Pablo Uribe, ironía, simulacro, ficción

Videoinstalación en la Bienal de Venecia

El teatro, el video y la performance, son el punto de partida de la obra que Pablo Uribe presenta en la Bienal de Venecia en el pabellón de Uruguay. Un hombre de traje y camisa blanca representando el día es filmado de cuerpo entero. Mira de frente a la cámara. Está quieto al principio; lentamente empieza a imitar  sonidos diurnos de animales del campo uruguayo (aves, mamíferos, insectos y reptiles). El mismo actor repite la acción en otra escena. En ésta se cambia la camisa, poniéndose una  celeste  que evoca lo nocturno y mima los sonidos de animales del campo local que se escuchan en la noche. El sonido aumenta y luego decrece hasta que nuevamente el personaje queda quieto y callado.

La obra se titula “Paisaje Crítico Atardecer”  y fue elaborada entre el 2008 y el 2009. Es una Videoinstalación, díptico, 15´ filmado en alta definición y de dimensiones variables para ajustarse a diferentes espacios.  Uribe alude en esta propuesta a que el arte no es la realidad, la filmación realista tampoco lo es: todo es una puesta en escena, una representación sobre un espacio bidimensional, tomado desde un punto de vista.

 Existe en la propuesta para Venecia, un vinculo  temático y formal con otras obras realizadas por Uribe  como  “Proyecto Vestidor”, con la muestra “Entre dos luces” (Museo Blanes), y con la mayoría de sus obras trazadas sobre el eje juego realidad/ficción .

Así en Venecia, el artista evoca al Uruguay telúrico diurno y nocturno llevando a la ciudad de los canales un pedazo del terruño. Muestra dos contextos, aludiendo a dos facetas diferentes,  a dos formas de existencia. Pero es una manera ficticia y teatral de recrearla.  Uribe no fue al campo a filmar como un documentalista, sino que alude a él a través del artificio de la performance, con un actor. Escenifica acentuando lo artificial. Las tomas son fondo negro y con una iluminación fría, No grabó los sonidos de los animales in situ sino que el actor los recreó. Y el actor tampoco es un actor sino un personaje que  representa un actor. Y las dos facetas no son tales porque es el mismo hombre que representa el día y la noche.

La obra es un juego de espejos, “el arte copia a la vida, la ciencia a la naturaleza” como dice Uribe mientras  confrontar y enfrenta interior y exterior, día y noche, arquitectura y paisaje, arte y vida.  Lo artístico resulta ilusión, simulación y apariencia. La de Uribe es una línea borgiana de creación. Como decía el genial escritor argentino “La historia es una forma más de ficción.”

Baudrillard ha sostenido que hoy no vemos   la realidad sino un relato, una
imagen, una trasmisión de ella, a través de una escenificación ficticia. La distancia creada por la virtualidad, Internet, la pantalla, el cine, la TV y la  producción febril de imágenes, genera en un universo parecido al original, una “Second Life” para nombrar como metáfora el sitio en la Web. La realidad es fagocitada .Prima el espectáculo.

Artificio, engaño,  simulacro y la representación dentro de la representación son temas que abordan también  a muchos realizadores contemporáneos como sucede con el cineasta británico Peter  Greenaway. En el filme “ El contrato del pintor” muestra como el arte es un sistema de códigos: todo es una narrativa que a nivel teórico, un tema recurrente en los historiadores del arte.

Como siempre, Uribe suele   generando asociaciones diferentes a las habituales.
Impugna muchos conceptos adquiridos., revela  ambigüedades, Es un artista que abre márgenes de duda.

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