Archivo para el 7/2008

Mujica… ¿Un héroe Nacional o un payaso de circo?… ¿Usted que piensa?…

27/7/2008

Mujica… ¿Un héroe Nacional o un payaso de circo?…¿Usted que piensa?

La verdad nunca voy a entender lo que pasa por la cabeza de nuestro nunca bien ponderado senador de la republica, previo, a que decida abrir la boca para decir alguna de sus casi siempre celebres frases.

Como Ministro dejo varios pendientes, como senador de la republica tiene una beca muy bien pagada, desde donde tiene permiso para pegarle a quien quiera, puede atacar sin miedo al derecho a réplica, puede despotricar y hasta darse el lujo de criticar a su antiguo patrón (el mismísimo Vázquez).

El Pepe sin perder su triste estilo, deja para la historia de este país otra vergüenza más, que se pelea el primer puesto con la estupidez que hizo Batlle con su comentario fuera de lugar en contra de los argentinos, comentario tristemente celebre y que Batlle además cerro con broche de oro con un teatrito de lágrimas de cocodrilo.

La actuación del Pepe en Argentina desde mi punto de vista ahora si colmo el vaso, ese mismo vaso que de por si ya estaba más que lleno. La verdad no tengo forma de catalogar una actuación y un discurso tan triste, no atino a encontrar las palabras para decir la rabia que siento por su pose de lambiscón, que solo fue a dar lastima a la otra orilla, pero voy a tratar de dejar algo para el razonamiento de todos los que leen estas líneas…

Usted señora o usted señor, ¿esta dispuesto a votar por alguien que dice que nuestro país es solo un barrio más de la capital de nuestro país vecino?, ¿ese es el concepto que tienen de nuestro país un posible candidato a una vicepresidencia de la república?, ¿ese es el líder que puede llegar a dirigir a nuestro país?, ¿esa es la mentalidad que guiará a este país hacia el futuro necesario para nuestro hijos y nietos?, ¿nos podemos seguir dando el lujo de tener pequeños políticos que siguen empecinados en vernos como el patio trasero de algún país territorialmente más grande que nosotros?, países que jamás serán realmente más grandes que nosotros.

Yo en lo personal no me siento chico ante nadie, he luchado en las más difíciles, me di el lujo de ser socio del hombre más rico del mundo, crear junto a mis socios una de las empresas de software más grande de América Latina, sentarme en la mesa con personas con mucha plata y de igual a igual negociar la venta de empresas que Mujica en su vida vio, ve o tendrá jamás la oportunidad y la capacidad para verla.

Mis padres trabajaron muchos por este país y nunca se achicaron ante nada o ante nadie, si mi padre estuviera vivo se moriría de verguenza de solo ver tan poca dignidad. Si lo que se quiere es reconciliar a dos gobiernos necios que no han sabido ponerse de acuerdo, no es necesario disminuir a nadie o incluir en la fiesta a los que nunca pedimos ser invitados al problema, problema que solo a sido generado por la incompetencia de los gobiernos de ambos países y nada tiene que ver con los ciudadanos comunes y corrientes que seguimos respetándonos unos a otros como siempre.

Al igual que yo, hay miles de uruguayos produciendo, creando, trabajando, estudiando, negociando y logrando cosas en Uruguay para todo el mundo, hay otros uruguayos que hoy desde los rincones más inverosímiles del mundo, están logrando cosas que ninguno de estos mediocres políticos de cuarta, jamás en su vida han entendido y tampoco tendrán la capacidad para entender.

Señor Mujica, si usted se siente chico, es cuestión de usted y su entorno, pero a mi y a mis hijos no los meta en sus mediocridades, tampoco a los miles de uruguayos que además de estar seguros de ser grandes, actuamos como grandes y siempre seremos grandes a pesar de la bola de inútiles que hoy nos gobiernan. Más respeto para mi familia y para la familia de los que me rodean, porque nosotros si estamos orgullosos de ser uruguayos y no necesitamos ni su MERCOSUR de cuarta o sus hipocresías populistas que solo usted y los suyos se las pueden creer.

Tampoco hable por todos los uruguayos, no nos incluya a todos en sus comentarios, incluya a los mantenidos que ustedes generaron con sus planes de apoyo clientelistas que solo ha generado vagos y más drogadictos, usted a mi no me representa y espero que nunca me represente, por gente como usted, es que nuestros jóvenes se van del país, porque a la vista de tanta mediocridad pocos tienen el estomago para aguantar y mejor se van.

