Vehículos sustentables en Uruguay ¿Una Utopía por culpa del gobierno? O ¿una realidad a futuro, impulsada por los particulares y la iniciativa privada?
Cada vez parece estar más lejos el día que nuestros vehículos funcionen con energías sustentables…
Varios factores se han sumado para generar una situación de malestar continuo y un impacto directo al bolsillo del ciudadano: El oscuro y complicado problema de la guerra de las patentes, (que tiene como motor principal sus excesivos precios), el altísimo costo de los combustibles, el cobro excesivo de impuestos a los autos nuevos y el exagerado apoyo que por conveniencia, esta haciendo el gobierno al uso de la nafta por sobre cualquier otro combustible.
Mientras en otros países se impulsan agresivos planes e incentivos, para un rápido cambio a favor de la producción de biocombustibles, energías alternas y el uso de vehículos que utilicen combustibles alternos, en nuestro país la discusión esta atascada en seguir aferrándonos al uso de combustibles fósiles y todo indica que así seguirá, al menos, hasta que Ancap este en condiciones de controlar la mayor parte de la producción de los futuros biocombustibles y así mantener su monopolio.
Por cuestiones exclusivamente políticas, al gobierno parece no importarle que este retraso en la utilización de combustibles alternos por un mayor número de particulares, implique en grandes sobrecostos que deberá pagar la sociedad en su conjunto. Esta mentalidad retrograda frena la adopción de tecnologías renovables como base de nuestra evolución energética.
Para Ancap no es prioritario mejorar el costo de la energía y reducir la dependencia en el petróleo. Por sus propias ambiciones, el atraso tecnológico que se soporta en su incapacidad para adquirir e implementar una rápida modernización de su infraestructura, no dudará en seguir retrasando y manipulando el avance del mercado. Es su principal estrategia para defender y mantener su actual monopolio.
El gobierno le esta dando un pobre apoyo al biodiesel o a otras alternativas viables de combustibles alternos y apoya incondicionalmente a la nafta, con el oscuro objetivo de sentar las bases para facilitar el cambio hacia el Etanol y de esa manera reducir la competencia con los privados.
Si el gobierno apoyara al biodiesel de manera sincera, Ancap tendría que enfrentar y compartir el mercado con muchos particulares, los cuales solo necesitan hacer una inversión en tecnología y equipos, que es alcanzable para muchos inversionistas uruguayos. Con el Etanol es diferente, se requiere dominar una tecnología más cara y compleja, que no es accesible para cualquier particular.
El freno a la libre importación de motores diesel es parte de la misma idea, evitar que los particulares se muevan hacia el biodiesel, el fideicomiso que apoyar+a subsidiando la nafta a los taxistas que cambien sus motores actuales a gas oil, por nuevos motores a nafta, es parte del mismo plan de desincentivar el uso de los autos a diesel.
Mientras muchas de las principales marcas de autos del mundo están desarrollando vehículos que funcionan a diesel, inclusive vehículos de lujo, en Uruguay matamos una vieja tendencia que incremento el uso de vehículos diesel, tanto por el transporte como por los particulares.
Ahora desde el punto de vista de un cambio futuro hacia los biocombustibles, es una bendición nuestro parque automotriz, ya que se encuentra mucho más cerca de volverse sustentable y que hasta se pudiera considerar envidiable por muchos países del mundo.
Pero del otro lado de la moneda, se hace lo contrario que un ser pensante pudiera esperar: se legisla y se impulsa desde el gobierno reducir el número de vehículos que funcionan con gas oil.
La mayoría de los autos a diesel ya están aptos para funcionar con Biodiesel y en caso de requerir alguna modificación, es mínima en tiempo y costo. A Ancap no le conviene que el parque automotriz pueda volcarse masivamente al abastecimiento con particulares, ¿de que vivirían los empleados de Ancap?, es una mentalidad cerrada, se tiene el caso de Antel, que a pesar de la competencia, sigue dando trabajo a miles de personas.
El transporte debería ser movido hacia el biodiesel, no hacia la nafta, esto es una política criminal que provocará un atraso y nuevamente la dependencia en el gran productor de combustible, matando la posibilidad de abastecerse de combustible, con los productores privados de biodiesel de menor escala.
La principal preocupación de Ancap es que la producción de biodiesel se puede hacer a escala doméstica, porque su tecnología es poco compleja y razonablemente barata. Al dejar en manos de los particulares la generación de combustible, se puede dejar de manipular el precio del mismo.
No hay que olvidar las épocas en que los precios de los combustibles cargaban con el peso de la alta nómina de los empleados de Ancap, sus ineficiencias en la producción e impuestos excesivos. El combustible siempre ha sido un dolor de cabeza para los uruguayos, lo que demuestra que los públicos no han sabido hacer la cosas, desde gobiernos inmemoriales.
