo, sea Rada, la selección de fútbol o la murga que salio última el pasado carnaval.

Hoy los uruguayos son conocidos y reconocidos en el mundo, no solamente como jugadores de fútbol, también por su honestidad para negociar, por su talento, al ocupar puestos estratégicos en empresas multinacionales, como empresarios de gran visión, por los miles de empresas que han creado por todo el mundo.

Muchos de los que hoy quieren limitar los derechos de los inmigrantes uruguayos, no tiene la mínima idea, de que quizás sus actuales ingresos dependen más de lo que suponen, de la labor y del esfuerzo que realizan nuestros inmigrantes en el extranjero.

Los uruguayos en el extranjero, defienden su país a capa y espada, a diferencia de inmigrantes de otras nacionalidades, que difícilmente se les escucha defender a su patria, con la misma pasión y entereza que demuestran nuestros inmigrantes en cualquier parte del mundo.

Invertir en el país, enviar sus ahorros a su familia, comprar bienes y servicio cuando vienen de vacaciones, pagar impuestos, pagar la sociedad médica, promover al país en el extranjero, entre otras muchas cosas, también son formas de hacer patria y de apoyar al crecimiento del país.

Difícilmente exista un uruguayo que prefiera morir lejos de su patria, a pesar de los insensibles y egoístas que insisten en declararlos ciudadanos de segunda, por el solo hecho de buscar nuevos horizontes a donde llevar la idiosincrasia uruguaya al hombro.

Para los que no entienden porque regresan algunos al país, les digo que no se preocupen, no vienen a buscar trabajo, vienen a generarlos, apostando todo el esfuerzo de años y quizás todo su capital, a que pueden hacer de este país, un lugar mejor.

No regresan a quitar nada a nadie, todo lo contrario, vienen aportar lo aprendido en el exterior, lo que seguro nos puede ayudar a todos, a ser un poco más abiertos a otras formas de hacer las cosas.

Cuando el gobierno dice que regresaron 500 familias, seguro algunos piensen que regresan porque les fue mal, les aseguro que en la mayoría de los casos es porque les fue bien. Los que todavía no han logrado levantar cabeza, van a seguir aguantando hasta el final, no van a regresar, no se van a dar por vencidos, porque por esa misma razón se fueron, para evitar que la vida los venciera y menos aceptar perder, sin la oportunidad de esgrimir una mínima defensa para evitarlo.

Sentirse uruguayo nunca lo podrá quitar u otorgar ley alguna, le guste a quien le guste, no hay ley que pueda hacer sentir a un inmigrante que es menos, tampoco podrá hacer que un no inmigrante sea mejor.

Uruguayos somos todos, no importa donde la vida nos haya puesto hoy, no importa de que cuadro somos o cual sea nuestro partido político, lo único claro es que la vida es dura y nos puede llevar de un lugar a otro, pero al final lo único que si importa, es que nuestro corazón sea celeste por siempre.