Salir del paisito, una odisea cada día más compleja
La migración en Uruguay ya dejo de ser un problema coyuntural impulsado por problemas derivados de ideologías políticas, gobiernos de ultra o falta de trabajo. Es una mística que forma parte integral de la sociedad uruguaya y que así seguirá, al menos mientras existan fronteras que sigan abiertas a los inmigrantes uruguayos.
Somos hijos de la migración, no existen uruguayos que puedan decir que no cuentan con antepasados extranjeros, es lógico que se nos facilite obtener la fuerza y el impulso para irnos a probar suerte en el extranjero, finalmente es nuestra herencia más profunda.
Lo que nunca voy a entender es lo irónico que resulta que las autoridades uruguayas finjan demencia y digan que no entienden todavía que es lo que lleva a que las personas sigan manteniendo activo un proceso de migración constante.
Es claro lo que los inmigrantes uruguayos buscan, escapar al gris, escapar al siempre vigente no se puede, hartos de que no se apoye al que sobresale, donde es difícil ser alguien si no se pertenece a las pocas familias que son reconocidas en el país, un país donde vale más ser hijo, nieto o bisnieto de un senador o ex presidente de la república, que tener un coeficiente intelectual de genio.
Huyen de un país donde el poder se hereda de una forma silenciosa y donde la oportunidad de cambiar al país esta en manos de personas, que en muchos casos no tienen el privilegio de contar con las mentes más brillantes.
Los que se van quieren un nuevo inicio, prefieren jugar con el marcador en contra y luchar por hacerse de un nombre y de una posición, lo prefieren por encima de estar rodeado de funcionarios y beneficiarios de otras épocas. Somos un país donde grandes personajes históricos heredaron el poder a sus hijos, nietos y bisnietos. Herencia que no reconoce meritos propios, solo se trae el apellido y eso es más que suficiente.
Hay personas que no pueden aceptar que se hereden los espacios de poder, porque las fortunas se pueden heredar y eso es justo, pero el poder se debe dejar en manos de los más capaces de la siguiente generación. Por esa razón prefieren irse del país y hacer patria donde las oportunidades sean mayores y donde el merito propio tenga un mayor valor para la sociedad en su conjunto.
No es fácil decidir irse, merecen un gran respeto y es de admirar la lucha que realizan día a día con un gran optimismo y energía, con la esperanza de lograr el objetivo de una vida mejor. Muchos son los emigrantes que se esfuerzan al máximo día a día, en el intento de superar todos los obstáculos y lograr su integración a la sociedad que los recibió.
Hay que reconocer a todos aquellos que aunque pueden caer en demasiadas ocasiones, se levantan y siguen empujando hasta lograr un espacio propio, un espacio donde se respeten sus ideas y costumbres.
Cuando de pruebas de vida se trata, hay algunas muy difíciles de superar, pero de aquellas que no están relacionadas con la muerte o accidentes graves, no debe haber para un ser humano una situación más difícil de enfrentar, que salir de su área de confort rodeado de su familia, amigos y lugares conocidos, para subir a un avión que en solo unas 12 o quizás 15 horas, lo transporte a un mundo totalmente diferente y desconocido.
Pisar suelo desconocido es una mezcla de euforia frente a las posibilidades y a las promesas de éxito y un miedo que cala los huesos hasta los más intimo de nuestro ser, algo imposible de describir a detalle, que afecta hasta el más valiente y aguerrido.
Las pocas caras conocidas, que en muchos casos llevamos años sin ver, con los días ya no son tan conocidas, hablan diferente, hacen y comen diferente y piensan diferente, todo esto como resultado de una adaptación avanzada, después de años de que dejarán atrás al Uruguay.
En nuestros años de estudios y capacitación técnico o profesional nadie nos prepara para enfrentar al mundo, y menos en un idioma diferente, con costumbres tan diferentes como que mientras que para nosotros un buen bife de chorizo es lo máximo, para otros habitantes del mundo, el mayor manjar puede ser un puñado de gusanos envueltos en una masa de maíz.
El proceso de adaptarse al nuevo entorno y forma de vida es algo que puede llegar a ser doloroso, las nuevas costumbres, la nueva comida, las leyes que rigen el diario vivir y la forma de trabajar, no resulta tarea sencilla de entender para muchos de los emigrantes.
Cuando el tiempo pasa, vemos que siempre nos contaron la parte linda y glamorosa de ser un emigrante, pero la realidad es otra, no es fácil conseguir un buen trabajo, tampoco que nos alquilen donde vivir, los trámites migratorios son peor que un parto doloroso -por tardado y por enajenante-, donde la que normalmente más sufre es nuestra dignidad.
No hay una experiencia tan excitante y abrumadora, como recorrer solo una ciudad desconocida, con solo un plano como guía. Podemos dominar el idioma, pero si no tenemos la mínima idea de cómo utilizar el transporte público y donde queda todo lo que nos podría interesar conocer o visitar, podremos pasar fácilmente de ser intrépidos exploradores, a victimas de un asaltante.
Para los que tienen familia que lo reciba, esta puede ser una etapa menos complicada, pero para los que no tienen la suerte de contar con buenos amigos y familiares, la cosa se pone a veces, más que tenebrosa.
La parte triste de esta historia es para las personas que no son tan afortunadas y que prefieren sufrir lo que sea y pasar mal, antes que regresar al país. Es triste, porque pareciera que no se vale fallar, en esta odisea que los llevo a abandonar el país, es como si la puerta del regreso se cerrara para siempre, detrás de cada uno de los que han salido, y que solo se puede regresar si uno lo hace triunfante.