Ahora Ancap recibe todo el apoyo de gobierno, logrando así evitar la competencia inmediata de los particulares, aunque implique manipular la realidad y que como siempre el sacrificado sea el consumidor. El cambio hacia la nafta y las pobres iniciativas para apoyar realmente al biodiesel y otros alternos, juegan en contra de la necesidad urgente de bajar el precio de los combustibles.
Esta actitud convenenciera y negligente, trabaja en contra del urgente proceso que se requiere impulsar a la brevedad, con el objetivo de lograr la modernización del parque automotriz nacional.
La iniciativa privada y el sector público deben trabajar de manera conjunta, si unimos a estas dos fuerzas trabajando en la misma dirección, lograremos poner en marcha el medio más eficaz para acelerar el cambio hacia el uso de combustibles renovables.
Urge legislar beneficios fiscales a favor del ingreso de vehículos que utilicen combustible renovable, se debe enfocar el esfuerzo en lograr la meta de abaratar al máximo, el costo que los ciudadanos deben pagar por cambiar a vehículos sustentables.
Un plan de incentivos y subsidios que comience a premiar la importación, el armado en territorio nacional y la compra como consumidor final de vehículos que usen combustibles alternos.
Hay que habilitar áreas francas exclusivas para empresas automotrices que vengan a fabricar vehículos que utilicen combustibles alternos, incluyendo a los proveedores que conforman su cadena de suministros, eliminar el cobro de impuestos a la producción de exportación y eliminar los impuestos a los autos que se queden para abastecer al mercado interno, negociando además un precio especialmente bajo.
Apoyos fiscales, subsidios y créditos blandos para las empresas nacionales, que inicien la investigación, diseño y desarrollo de tecnologías, que permitan la reutilización de vehículos convencionales con combustibles alternos.
Apoyar la fabricación de vehículos sustentables nacionales, crear las bases fiscales y los premios que promuevan la creación de un mercado consumidor nacional. Un ejemplo son las empresas nacionales que con el beneficio fiscal adecuado, pueden comprar estos vehículos desarrollados y fabricados en Uruguay.
Las empresas que se dedican a la distribución de productos o dedicadas al sector servicios (alimentos en general, chocolates y caramelos, quesos y fiambres, taxis, remises, transporte escolar, servicios de mantenimientos, ambulancias, distribución de medicinas, etc.) al modernizar parte de su flota con vehículos eléctricos, lograrían un importante ahorro en sus actuales y futuros costos de distribución.
Los productores nacionales de vehículos y tecnologías alternas, si cuentan con el apoyo adecuado y después de ganar experiencia en el mercado nacional, pueden llegar a exportar sus vehículos a otros países, como pueden ser países en África, Sudamérica y Centroamérica.
Esto no es un sueño, con la voluntad y el apoyo adecuado puede ser realidad en solo unos pocos años. Recuerdo que hace unos treinta años atrás, unos alumnos de mi Liceo, junto a sus profesores, lograron con casi cero apoyo y mucha voluntad, construir un auto que funcionaba con agua, con un proceso que permitía separar el hidrogeno del agua y usarlo como combustible.
Hay historias de hace más de 40 años, de inventores caseros que para satisfacer su curiosidad y uso personal, ya usaban el gas doméstico, carbón o leña, para hacer funcionar el motor de sus autos. Si unos muchachos pudieron hacerlo hace tantos años, es seguro que si el gobierno apoya a la iniciativa privada, se pueden lograr grandes cosas.
Es importante para entrar de lleno al proceso de cambio y mientras no se desarrolla tecnología nacional a nivel comercial, iniciar promoviendo la importación y dar beneficios fiscales a los kit de conversión que actualmente ya permite que autos convencionales a nafta, se conviertan en vehículos eléctricos, o que autos diesel puedan también usar biodiesel.
Estas conversiones deben estar restringidas a vehículos que no tengan más de 10 años de antigüedad, para evitar que se consolide una flota vieja, cuando la idea fundamental debe ser el cambio hacia los combustibles alternos y además promover la sustitución de los vehículos más viejos, por modelos más recientes y si es posible por nuevos vehículos.
Hay que trabajar en concienciar al consumidor, quien compre un auto nuevo que venga de otro país y que utilice combustibles fósiles, tendrá que pagar una sobre cuota de impuestos. Un consumidor que compre un auto sustentable armado en Uruguay pagará cero impuesto. El consumidor que adquiera un auto extranjero que use combustibles alternos pagara una baja cuota de impuestos.