Los uruguayos somos grandes a pesar de todos ustedes, porque si así no fuera, ¿quienes los mantendrían a ustedes? ¿Y quienes seguirían sacando el país adelante?, país que camina a pesar de que estamos solos, a pesar de que tenemos el enemigo en casa.

Imagínese señora, véalo señor, ¿A dónde puede llegar el país con este tipo de políticos en el gobierno?. Espero que el frente amplio se vea hábil, cambie de planes y no insita en una formula que es imposible de votar.

La movida política está en todo su esplendor…

18/7/2008
La movida política está en todo su esplendor, los uruguayos volveremos a vivir una época intensa de lucha por el poder. 

Para completar el tétrico cuadro y echándole más leña al fuego, la próxima campaña por la presidencia, tendrá como telón de fondo una economía mundial en muy mal estado. 

Peor marco para este evento político imposible de concebir, los manteles están puestos para un desenfrenado populismo, lo que seguramente dejará a las finanzas del país en terapia intensiva.

Las  próximas elecciones vistas desde la óptica de los políticos y del actual gobierno tendrán una relevancia mayor a cualquier otra elección en el pasado.

Para la clase política esta en juego la continuidad del actual modelo de gobierno, el cual tampoco ha resuelto los problemas del país, versus regresar a la época de los dinosaurios de la mano de la derecha más obsoleta del continente o la opción de un partido que se debate entre ser centro o una izquierda reprimida.

Para los gobernados hay poco que esperar, no importa el color de la camiseta, la gran mayoría de los políticos cuando suben al poder, se olvidan de las promesas de campaña y de pronto se vuelven ciegos a las realidades del país.

¿Pero que es lo que queremos los uruguayos?, ¿Qué es lo que necesitamos los uruguayos?, esta son preguntas que parecen fáciles de contestar en corto, pero que tienen un trasfondo de alta complejidad. La lógica nos dice que cualquier ciudadano contestaría que lo que más quiere es seguridad, seguridad y más seguridad.

Seguridad en las calles, en tener un trabajo permanente, en el cuidado de la salud, en sus casas, en contar con un sistema educativo eficiente para la formación de sus hijos, en el tránsito vehicular, en las cuestiones jurídicas, para sus inversiones, seguridad energética, seguridad alimentaria, etc. etc. etc.

¿Que han obtenido los uruguayos en los últimos años?. Los gobiernos y los políticos de estos tiempos, viven concentrados en las encuestas y aplican los recursos del estado para mantener los números dentro de un rango que les resulte cómodo para sus aspiraciones futuras. La guía del gobierno no es un plan de largo plazo que permita modernizar el país y que garantice un mejor futuro para los ciudadanos.

Después de muchas promesas de campaña, y apoyados por la esperanza de las mayorías, los cambios han sido poco y nada para algunos, para otros solo ha sido recibir limosna y ser integrados a un sistema ineficiente de combate a la pobreza.

Para los empresarios y comerciantes las cosas son como siempre, se han dejado llevar por la bonanza mundial de los últimos 2 o 3 años, a pesar del pobre apoyo gubernamental.

Esta fortaleza del sector privado ha permitido que muchos trabajadores hayan visto mejorar su poder adquisitivo, gracias a mejores salarios.

La clase media por un lado han visto mejorar sus ingresos, pero por otro lado han sido casi saqueados por impuestos desmedidos y viven bajo el constante incremento de todos los productos y servicios que consumen.

Las facilidades para crear más riqueza por y para los uruguayos es limitada, el sistema de salud en cualquier momento puede quedar al borde del colapso, la inseguridad esta en sus peores números de la historia del país, las drogas son las dueñas de las calles, la delincuencia juvenil raya en lo inverosímil, la seguridad laboral es relativa y depende más de cómo se comportan los mercados internacionales, que de medidas impulsadas por el gobierno.

El tránsito por las calles es un desastre, en muchas zonas del país el estado de las mismas es lamentable. Las carreteras que existen son insuficientes y en poco resuelven las necesidades de infraestructura que tiene el sector productivo del país.

En el sector energético vamos como los cangrejos, dos pasos para delante y tres para atrás, no se ve claro hacia donde nos queremos dirigir, no se sabe cual es la meta por alcanzar. Las inversiones para la búsqueda de gas y petróleo son limitadas y se condicionan de la forma más mezquina y con una mentalidad mediocre que raya en la estupidez. En paralelo se pierden millones y millones de dólares en algunos de los nuevos y pésimos proyectos “sustentables”.

