Crisis alimentaria… ¿estamos frente a la tormenta perfecta…?
Esta más que claro que el costo de la energía es uno de los principales culpables del precio de los alimentos.
Al subir el precio del petróleo, se provoca una reacción en cadena que sube el precio de los combustibles, fertilizantes, pesticidas, insumos agrícolas en general, electricidad, transporte, repuestos de maquinaria agrícola, el empaque del alimento, el almacenaje, la refrigeración, la distribución al sector detallista y todos los demás insumos, servicios y productos que se requieren para que la comida llegue en buen estado a nuestra casa.
Estamos frente a una situación complicada y que va para peor, los expertos dicen que al menos esta situación seguirá hasta el 2015. En mi opinión no veo como van hacer para que se pueda contener de forma permanente esta situación para esa fecha.
Hay otros factores que se suman al costo de la energía y que nos empujan a la situación que vivimos y viviremos por muchos años más: el incremento constante de la población mundial, el crecimiento de la clase media en países como China e India que son los más impactantes, pero que no son los únicos países que hoy ya pueden consumir mucho más que hace 10 o 20 años.
El fuerte incremento del consumo de proteína animal de manera extraordinaria y permanente, que resulta de un cambio del hábito alimenticio de un importante porcentaje de la población mundial. Hoy la humanidad tiene como moda el consumo de proteína animal que tiene la peor eficiencia para su producción, (ejemplo: si comparamos ganado vacuno, contra el pescado, leche, huevo, pollo o cerdo).
Unos 700 millones de toneladas de granos son utilizadas para producir proteína animal, con el tiempo si queremos poder acceder a nuestra cuota de proteína animal que nuestro organismo requiere, esto granos deberán ser utilizados en su gran mayoría, para producir aquella proteína que tenga mayor eficiencia al momento de su producción.
Además no podemos olvidar los problemas relacionados al medio ambiente, la urgencia para la producción de combustibles alternos, los problemas climáticos que están afectando la producción mundial de alimentos, el pésimo uso y la sobreexplotación de la tierra (incrementando la desertificación y la pérdida de tierras agrícolas), el incremento de la urbanización que lleva a la pérdida de excelentes tierras agrícolas, la contaminación de la tierra y el agua, la imposibilidad de ampliar las fronteras agrícolas sin provocar un eminente e irreversible daño al medio ambiente.
Es imposible suponer que este problema podrá disminuir, al menos no antes de un plazo de entre 15 a 20 años y si somos pesimistas de 30 a 35 años. Un cambio permanente que permita que los precios se estabilicen, (lo que no significa que bajen, solo que ya no suban de forma constante), solo puede derivar de que sucedan dos cosas:
Que se invente una fuente de energía renovable, barata para el consumidor final y que tenga la capacidad de reutilizar la actual cadena de distribución de combustibles y que se mantenga la población mundial en los niveles actuales de forma permanente.
La primera seguro sucederá, pero no en el futuro cercano y tendrá un impacto global hasta pasado el 2020 y en el caso poco optimista hasta el 2030 o todavía más entrados en el siglo 21.
El segundo caso seguro no sucederá en este siglo y dudo que suceda en el siguiente.
Esto nos lleva a una situación clara y concreta, no hay solución mientras sigamos bajo el esquema actual de consumo, producción y reparto de alimentos. La situación actual es responsabilidad de todos, los hábitos de consumo nos alejan cada vez más de la posibilidad de que podamos garantizar que a mediados de la próxima década, nuestras familias contarán con los alimentos adecuados y suficientes.
En un futuro no muy lejano podemos entrar en la fase en donde ya no será solo un problema de dinero y de cuanto deberemos pagar por los alimentos, será un problema de abastecimiento.
Esta claro que a nivel mundial faltan estrategias de pronta implantación y se esta llegando poco a poco a la conclusión de que no hay medidas gubernamentales que puedan resolver esta situación de forma permanente.
Actualmente se están canalizando recursos de otros sectores de la economía para subsidiar el sector alimentos, el problema es que si se quiere implementar como una solución permanente, las consecuencias no tardarán en saltar a la luz y será peor el remedio que la enfermedad.
Los precios seguirán creciendo y llegará el día que también se vean afectados los bolsillos más robustos y eso es muy preocupante, porque derivará en una fuerte disminución de los recursos que la clase media podrá gastar en otro tipo de productos o servicios, generando mayor desempleo en varios sectores de la economía.
Hasta ahora no se han encontrando soluciones permanentes y los gobiernos solo están repartiendo unas pocas aspirinas para tratar un cáncer terminal.
Somos terriblemente ineficientes para alimentar a la población mundial, y esto resulta de que no se cuenta con una estrategia de carácter mundial que primero que todo, garantice un mínimo de calorías y nutrientes para todos los que vivimos en este maltratado mundo.
Algo que pocos mencionan o consideran un problema y menos un problema con un impacto importante: El increíble desperdicio de alimentos durante la cosecha (más del 25% de la cosecha), el almacenaje (más del 11% en algunos casos) y el consumo final (restaurantes, fábricas de procesamiento, mercados de alimentos, comedores industriales, hogares en general, comedores escolares, ferias barriales, supermercados, almacenes, verdulerías, etc., etc., etc., con pérdidas que dependiendo del país, puede llegar hasta un 40% del total de alimentos producidos.
Se prefiere tirar el sobrante aunque este en perfectas condiciones, antes de compartirlo con el que lo necesita. No importa el valor económico o la cantidad, hoy día somos una máquina de desperdiciar alimentos. Nuestro consumo actual no deriva de una necesidad biológica, comemos según nuestra cultura y de acuerdo a cuanta plata tenemos disponible.
Vivimos de una manera en donde la única solución real a este problema, implicaría vivir una utopía que es imposible intentar hacerla realidad, porque aunque pudiera llegar a resolver el problema mundial de la alimentación, va en contra del ser humano y su forma de vivir en sociedad, ya que siempre esta procurando mantenerse por encima de sus congéneres a como de lugar y acaparando recursos de manera desmedida. Esto no es una crítica, es una realidad y es la forma normal en que la mayoría nos comportamos.
Este es un grave problema, poco se hace para reducir las pérdidas y concentrar los sobrantes o remanentes que son generados por nuestra forma de vida, se desperdician en lugar de ser reciclados y utilizados mientras son viables para alimentar al ser humano.
En muchos países hay bancos de alimentos a donde llegan muchos productos que todavía tienen vida útil, estos productos están en perfectas condiciones y mantienen un nivel sanitario idéntico a los alimentos que encontramos en el súper, pero por políticas imposibles de entender son desechados en lugar de ser aprovechados para alimentar a personas de bajos recursos.
Frente a este problema Uruguay tiene varias ventajas comparativas, tierra todavía muy barata comparada a otros países similares, buena tierra a corta distancia de las principales ciudades, un antecedente histórico de autosuficiencia alimenticia (con sus altibajos esporádicos), una cultura agrícola ecológica difundida, y en funcionamiento, zonas con suficiente agua de buena calidad.
Contamos a diferencia de lo que sucede en muchos otros países, con suficiente espacio y con todo lo necesario para que con una inversión no muy alta, muchas familias puedan iniciar acciones para enfrentar la problemática que seguro viviremos más intensamente en el futuro cercano.
El autoabastecimiento de alimentos puede ser una solución individual a este problema, es una estrategia que se debe valorar con especial atención. La autogestión de las necesidades de alimentos de una familia es una decisión estratégica que tendrá una importancia inimaginable en un tiempo no muy lejano. La tormenta perfecta ya esta aquí, y un paraguas ya no es suficiente…