Por desgracia no se vislumbra que la actual administración tenga un plan para el corto y mediano plazo, que contemple impulsar un cambio en el parque automotriz y que defina las reglas de juego para que sea un cambio ordenado. No hay línea de hacia donde se deben mover los particulares en este cambio, no parece haber siquiera, una luz de interés en favorecer el cambio.
Urge que el gobierno pierda el miedo a decidir sobre lo que es de vital importancia y que ya no apoye tanto sus decisiones en personajes que son juez y parte, fuerzas ocultas que sienten afectados sus intereses personales. El gobierno debe definir, legislar e impulsar con valentía, las bases necesarias para iniciar con la transformación, la cual nos permitirá dejar atrás la era de los combustibles fósiles, con suerte en los próximos 15 o 20 años.
El gobierno debe entender que a partir de este momento, cada dólar que un ciudadano gasta en comprar un auto nuevo, si es analizado en un contexto futuro de uso de energías alternas y considerando que es un vehículo que en cuestión de unos años dejará de ser viable, es dinero casi perdido, que en lugar de acercarnos a la solución, nos aleja cada vez más de ella.
No solo se esta retrasando el cambio, se esta evitando que el ciudadano común que tiene la capacidad de invertir su capital en un vehículo, pueda comprar un vehículo o modificar a su actual vehículo hacia el uso de combustibles alternos.
Hay que abrir opciones para que los ciudadanos ya puedan elegir entre ser sustentables o seguir casados con los combustibles fósiles, hay que abaratar el cambio hacia el futuro y castigar con mayores costos al que insista en mantenerse en el pasado, hay que acelerar el avance al futuro para terminar con la dependencia de energía extranjera.
Reducir el pago de patente a los propietarios de autos armados en Uruguay y una reducción aún mayor a los autos nacionales que sean sustentables o que utilicen tecnología de conversión.
Compensar la recaudación con un incremento de patentes e impuestos a los autos de lujo que vengan del exterior y que además no funcionen con energías alternas. Si vamos a subsidiar el combustible que sea a las personas que se encuentran en la transición hacia el cambio y beneficiar fiscalmente y con menos impuestos a los que ya hayan realizado el cambio. Favorecer a los autos armados en el país, especialmente a los que sean sustentables.
Los subsidios en los combustibles deben favorecer a los autos del sector de transporte público, carga y a los vehículos que usen energías alternas. Se debe presionar para que el parque automotriz sea renovado en su totalidad. Crear planes de crédito blando para la sustitución de los vehículos que sean más gastadores de combustible y favorecer fiscalmente a los vehículos que modifiquen sus motores para el uso de biocombustibles.
Muchas son las medidas y los caminos que se pueden y deben tomar, lo triste del asunto es que tenemos el tamaño y la cultura suficiente para ser de los primeros en movernos hacia el futuro y seguimos insistiendo en mantenernos en el pasado.
26/6/2008 a 23:02 pm
Lo que requiere la agricultura es que en lugar de subsidiar a las ciudades, tenga capital propio para modernizarse y poder producir más cantidad, con calidad y a un precio justo para todos. En las ciudades del mundo no todos son pobres y un kilo de pan en París, Buenos Aires, Ciudad de México o Montevideo, lo paga igual el que vive de un subsidio del gobierno, como el que gana 10 mil dólares o más al mes, y eso lo subsidia el gobierno (depende el país), una gran parte el campo, puede ser que otra parte el molino y otra parte el panadero, ya que nadie más interviene en esta ecuación.
El planeta y la frontera agrícola puede dar para todos si usamos la cabeza y la tecnología que existe y que en algunos casos ya se usa desde hace miles de años. Se puede incrementar la producción de alimentos sin mayor problema, si los productores tienen el capital propio necesario para modernizarse y por ejemplo empezar a cultivar en invernaderos e invertir en sistemas de riego adecuados (fertirrigación y riego por goteo, por ejemplo).
Con la tecnología adecuada se puede lograr que mucha tierra que hoy es de secano (o temporal), pueda producir al menos dos o tres cosechas al año, en lugar de una sola como es ahora, además de logra una mejor administración del agua de una forma inteligente, ya que el agua también es un recurso finito. Otro gran beneficio es que se pueden obtener producción de alimentos fuera de temporada, con lo que se reduce la importación de alimentos y su traslado desde miles de kilómetros, desde países con producción de contra estación.
26/6/2008 a 23:09 pm
La modernización del campo, el uso de técnicas que protejan la capacidad del suelo para producir, es lo que nos puede garantizar la comida a todos, pero para eso hay que dejar de lado las hipocresías y estar dispuestos a entender, que si no pagamos un precio justo por los alimentos, el alimento no se va a producir.
