Burgos y sus Ciudades en la Bienal de Venecia
Ya llega la fecha. Ya está todo listo. Ya están haciendo las valijas y embalando la obra. En mayo parten los tres artistas elegidos para representar a Uruguay en la próxima Bienal de Venecia: Raquel Bessio, Juan Burgos y Pabo Uribe. Durante el mes de mayo tienen que preparar la instalación y dejar listo el Pabellón que con orgullo el Uruguay posee en los Giardini de la Bienal de Venecia. El 3 de junio es el vernissage de Bienal para organizadores (comisarios, curadores, asistentes, artistas, etc.), el 4, 5 y 6 están programadas las visitas para prensa e invitados de cada país. La inauguración del pabellón uruguayo es el 5 de junio a las cinco de la tarde y el 7 de junio la Bienal se abre al público.
En este blog ya han salido notas y fotos sobre la obra de Bessio y Uribe; corresponde divulgar ahora la de Burgos para ir teniendo un adelanto sobre la propuesta uruguaya que verán los visitantes en este gran mostrador mundial de arte, el más grande del mundo que ya es centenario en la inigualable ciudad véneta.
El proyecto de Burgos, tal como él lo relata especialmente para “Desafíos, arte actual”, se llama “Ciudades” y consta de un díptico de 123 cts. por 203 cts. cada uno. Explica Burgos: “Son dos originales donde la técnica que utilizo es la del collage manual de imágenes de papel. Para la creación de estos dos collages tomé como base un libro infantil llamado “La Ciudad” que casi sin palabras y con imágenes muy gráficas da pautas de los símbolos y características básicas que predominan en una urbe. Por medio de la reproducción digital desdoblé esta ciudad aumentándola en escala y fui agregando imágenes, personajes y situaciones hasta convertirla en un mundo lleno de símbolos y significados nuevos, alejándose conceptualmente de su origen inocente pero manteniendo una estética de colores fuertes y planos. En ambas ciudades se mezclan los símbolos de la cultura occidental y oriental. Durante el trabajo de composición que consiste en organizar un enorme y complejísimo puzle de recortes me voy apropiando de símbolos, espacios, rostros, emociones, frases que fueron creadas y pensadas para contextos muy diferentes y de alguna manera logro que todos convivan en una nueva realidad con nuevos significados llenos de ironía.
Las ciudades donde vivimos se han convertido en espacios caóticos donde la violencia, la polución sonora y la confusión están tan incorporados por nuestros sentidos que a veces somos inmunes a la miseria que nos rodea y no la vemos, por eso me pareció interesante representar estas situaciones con una estética que se aproxima a lo infantil y a la fábula, con colores chirriantes, lleno de flores y personajes sacados de relatos fantásticos. De esta manera el espectador tiene la oportunidad de volver a detenerse en estos aspectos de la vida cotidiana en la ciudad como una foto con trampa, como un caramelo que al disolverse en la boca deja el retrogusto del edulcorante”.
Juan Burgos, entonces, amplifica el caos ciudadano en los que se vive, recurriendo a su estética pop abigarrada habitual. Inquietud, alucinacion son alarmantes. Se observan en esta obra, como en otras de su producción, elementos muy ríspidos, inquietantes, perturbadores estéticos muy variados. En el cúmulo de imágenes que se descubren hay figuras de los cuentos infantiles, superhéroes de comics, imágenes de la vida cotidiana y de la propaganda, figuras políticas, reproducciones de arte contemporáneo, representaciones religiosas tradicionales, actitudes repugnantes del ser humano. En el contexto se descubren monstruos, caras torturadas, ojos de pánico, sangre, armas, puños cerrados como señala el propio autor, figuras religiosas desacralizadas que aluden a la utilización violenta y fundamentalista de las religiones, críticas al maoísmo y al totalitarismo chino producto de un reciente viaje a la China, a la carrera armamentista, a los misiles, a la violencia futbolística todo con el sarcástico título de “Nuestro Amor”. También hay escenas escatológicas, coprofagias, sexuales, de fuerte contenido. El aparente mundo de los comics y los relatos de las figuras de cuentos infantiles termina siendo una verdadera congoja y los deliciosos personajes una amenaza permanente y en las obras se instala la paradoja, el oxímoron como sucede en “Desayuno”
Burgos señala su concepción del mundo: “un caos plagado de contradicciones y de violencia.” Pero no es un artista dramático. Su obra es sarcástica, ácida, humorística.
Esta propuesta, como otras del artista, está realizada en su técnica más conspicua y la que lo ha hecho reconocido: el collage manual de imágenes. Burgos crea superficies tan pulidas que no parecen collages. Luego se descubre que hay imágenes variadas sacadas recortadas y extraídas de diversos medios (imágenes encontradas y seleccionadas por el autor y luego dispuestas según sus propósitos). En ocasiones agrega dibujos a las imágenes fotográficas.
Esta que presenta en la Bienal, es como las demás figurativa plana donde se prima el horror vacui, el horror al vacío. Como suele suceder ante sus obras hay que penetrar en esa imaginería intensa para ir viendo las figuras y captar las relaciones de unas con otras para luego tener una visión global. Es muy difícil tener una idea a primera vista.
Conviene recordar que Burgos se destaca en el panorama nacional de artes visuales por sus collages vinculados a la estética Pop, neo Pop, con elementos del Kitsch, del, Camp, y uso deliberado de lo Cursi
28/4/2009 a 10:00 am
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