Los proyectos están siendo desarrollados de forma aislada, son insuficientes y más que ser parte de un plan energético de país, parece que para encontrar la tecnología que nos acomode mejor, estamos jugando a prueba y error como en un laboratorio de secundaria. De esta manera se sigue desperdiciando el tiempo y el dinero de los contribuyentes y  el país sigue estando en permanentemente jaque energético.

Se presiona al agro y se deja que los intermediarios y grandes mayoristas de alimentos sigan ganando grandes cantidades de dinero. Ahora al vender alimentos importados se logra una baja transitoria de precios, pero los márgenes del intermediario pueden hasta ser mayores que antes.

Esto se realiza en lugar de promover la tecnificación de los productores uruguayos de alimentos, para que estos puedan producir bajo esquemas de cultivos protegidos (uso de invernaderos, túneles, casas sombra, riego por goteo, etc.) y así evitar el incremento de precios de frutas y hortalizas por causa del mal clima.

Al tomar el camino fácil y autorizar la importación de alimentos, matamos al productor nacional, le quitamos la posibilidad de sobrevivir y generamos más dependencia del exterior ¿Qué ya no es suficiente con la dependencia energética, que ahora también vamos a generar la alimenticia?. 

El sistema educativo es rehén de intereses de grupo y no se ve una solución al terrible sistema público de educación, sistema que en lugar de ser el impulsor de una juventud audaz, proactiva, emprendedora, bilingüe, con mentalidad ganadora, se ha vuelo en algunos casos, en refugio de adolescentes con más carácter de matones golpeadores, que de jóvenes con ganas de salir adelante.

Hay que reconocer que resolver los pendientes sociales no es fácil, Uruguay no es un país rico y aunque tampoco es un país pobre, algunos de los cambios necesarios son muy profundos, difíciles de implementar y necesitan de fuertes inversiones de dinero para llevarlos a cabo.

Lo que es injustificable y que más molesta, es la falta de voluntad política de gobierno tras gobierno para sentarse a planear el Uruguay que necesitamos ser en el 2015, en el 2030 y en el 2050. Es irritante y frustrante para cualquier ciudadano razonablemente letrado, el percibir la constante incapacidad del gobierno para encarar los problemas con soluciones planeadas, sin espacios para la improvisación y el síndrome del mal hecho.

Es injusto para un pueblo como el uruguayo, que ha tenido tanta paciencia y que tanto tiempo ha sabido o ha tenido que dar a muchos gobiernos en los últimos 35 o 40 años y que se le pague con una dirección errática del país, dejando de forma constante la sensación de alta improvisación (para ejemplo solo vasta el caso de la ley uruguaya para el retorno de los uruguayos que viven en el extranjero, ley que en ninguna embajada del mundo saben como se debe aplicar, hoy a meses de su aprobación y firma).

Esto es como prepararse para organizar un mundial de fútbol, se debe definir como queremos ser en el futuro y trabajar desde hoy para lograr que así sea. Solo así, con visión, planeación, dirección y mucho trabajo de todos los actores de la sociedad, podemos aspirar a llegar como un todo y en la fecha planeada, a las metas preestablecidas.

Nuestros gobernantes han demostrado que administran con un horizonte de meses, cuando debería ser de décadas, el futuro para ellos no va más lejos que sus aspiraciones personales y el plan país que necesitamos para que todos caminemos en una misma dirección, no existe.

Los ciudadanos no sabemos que debemos aportar para que el país avance más rápido, tampoco tenemos idea de donde estaremos como sociedad en 20 o 30 años. Quizás para muchos de nuestros gobernantes, el hecho de que ya doblaron o están doblando la esquina,  posiblemente los lleve a tener una visión corta, pero Uruguay también son los jóvenes que hoy tienen entre 15 y 25 años y que viven preocupados por no poder ver donde pueden llegar a estar en 20 o 30 años.

Esperar que los políticos cambien por si solos, es como esperar que el olmo de peras, es una situación que se presenta ante los ojos ciudadanos como imposible, pero nosotros como sociedad civil debemos ser más exigentes con nuestros gobernantes, tenemos que exigir un plan país a 15, a 30 y a 50 años.

Un plan país que sea medible, incluyente, humanista, ecológico, progresista, sin limites impuestos por mentes mediocres, un plan país que tenga como una de sus metas solucionar los actuales problemas que preocupan a los uruguayos y que sea flexible para solucionar los problemas del futuro. Que atienda las necesidades de los uruguayos como sociedad y que facilite el desarrollo en lo individual.