Hoy día, la futura falta de alimentos depende más, de la situación que viven los pequeños y medianos productores, ya que son esquilmados por los impuestos del gobierno y los precios que deben pagar por los insumos agrícolas, precios que suben todo el tiempo, donde los únicos beneficiados son los accionistas de las multinacionales proveedoras del agro. Hay que ponerle un freno a los especuladores, no importando la posición que jueguen en este juego de dar de comer al mundo.
Por otro lado si solo se subsidia al que realmente lo necesita y se deja de subsidiar al rico, sin olvidar que se debe mantener el poder de compra de la clase media, entonces en ese momento no hay razón económica y humana para que falten los alimentos.
Con el capital suficiente y la tecnología adecuada, los productores pequeños y medianos que son cerca de 900 millones en todo el mundo, pueden sin problemas lograr producir suficiente comida para todos, el problema no es el como producir más, el problema vuelve a ser político y de que algunos políticos y empresarios se benefician directamente al aprovecharse de la ignorancia que la mayor parte de la población, tiene sobre estos temas. Difícilmente un ciudadano tiene una idea de cómo se conforma el precio que paga por un tomate o como podemos hacer para que una hectárea pase de producir 30 o 35 toneladas de tomate como máximo a más de 250 toneladas. Y no son sueños o suposiciones, es algo viable que muchos ya han logrado gracias a cultivar en invernaderos con riego controlado.
26/6/2008 a 23:11 pm
Hay otras opciones diferentes al uso de la comida como biocombustible, esta la jatropha que crece donde la comida difícilmente crece y que es una planta que se siembra una vez, usa muy poco agua y produce al menos durante 25 años. Es muy eficiente ya que produce un mínimo de 1800 litros de biodiesel por ha, es de las opciones más interesantes para biodiesel. Si además consideramos usar la Jatropha, pero la que es de origen mexicano, produce un excedente no toxico (expeler) que se puede usar para alimentar animales para consumo humano.
En Uruguay se exportan miles de toneladas de grasa vacuna y que puede usarse para producir biodiesel en lugar de exportarla.
Esta el biogás producido con estiércol de ganado, un sobrante que no sirve más que para contaminar. Este biogás es una excelente opción para producir electricidad y así alimentar vehículos, para uso domestico en casas habitación o en la industria. También este biocombustible se puede usar como combustible base para que funcionen los equipos que producen etanol, biodiesel o en el futuro hidrogeno liquido.
Esta la energía solar, la energía eólica, ambas son opciones que nada tienen que ver con la comida.
También tenemos el etanol producido a partir de sobrantes de la tala de monte, del sobrante de las cosechas de casi cualquier grano, Etanol derivado de la basura orgánica que se producen en las ciudades, la producción de electricidad a partir de la basura urbana.
26/6/2008 a 23:18 pm
Aquí el problema no es la comida para los pobres, aquí se trata de que muchos gobiernos manejan doble discurso para no afectar intereses propios o de los privados que hoy viven de todos nosotros y son auspiciados por el gobierno. Si muchos de nosotros lográramos ser autosuficientes en lo que respecta a energía y combustibles, ¿alguien se imagina cuanto dinero perderían las multinacionales y dejarían de cobrar de impuestos los gobiernos?, seguro que billones de dólares dejarían de salir del bolsillo de los ciudadanos y con esto se frenaría la mina de oro que hoy enriquece a unos pocos y financia las ineficiencias de más de un gobierno.
Se aprovechan de la ignorancia del pueblo, que por desgracia le cree más a un líder de opinión que por desconocimiento de la materia opina sin ton ni son, por presiones de grupos de poder o por que estos grupos son los que le dan de comer, que a los que realmente saben si los combustibles alternos son una Utopia o una realidad sustentable.
Los combustibles alternos son independientes al tema de la comida, que los gringos son unos brutos y eligieron la peor fuente para producir etanol, no significa que el camino hacia los biocombustibles sea el que ellos tomaron. Si es verdad que los biocombustibles están afectando un poco el precio de los alimentos, pero el impacto real han sido sequías en Australia, Sudáfrica, inundaciones en Asia y malos cultivos en muchas otras partes del mundo.
No hay que olvidar que el maíz que usan los gringos para producir etanol, tiene mucho menos impacto, que el incremento del uso de granos para alimentar el ganado extra que hoy se come China.
26/6/2008 a 23:35 pm
Los biocombustibles y las energías alternas son el camino para transitar hacia el futuro de los combustibles de próxima generación. Si no nos enfocamos a frenar el calentamiento global, no dejaremos un mundo habitable para nuestros nietos. Si eso sucede, de poco va importar si tenemos mucha o poca comida.