La verdad es que no hay país que garantice el éxito de todos sus ciudadanos y menos que garantice el éxito de un emigrante, la suerte es un factor importante, especialmente para los que no conocen a nadie que les abra las puertas que son necesarias para lograr el éxito.
Es una experiencia dura, tanto para el que logra una vida mejor, como para el que no logra mejorar como esperaba.
Frente a los pocos espacios que quedan para tantos uruguayos capaces, evidentemente que aquellos que tienen los contactos y medios, prefieren irse a buscar un espacio en otro lado, con la esperanza de algún día volver para morir con dignidad en su patria grande.
Como si todo lo anterior ya no fuera suficiente para hacer muy difícil la vida de un emigrante, ahora tenemos que sumarle la ley de expulsión. Esta nueva ley es el nuevo peligro y la nueva barrera a superar, es un escollo que se ve difícil para los nuevos prospectos de inmigrantes a Europa.
Un cambio legal que obligará a muchos a vivir escondidos y temerosos de andar en las calles, de ir a trabajar y lo más importante de todo, de sentirse con la confianza de poder defender sus derechos individuales frente al abuso de cualquier nacional.
Muchos tendrán que agachar la cabeza y aguantar desmanes de personas sin escrúpulos, que se aprovecharán de que los emigrantes ilegales tendrán que guardar silencio para no ser encarcelados y deportados.
El gobierno uruguayo tiene la obligación de intervenir de forma decidida y proactiva frente a esta situación, debe crear un organismo especializado en defender y asesorar a los uruguayos que enfrenten este tipo de situaciones en Europa.
Ya no sirve un simple consulado, deben aprender del ejemplo de México y de algunos países de Centro América, que tienen en las principales ciudades de Estados Unidos oficinas consulares especiales, que brindan a sus compatriotas apoyos especializados para defenderlos frente a cualquier tipo de abuso.
No podemos dejar solos a nuestros hermanos que están luchando por una oportunidad de mejorar sus vidas, hay que apoyarlos en Europa y hay que apoyarlos cuando decidan o se vean obligados a regresar. Nadie debe poner en duda que Uruguay seguirá siendo su casa por siempre.
8/7/2008 a 15:59 pm
Delau, no te desanimes, llevas muy poco tiempo y estas viviendo la típica etapa de adaptación, donde se extraña hasta el maldito profesor de matemáticas que por que te falto una décima en tu promedio, no te dio la calificación que necesitabas, se llora en soledad y se magnifica todo lo que se dejo atrás, ahora hasta el pan casero de la panadería del barrio te parece un manjar de los dioses.
Un consejo de emigrante a emigrante, define un plan de vida para mediano y largo plazo, no mires atrás hasta que hayas logrado que se cumplan varias etapas de tu plan de vida, se que es muy difícil decirle al corazón que no sienta, pero cuando uno se concentra en lograr algo, siempre es más fácil mantenerse distraído y controlar los sentimientos, al menos por un tiempo.
8/7/2008 a 16:13 pm
Cuando veas metas cumplidas por un lado y veas nuevamente hacia atrás, seguro el dolor será menos duro, podrás lograr objetividad en tu apreciación de las cosas y vas a poder plantearte si vale la pena seguir hacia las siguientes etapas de tu plan de vida o si es momento de regresar. No es fácil decirle a nuestro cerebro que razone bien, cuando se vive con el corazón atormentado por nuestros más íntimos recuerdos, pero es una situación que deberás realizar, es importante que tu mente este despejada al momento de decidir.
Siempre habrá tiempo para regresar al paisito, lo más importante es evitar que algún día te arrepientas por apresurar una decisión tan importante como esta, cuando regreses debes estar seguro al 100%, solo así tendrás las fuerzas necesarias para enfrentar y superar los problemas que existen en Uruguay y que fueron la razón para que te fueras a España.
8/7/2008 a 16:17 pm
Con el tiempo las personas llegaran a tu vida, seguramente algunas valdrá más la pena perderlas que encontrarlas, pero también existirán otras que serán una bendición en tu vida, con el tiempo no todo será trabajo y soledad, también empezaras a vivir y disfrutar de las ventajas de estar en el primer mundo. Seguro no será fácil, habrá desilusiones que vivir, pero también cosas maravillosas, nuevas y diferentes, que justificarán tu decisión de subirte a un avión para hacer patria en otra parte. Lo que te debe quedar claro es que la experiencia de vida que vas a adquirir en los próximos 5 años, en Uruguay quizás nunca hubieras tenido la oportunidad de obtenerla o te habría llevado 25 años. Si te quedas
11/7/2008 a 12:45 pm
No hay nada que agradecer, se lo difícil que es vivir fuera y lejos de todos nuestros amores. Actualmente vivo parte del tiempo en México y parte en Uruguay, hace 20 años no sabia si algún día iba a poder regresar al país, aunque fuera de visita, todo se volvió tan lejano de golpe, pero me puse la meta de que tenía que sacar mi vida adelante y hacer lo necesario para ser feliz. El tiempo fue abriendo las oportunidades, fue muy difícil pero gracias a las decisiones que tome ahora puedo estar en Uruguay cuando quiero, sin sacrificar mi calidad de vida, el próximo año entre mediados y fin de año, me voy para Uruguay con mi familia, ya los viajes a México serán de visita para ver a la familia de mi esposa y a los amigos. ¿Porque regreso?, porque a pesar de que tuve la oportunidad de conocer varios países en los últimos años, reconozco que Uruguay tiene muchas cosas que no encuentro en otro lado, especialmente para criar a mis hijos, seguro algunos dirán que estoy loco, pero prefiero que mis hijos vivan hoy en Uruguay, aunque exista la posibilidad de que en el futuro tenga que apoyarlos para que vivan en otro país.