Las elecciones están cada día más cerca, todavía estamos a tiempo para enviar una señal a nuestros políticos para que se esfuercen en demostrar que están dispuestos a sentarse a planear el Uruguay del futuro.

Las Drogas, el mayor cáncer juvenil…

11/7/2008
Las drogas, el mayor cáncer juvenil…

Si queremos contener la inseguridad y la delincuencia juvenil, es urgente hacer un esfuerzo más acertado en el control del consumo de drogas, así como en la apertura de espacios para recuperar a los jóvenes, que hoy ya son victimas del mundo de las drogas.

Muchas veces se habla de lo que sufren los niños desamparados en condición de calle y que la solución a este tema es responsabilidad de la sociedad en su conjunto, pero en muchos menos casos se escucha la misma preocupación sobre los jóvenes, los olvidados preadolescentes y adolescentes del Uruguay.

Un joven sin metas es igual a una bala perdida, el primer paso pueden ser las drogas y luego solo se requiere que se den las mínimas condiciones para que se vuelva un delincuente y en el peor de los casos un asesino juvenil.

Los jóvenes drogadictos son los delincuentes que más se ensañan con sus victimas, son los más audaces, cometen delitos a plena luz del día, han perdido la dimensión y las consecuencias de sus actos, retan y enfrentan a la autoridad a tiros, sin importarles nada.

Normalmente pertenecen a familias disfuncionales, viven bajo grandes carencias, no estudian y solo perciben de forma continua el lado difícil de la vida. Esto es principalmente por carecer de un ambiente adecuado para desarrollar su personalidad, son personas inseguras, con pobre desarrollo emocional, sin formación y sin acceso a la opción de recibir capacitación que los habilite para trabajar.

Del otro lado de la moneda los gobiernos poco o nada han hecho para integrar a estos muchachos a un ambiente más propicio para su desarrollo integral.

Muchas veces pienso que son los grandes olvidados del sistema, pareciera que solo son vistos como un problema social sin solución. Difícilmente tienen acceso a un programa que busque su capacitación y formación.

Actualmente no existen planes de recuperación con las dimensiones requeridas para su atención médica, no existe legislación que facilite su internación obligatoria a centros de salud especializados, no existe un esfuerzo del tamaño necesario que llegue a todos los padres con hijos drogadictos, para ofrecerles apoyo y asesoría adecuada.

Los esfuerzos que realizan las autoridades para quitar las drogas de su alcance existen, pero son insuficientes, cada día se cierran bocas de pasta base y cada día abren nuevas y así seguirá siendo mientras existan los consumidores.

Hay que incrementar la capacidad de las fuerzas policiales, hay que trabajar aún más en las tareas de inteligencia policial, con el urgente objetivo de frenar al máximo la comercialización de drogas.

Pero el esfuerzo más importante se debe realizar con los niños a nivel escolar y con todos los jóvenes, es estratégico impedir que más jóvenes se inicien en el consumo de drogas.

Para lograr que menos jóvenes comiencen a consumir drogas, la educación, la integración a grupos de superación personal, la tutela gubernamental y de la sociedad en su conjunto, es vital.

El consumo de drogas a nivel mundial es impresionante y existen programas muy agresivos para luchar con la narco dependencia, no se necesita inventar la rueda, ya existen planes exitosos para recuperar a los jóvenes, solo se requiere mayor voluntad política para su urgente aplicación.

Estos planes no son un gasto, son una inversión que redituará en una baja considerable de la inseguridad que hoy vive el país, disminuyendo todo los tipos de crímenes que hoy pueden ser tipificados por ley.

El mejor camino para disminuir el consumo es educando, es abriendo espacios para que estos jóvenes se sientan apreciados por el resto de la sociedad, desde muy pequeños deben recibir educación formal sobre las consecuencias del consumo de las drogas.

El problema de las drogas puede llegar a un nivel insostenible, si no entendemos que los niños desde primero de primaria deben aprender a enfrentar a este flagelo. Hay que realizar un esfuerzo serio y constante, para que nuestros niños tengan grabado el impacto negativo que puede tener en sus vidas el uso de drogas.

Para el sector educativo enseñar para evitar el consumo de drogas, debe ser mucho más importante que el tiempo que le dediquen a enseñar sobre nuestra historia nacional.