Primero esta lograr urgentemente una forma de vida sustentable, de lo contrario en pocos años el daño ya será irreversible. Y si no cambiamos ya, en el 2012 o 2015, ya no habrá mucho que hacer para lograr evitar que la situación mundial y el calentamiento global afecte nuestra forma de vida para siempre. Uruguay puede resolver su parte, solo tiene que iniciar ya
27/6/2008 a 13:19 pm
Hay sistemas de cultivo que llevan miles de años de existencia, que en muchos casos han sido hasta olvidados y que no tienen nada que ver con multinacionales y que permiten incrementar la producción de alimentos.
Otra opción es rotar cultivos y pasar de una cosecha al año a dos o tres cosechas al año, este es en si mismo un factor multiplicador de la producción de alimento, sin necesidad de que intervenga ningún factor externo y que solo requiere que se incorpore riego. Para estos casos hay ejemplos como en la India, en donde usan unas bombas manuales que las venden en solo 8 dólares, no tiene nada que ver con multinacionales, o con el control de nadie, es solamente usar la cabeza y tener ganas de trabajar más horas al año.
El consumidor también debe cambiar su decisión de compra y concentrar su poder de compra en los productos diferenciados y que vienen de especies de plantas locales o de productos tradicionales que se cultivan bajo términos amigables con el medio ambiente y con nuestro propio organismo. Si un consumidor tiene ganas de que esto cambie, solo tiene que subir al auto o a un transporte público e ir a comprar directo al chacrero para que la plata se quede donde vuelva a circular para todos sin salir del país, y adicionalmente podrá comprar mucho más barato y fresco. Pero si por comodidad o por desconocimiento sigue comprando productos que provienen de manera indirecta de las multinacionales, el consumidor es el único culpable de perder nuestra capacidad e independencia alimentaria. El consumidor tiene el poder de balancear esta situación y asumir su parte de responsabilidad, para evitar una crisis alimentaria, derivada de la extrema especulación y la manipulación del mercado de alimentos. Aunque esto en el corto plazo pueda implicar pagar en algunos casos un poco más.
27/6/2008 a 13:25 pm
Aunque mañana se prohibiera la producción de biocombustibles a nivel mundial, solo lograríamos hacerle el juego a los grandes capitales, que están preocupados de que consigamos a nivel familiar nuestra independencia energética, por eso trabajan tan intensamente en desinformar a la población y provocar un rechazo hacia la producción de energías alternas que no estén bajo su total control.
El deterioro de nuestra capacidad de alimentar a la población mundial depende más de cómo usamos los recursos existentes y como los mantenemos productivos, que en el hecho de que gastemos una parte de esa capacidad en producir biocombustibles.
Antes de culpar a los biocombustibles del incremento del precio y posible escasez de los alimentos, hay que considerar los siguiente: La desertificación hace que cada año se pierdan miles de hectáreas que eran productivas, el mal uso y la contaminación del agua, hace imposible obtener cultivos viables en muchas regiones del mundo. La falta de capital y planes de modernización de la agricultura en muchos países en desarrollo, impide el acceso a sistemas de riego y tecnología que favorecería un fuerte incremento en la producción de alimentos, además de lograr aliviar parte de la razones que los hacen países pobres.
27/6/2008 a 13:31 pm
Algunos países por razones legales tienen o tenían trabas que inhiben o limitan la producción extensiva e intensiva de cultivos, como es el caso de China, en donde tiene muy poco tiempo que los chinos ya pueden adquirir mayor superficie de tierra y ya se reconoce el derecho a explotar la tierra sin tantas limitaciones. El mismo gobierno actualmente esta dando grandes superficies en concesión a particulares para su urgente explotación.
El mal uso de la tierra, sin una adecuada rotación y combinación de cultivos para mantener los nutrientes del suelo, la falta de uso de coberturas para recuperación de nutrientes y el uso ineficiente de fertilizantes, esta provocando que la superficie viable para cultivos disminuya años con año por la acción imprudente del ser humano y se están perdiendo miles de hectáreas de tierras valiosas, simplemente por falta de controles gubernamentales y por no aplicar técnicas agrícolas sustentables.
El cambio climático esta provocando cambios repentinos en los antiguos y conocidos ciclos del clima, ha tomado desprevenidos a productores del mundo entero, y por culpa de inundaciones, huracanes y sequías que salen de lo normal, se están perdiendo cada año millones de toneladas de alimentos. En muchos casos la recuperación de las zonas desvastadas tarda varios años, como es el caso de plantaciones de plátano y cacao en México, donde pasaran años antes de recuperar la capacidad que tenían antes del último Huracán.
27/6/2008 a 13:35 pm
Debemos concentrarnos en dejar de cambiar el medio ambiente para reducir los cambios al clima y para esto las energías alternas son fundamentales. También tenemos que aprender a cultivar con los parámetros actuales del clima, ya que probablemente muchos de ellos no vuelvan a cambiar jamás. Hay que entender los nuevos ciclos y ajustarnos a ellos para evitar parte de los daños y para el caso de las sequías futuras, hay que invertir en infraestructura y dotar de riego controlado a un mayor número de agricultores.
Terminar con los criminales subsidios, para que exista una competencia más leal y que los pequeños y medianos productores puedan ingresar a la cadena productiva. Es ridículo preocuparse del tema biocombustibles, cuando hace unos días pequeños agricultores de Colombia decidieron no recoger su cosecha de papa, simplemente porque el mercado no pagaba lo suficiente, por esa razón en lugar de cosechar, le regalaron la producción a quien quisiera entrar a sus campos a cosechar. Mientras sucede esto en Colombia, en África el día de hoy peligra la vida de tres millones de personas por hambre, ¿Qué tiene que ver el biocombustible con que los especuladores no paguen un precio justo por la papa y los pequeños y medianos productores decidan irse a la ciudad y abandonen sus campos? ¿Dónde esta la falta de alimentos o que la provoca si hay productores que no pueden pagar el sueldo del cosechador por culpa de que el mercado no paga un precio justo y se ven obligados a dejar que la producción se pudra en sus campos?, ¿si no existieran subsidios que permitieran invadir a Colombia con papa a precio Domping, estos productores vivirían un vía crucis cada año?.
27/6/2008 a 13:39 pm
Perdón se me fue el dedo, es dumping … no domping
27/6/2008 a 13:43 pm
La mayor parte del hambre del mundo se sufre en África, y la principal razón de esto no tiene que ver con que los africanos sean incapaces de producir alimentos, el problema es que no los dejan trabajar y concentrar sus esfuerzos en producir. Esta hambre en África no puede terminar mientras las guerras y las migraciones forzadas no se detengan. Hoy en África muchos países no pueden concentrar sus esfuerzos en producir sus alimentos, por culpa de guerras que son provocadas, por los intereses de los que vivan a miles de kilómetros de ahí, por culpa de los diamantes, el trafico de animales, el petróleo, etc. etc.
Mientras la comunidad mundial no tome cartas en el asunto de forma unánime y contundente, en África siempre habrá una buena razón para corromper al siguiente gobierno que suba al poder y el hambre no cesará. Esta hambre no será porque la tierra africana no pueda producir, será por culpa de la ambición de unos pocos y la falta de responsabilidad social hacia el prójimo que tenemos miles de millones de nosotros.
Los biocombustibles son una solución para sacar de la pobreza a muchos países de África, pero bajo unas condiciones políticas completamente diferentes a las actuales. El hambre es el negocio de muchos grupos poderosos, es la forma de presionar a gobiernos y países enteros, facilita el control de sus recursos naturales y logra que por hambre el ser humanos se vea obligado a vender su dignidad por muy poco dinero, así las cuentas le salen mucho mejor a muchos inescrupulosos supuestos hombres de negocio.
27/6/2008 a 13:56 pm
Se pueden detallar más situaciones que también urge resolver antes que pensar en culpar a los biocombustibles, problemas que son los que realmente atentan contra la alimentación del ser humano, pero para ejemplo creo que ya se detallaron suficientes.
No hay que dejarse engañar, hay mucho en que trabajar para lograr la alimentación de todos, y los problemas a solucionar, son más políticos y económicos que técnicos, también los hay técnicos, pero por desgracia muchos de ellos dependen de la voluntad política de los gobiernos y de contar con suficiente capital.
Los biocombustibles ayudarán a reducir el daño que le estamos haciendo al medio ambiente y democratizan el acceso a la energía. También regulan el mercado al quitarle algo de poder a las grandes multinacionales relacionadas al tema energía y nos otorgan una verdadera libertad energética como país y como sociedad.
Acceder a vehículos que funcionen con energías alternas es una necesidad y un derecho de la sociedad del mundo, Uruguay puede lograr mucho, y hacerlo más rápido que los países más grandes con la legislación adecuada, el apoyo y la promoción del gobierno.
Es una obligación del gobierno dejar los intereses propios y legislar para facilitar el ingreso del exterior, de vehículos adecuados para todo tipo de transporte. El transporte público debe cambiar hacia vehículos sustentables, por ejemplo los taxis no tienen que cambiar a nafta, deben cambiar a híbridos o eléctricos, Montevideo tiene las condiciones únicas para lograr esto de forma fácil. Los trolebuses eléctricos deben regresar, pero con modelos más modernos y eficientes.