¿Por qué desde primero de primaria? Porque es cuando los niños están más abiertos a la enseñanza y es cuando se forman los valores que respetaran el resto de su vida, un niño bien formado, difícilmente entrara a las drogas por pie propio.

Señores gobernantes tienen mucho trabajo por delante, la drogadicción es un flagelo que afecta a la sociedad con mayor profundidad que cualquier otro problema, ya que es la base de muchos grandes problemas sociales.

Resolver este pendiente que la sociedad y el gobierno tienen con los jóvenes, es por mucho, más importante que seguir regalando recursos económicos del estado a ciudadanos, que aunque existan oportunidades de trabajo, nunca dejaran de vivir de arriba. No hay que olvidar que con los jóvenes todavía estamos a tiempo de recuperarlos, no sigamos gastando plata en los vagos, gastemos bien nuestros impuestos.

Señores gobernante no se olviden que las drogas le quitan las posibilidades de futuro a miles de jóvenes y con los años la inseguridad llegará a niveles insostenibles, y lo peor de todo es que en el futuro cercano, ya no habrá ningún arreglo viable para este gran problema.

Salir del paisito, una odisea cada día más compleja…

6/7/2008
Salir del paisito, una odisea cada día más compleja…

La migración en Uruguay ya dejo de ser un problema coyuntural impulsado por problemas derivados de ideologías políticas, gobiernos de ultra o falta de trabajo. Es una mística que forma parte integral de la sociedad uruguaya y que así seguirá, al menos mientras existan fronteras que sigan abiertas a los inmigrantes uruguayos.

Somos hijos de la migración, no existen uruguayos que puedan decir que no cuentan con antepasados extranjeros, es lógico que se nos facilite obtener la fuerza y el impulso para irnos a probar suerte en el extranjero, finalmente es nuestra herencia más profunda.

Lo que nunca voy a entender es lo irónico que resulta que las autoridades uruguayas finjan demencia y digan que no entienden todavía que es lo que lleva a que las personas sigan manteniendo activo un proceso de migración constante.

Es claro lo que los inmigrantes uruguayos buscan, escapar al gris, escapar al siempre vigente no se puede, hartos de que no se apoye al que sobresale, donde es difícil ser alguien si no se pertenece a las pocas familias que son reconocidas en el país, un país donde vale más ser hijo, nieto o bisnieto de un senador o ex presidente de la república, que tener un coeficiente intelectual de genio.

Huyen de un país donde el poder se hereda de una forma silenciosa y donde la oportunidad de cambiar al país esta en manos de personas, que en muchos casos no tienen el privilegio de contar con las mentes más brillantes.

Los que se van quieren un nuevo inicio, prefieren jugar con el marcador en contra y luchar por hacerse de un nombre y de una posición, lo prefieren por encima de estar rodeado de funcionarios y beneficiarios de otras épocas. Somos un país donde grandes personajes históricos heredaron el poder a sus hijos, nietos y bisnietos. Herencia que no reconoce meritos propios, solo se trae el apellido y eso es más que suficiente.

Hay personas que no pueden aceptar que se hereden los espacios de poder, porque las fortunas se pueden heredar y eso es justo, pero el poder se debe dejar en manos de los más capaces de la siguiente generación. Por esa razón prefieren irse del país y hacer patria donde las oportunidades sean mayores y donde el merito propio tenga un mayor valor para la sociedad en su conjunto.

No es fácil decidir irse, merecen un gran respeto y es de admirar la lucha que realizan día a día con un gran optimismo y energía, con la esperanza de lograr el objetivo de una vida mejor. Muchos son los emigrantes que se esfuerzan al máximo día a día, en el intento de superar todos los obstáculos y lograr su integración a la sociedad que los recibió.

Hay que reconocer a todos aquellos que aunque pueden caer en demasiadas ocasiones, se levantan y siguen empujando hasta lograr un espacio propio, un espacio donde se respeten sus ideas y costumbres.

Cuando de pruebas de vida se trata, hay algunas muy difíciles de superar, pero de aquellas que no están relacionadas con la muerte o accidentes graves, no debe haber para un ser humano una situación más difícil de enfrentar, que salir de su área de confort rodeado de su familia, amigos y lugares conocidos, para subir a un avión que en solo unas 12 o quizás 15 horas, lo transporte a un mundo totalmente diferente y desconocido.

Pisar suelo desconocido es una mezcla de euforia frente a las posibilidades y a las promesas de éxito y un miedo que cala los huesos hasta los más intimo de nuestro ser, algo imposible de describir a detalle, que afecta hasta el más valiente y aguerrido.