Los ciudadanos tenemos el derecho de acceder a vehículos que abaraten nuestro gasto en combustible, no podemos ser rehenes del gobierno o de un ente paraestatal, bajo argumento alguno, el gobierno debe promover y ayudar en la transición que urge iniciar.
27/6/2008 a 16:52 pm
Para proteger su futura calidad de vida, el ciudadano tiene la obligación de usar sus mayores poderes: su capacidad de opinar y hacerse escuchar, su voto ciudadano, su poder de compra y la posibilidad de asociarse para el beneficio mutuo.
Ese es el punto, la salida es individual, pero también es comunitaria, para que el chacarero no venda productos llenos de pesticidas, este debe estar comprometido con la salud del consumidor y el consumidor deberá entender que las hojas de una lechuga probablemente nunca más serán tan hermosas como para tapa de revista y que deberá pagar un precio justo por la lechuga. Mientras la comodidad de comprar en el súper, este por encima de aplicar la razón y trabajar como sociedad por el bien a largo plazo, entonces no hay mucho que hacer.
Uruguay tiene ventajas sobre muchos países, incluyendo los que se dicen ricos, si la sociedad uruguaya hace uso del sentido común, el cual la ha caracterizado en los momentos más cruciales de su historia moderna, entonces se puede encontrar un camino que tenga posibilidades de ser viable en el largo plazo.
Si seguimos siendo esclavos del actual sistema energético, el control sobre los ciudadanos es absoluto, las energías alternas son las mayores liberadoras y democratizadoras de nuestro futuro. El uso de energías alternas y de vehículos sustentables es estratégico para los ciudadanos, el medio ambiente y la viabilidad futura del país (10 años). En un futuro los combustibles fósiles tendrán un costo que no será accesible para el bolsillo del ciudadano y solo con energías alternas se podrá mantener una buena calidad de vida.
27/6/2008 a 19:24 pm
Acabo de leer un artículo muy interesante escrito por HÉCTOR LUNA publicado en el Agropecuario del país, que cita un estudio hecho por la firma londinense New Energy Finance, donde se llegó a la conclusión de que los biocombustibles solo incidieron en un 8.1% en el aumento de los precios agrícolas internacionales. El global de factores ha afectado estos mismos precios con un incremento total de 168% desde el 2004.
El mayor impacto en los precios de los granos a nivel mundial deriva de la suma de otros factores que son estructurales y que no tienen nada que ver con los biocombustibles. Un ejemplo es el precio del petróleo, que durante el mismo período, impacto los precios internacionales de los granos con un 32.5% de aumento.
Los biocombustibles no deben ser estigmatizados por intereses oscuros, que lo último que quieren es nuestra libertad energética. Con las energías alternas tendremos la posibilidad de elegir entre varias alternativas, opciones de tecnología, proveedores y precios, lo que significa más calidad, servicio, mejores precios, libertad energética y lo más importante: sustentable y que proteja el medio ambiente.
30/6/2008 a 22:55 pm
El camino que elegimos hace un par de años con mi familia es muy parecido al que comentás, tenemos muy claro que la verdadera libertad solo la puede tener el que no le debe nada a nadie y aquellos que tengan la capacidad para darse de comer con sus propias manos. Las familias que sean autosuficientes podrán dormir tranquilas, no importando si los precios internacionales de los alimentos suben de manera constante.
No nos resulto fácil al principio salirnos de una vida que nos exigía mucho, pero que nos permitía contar con un ingreso relativamente seguro como empresarios de las tecnologías de información, en mi caso personal, vivía arriba de un avión o de junta en junta, visitando proyectos, clientes, peleando en las mesas de negociación con proveedores y clientes hasta el último centavo, como si nos fuera nuestra vida en ello.
Logramos humanizar nuestro entorno y nuestros colaboradores fueron nuestro más valioso activo, pero fuera de nuestra organización, el mundo real era realmente duro, estábamos completamente inmersos en un mundo deshumanizado, donde lo único que importaba era la recompensa rápida, donde el lento era abandonado en el camino, donde los méritos solo se median en utilidades logradas para tus clientes o jefes, donde cada día todo iniciaba de nuevo y lo logrado hasta ayer, era olvidado sin mayores remordimientos.
30/6/2008 a 23:01 pm
Un día dijimos basta y desde ese momento hemos trabajado en una etapa de transición hacia una vida de libertad real, no podemos dejar totalmente el mundo que nos da actualmente de comer, pero estamos en paralelo trabajando en un profundo proceso de cambio. Tenemos la certeza de que algún día lograremos el control real y permanente sobre nuestro mañana.