Las pocas caras conocidas, que en muchos casos llevamos años sin ver, con los días ya no son tan conocidas, hablan diferente, hacen y comen diferente y piensan diferente, todo esto como resultado de una adaptación avanzada, después de años de que dejarán atrás al Uruguay.

En nuestros años de estudios y capacitación técnico o profesional nadie nos prepara para enfrentar al mundo, y menos en un idioma diferente, con costumbres tan diferentes como que mientras que para nosotros un buen bife de chorizo es lo máximo, para otros habitantes del mundo, el mayor manjar puede ser un puñado de gusanos envueltos en una masa de maíz.

El proceso de adaptarse al nuevo entorno y forma de vida es algo que puede llegar a ser doloroso, las nuevas costumbres, la nueva comida, las leyes que rigen el diario vivir y la forma de trabajar, no resulta tarea sencilla de entender para muchos de los emigrantes.

Cuando el tiempo pasa, vemos que siempre nos contaron la parte linda y glamorosa de ser un emigrante, pero la realidad es otra, no es fácil conseguir un buen trabajo, tampoco que nos alquilen donde vivir, los trámites migratorios son peor que un parto doloroso -por tardado y por enajenante-, donde la que normalmente más sufre es nuestra dignidad.

No hay una experiencia tan excitante y abrumadora, como recorrer solo una ciudad desconocida, con solo un plano como guía. Podemos dominar el idioma, pero si no tenemos la mínima idea de cómo utilizar el transporte público y donde queda todo lo que nos podría interesar conocer o visitar, podremos pasar fácilmente de ser intrépidos exploradores, a victimas de un asaltante.

Para los que tienen familia que lo reciba, esta puede ser una etapa menos complicada, pero para los que no tienen la suerte de contar con buenos amigos y familiares, la cosa se pone a veces, más que tenebrosa.

La parte triste de esta historia es para las personas que no son tan afortunadas y que prefieren sufrir lo que sea y pasar mal, antes que regresar al país. Es triste, porque pareciera que no se vale fallar, en esta odisea que los llevo a abandonar el país, es como si la puerta del regreso se cerrara para siempre, detrás de cada uno de los que han salido, y que solo se puede regresar si uno lo hace triunfante.

La verdad es que no hay país que garantice el éxito de todos sus ciudadanos y menos que garantice el éxito de un emigrante, la suerte es un factor importante, especialmente para los que no conocen a nadie que les abra las puertas que son necesarias para lograr el éxito.

Es una experiencia dura, tanto para el que logra una vida mejor, como para el que no logra mejorar como esperaba.

Frente a los pocos espacios que quedan para tantos uruguayos capaces, evidentemente que aquellos que tienen los contactos y medios, prefieren irse a buscar un espacio en otro lado, con la esperanza de algún día volver para morir con dignidad en su patria grande.

Como si todo lo anterior ya no fuera suficiente para hacer muy difícil la vida de un emigrante, ahora tenemos que sumarle la ley de expulsión. Esta nueva ley es el nuevo peligro y la nueva barrera a superar, es un escollo que se ve difícil para los nuevos prospectos de inmigrantes a Europa.

Un cambio legal que obligará a muchos a vivir escondidos y temerosos de andar en las calles, de ir a trabajar y lo más importante de todo, de sentirse con la confianza de poder defender sus derechos individuales frente al abuso de cualquier nacional.

Muchos tendrán que agachar la cabeza y aguantar desmanes de personas sin escrúpulos, que se aprovecharán de que los emigrantes ilegales tendrán que guardar silencio para no ser encarcelados y deportados.

El gobierno uruguayo tiene la obligación de intervenir de forma decidida y proactiva frente a esta situación, debe crear un organismo especializado en defender y asesorar a los uruguayos que enfrenten este tipo de situaciones en Europa.

Ya no sirve un simple consulado, deben aprender del ejemplo de México y de algunos países de Centro América, que tienen en las principales ciudades de Estados Unidos oficinas consulares especiales, que brindan a sus compatriotas apoyos especializados para defenderlos frente a cualquier tipo de abuso.

No podemos dejar solos a nuestros hermanos que están luchando por una oportunidad de mejorar sus vidas, hay que apoyarlos en Europa y hay que apoyarlos cuando decidan o se vean obligados a regresar. Nadie debe poner en duda que Uruguay seguirá siendo su casa por siempre.