Sabemos que la solución es volvernos autosuficientes y tomar del sistema solamente lo imprescindible. Seguir conectados con el mundo, pero evitando que el sistema tome control de nuestro destino, seguir obteniendo un beneficio económico de nuestra relación con el mundo, pero sin que nuestra vida dependa realmente de obtener ese beneficio.
Con mi esposa compramos tierra, poco a poco hemos creado y adquirido algo de infraestructura, reparando, mejorando y concentrados en el proceso de hacer que nuestro proyecto camine. Invertimos tiempo en capacitación: construcción de invernaderos en la Universidad de Chapingo en México, producción de biodiesel en Argentina, hidroponía con la mayor especialista de México. Hemos analizado, leído y admirado casos de éxito de viviendas sustentables, como son las que construye un genio americano y que el bautizo como Naves en la Tierra (Earthship),
30/6/2008 a 23:07 pm
Hemos leído decenas de libros, desde el más básico sobre cultivos orgánicos, hasta libros complejos de propagación de plantas como es el gran libro de Hartmann. Estamos adquiriendo con mucho esfuerzo los conocimientos necesarios para nuestro proyecto y esto nos permite valorar con mucha humildad de nuestra parte, el valioso conocimiento que tienen nuestros agricultores tradicionales, conocimiento que se pierde sin posibilidad de retorno, cada vez que un muchacho decide irse a trabajar a la ciudad o irse al extranjero, porque pareciera que nadie entiende que hay que poner atención en el campo y que sin agricultores la ciudad no podrá tener que comer.
Los autos sustentables y las energías alternas son un paso obligatorio para lograr ser autosuficientes, porque ser autosuficientes y vivir del campo, no significa ser pobres, significa ser libres. El transporte sustentable y el uso de energías alternas nos ayudarán a dejar de depender del extranjero y de mantener a Ancap y Ute, que por desgracia para los ciudadanos de este país, son dos paraestatales con una triste vocación similar al zángano de una colmena, donde por ahora solo son un mal necesario.
Ser autosuficientes no significa aislarse del mundo, vivir con taparrabos o en una choza, tener prohibido comprar un buen pantalón o camisa, traer un buen auto o camioneta, tomar un buen vino, viajar y conocer otros lugares, solo significa que la calidad de vida, la libertad real y la garantía de un futuro sustentable para el mundo, es la prioridad.
Es muy importante que cada vez más familias puedan construir poco a poco, un puente que les permita transitar hacia una vida autosuficiente, no importa si lleva años, el punto es lograrlo.
3/7/2008 a 11:46 am
Mientras el gobierno cuide su isla de poder por sobre las necesidades del pueblo y lo que es peor, que se niegue a ver las posibilidades tan amplias que existen en el mundo y que también existen en Uruguay desde hace 40 o 50 años, seguiremos viviendo a la sombra de las decisiones mediocres de unos pocos.
Por eso la pregunta en este articulo, ¿Utopía o realidad?, hasta ahora el gobierno cierra puertas, corta iniciativas y se hace de la vista gorda, evitando apoyar con recursos a proyectos que son claramente viables. No son capaces de siquiera mencionar el esfuerzo de muchos uruguayos que desde la absoluta soledad, sacrifican su propio patrimonio, negándole a sus propios hijos una salida al cine o tiempo para compartir en familia, en la búsqueda de encontrar una solución para beneficio de la sociedad. Son personas que si no fuera que sienten un inmenso amor y respecto por su país, ya se hubieran subido a un avión y estarían disfrutando en cualquier parte del mundo de un buen sueldo y del apoyo que se les niega aquí.
3/7/2008 a 11:58 am
Por intereses de unos pocos y por la falta de capacidad para visualizar los tiempos que se vienen y que serán terribles para los países como el nuestro, que son completamente dependientes del petróleo, es que se niega el apoyo a proyectos que son brillantes. Estos proyectos por ser incómodos para el gobierno, son obligados a vivir en la completa oscuridad. Y no es un problema exclusivo de este gobierno, es el mismo drama de los últimos 10 gobiernos, nunca van a dejar de ordeñar a la vaca llamada pueblo, aunque esto pueda llevarnos, a que el país entre en un colapso energético en el corto a mediano plazo. El problema es que cuando nuestros padres y abuelos tengan que subirse a una bicicleta, para ir al médico o ir a pagar impuestos a la IMM, por que es impagable el boleto o pensar en comprar nafta para el auto, ya será tarde para resolver este grave problema.
Solo nos queda estar consientes de la importancia estratégica que tiene acercarnos a las opciones que se desarrollan en el país, conocerlas, evaluarlas, probarlas y considerar seriamente su adquisición. Este es un camino que puede ser viable para resolver nuestros problemas de energía y combustibles. Al final lo más importante es obtener una relativa independencia energética, para beneficio de nuestras familias.